Año 24, n.º 50: 220-247, julio-diciembre 2025
Empoderamiento de las mujeres a través de las
carreras de aventura en cinco países de América Latina durante el 2024
Blanca Luz Sojo-Mora *
https://orcid.org/ 0000-0002-0488-6799
* Doctora en Estudios de Sociedad y Cultura,
Universidad de Costa Rica (UCR). Máster en Pedagogía con énfasis en diversidad
de los procesos educativos, Universidad Nacional, de Costa Rica. Licenciada en
Administración Educativa y licenciada en Docencia, Universidad Estatal a
Distancia, de Costa Rica. Bachiller en Educación Física, UCR. Profesora en la
UCR, en la Sede del Atlántico. Correo: blanca.sojo@ucr.ac.cr
Luis Manuel Jiménez-Rojas **
https://orcid.org/0009-0002-7577-9031
** Licenciatura en Nutrición, Universidad
Hispanoamericana, de Costa Rica. Bachiller en Enseñanza de la Educación Física,
Universidad de Costa Rica (UCR). Coordinador de la Carrera Ciencias del
Movimiento Humano, en la Sede del Atlántico, UCR.
Correo: luismanuel.jimenez@ucr.ac.cr
Resumen
El objetivo general del artículo es
identificar la influencia de las carreras de aventura en el empoderamiento de
las mujeres. Esta investigación cualitativa usó la entrevista estructurada para
recolectar los datos. La muestra estuvo conformada por 16 mujeres atletas de
carreras de aventura, pertenecientes a cinco países de América Latina. El
análisis de la información se realizó desde la teoría fundamentada tratada con
el método comparativo constante. Entre los principales hallazgos se encontró
que las carreras de aventura son un potenciador del componente intrapersonal,
interaccional y conductual del empoderamiento personal. Además, se halló que
este deporte permite a las atletas desarrollar capacidades y valores que son
transferidos al contexto familiar y laboral. Otro hallazgo relevante es la
oportunidad que brinda este deporte para romper estereotipos de género como el
de «mujer débil».
Palabras clave: atleta, competencia
deportiva, igualdad de oportunidades, toma de decisiones.
Recibido: 28 de
febrero de 2025
Aceptado: 17 de
noviembre de 2025
Empowerment
of women through adventure racing in five Latin American countries during 2024
Abstract
The
main objective of this article is to identify the influence of adventure races
on women’s empowerment. This qualitative study used structured interviews to
collect data. The sample consisted of 16 female adventure-race athletes from
five Latin American countries. The information was analyzed using grounded
theory with the constant comparative method. Among the main findings, it was
observed that adventure races enhance the intrapersonal, interactional, and
behavioral components of personal empowerment. In addition, this sport allows
athletes to develop skills and values that are transferred to family and work
contexts. Another relevant finding is the opportunity this sport offers to
break gender stereotypes such as that of the «weak woman».
Keywords:
athlete, equal opportunities, decision-making, sports competition.
L’autonomisation des
femmes à travers les courses d’aventure ’autonomisation des femmes à travers
les courses d’aventure dans cinq pays d’Amérique latine en 2024
Résumé
: Le but
général de cet article est d’identifier l’influence des courses d’aventure sur
l’autonomisation des femmes. Cette recherche qualitative a utilisé l’entretien
structuré pour la collecte des données. Concernant l’échantillon, il a été
composé de seize athlètes féminines provenant de cinq pays d’Amérique latine.
L’analyse des informations a été menée selon la théorie ancrée, à travers la
méthode comparative constante. Parmi les principales découvertes, il ressort
que les courses d’aventure constituent un déclencheur du développement
intrapersonnel, interactionnel et comportemental de l’autonomisation
personnelle. En outre, il a été constaté que ce sport permet aux athlètes de
développer des capacités et des valeurs qui sont transférées au contexte
familial et professionnel. Finalement, une autre découverte importante concerne
l’opportunité que ce sport offre pour rompre avec des stéréotypes de genre,
notamment celui de la « femme faible ».
Mots-clés : athlètes, compétence sportive, égalité des chances, prise de décision.
Introducción
El deporte es una
plataforma que propicia el desarrollo integral de las personas y fortalece el
área física, social, emocional y cognitiva. En términos generales, se puede
afirmar que permite adquirir una serie de actitudes y valores que robustecen el
ser y hacer individual, así como el desenvolvimiento en comunidad. Al ser el
deporte una actividad multidimensional, es posible estudiarla desde múltiples
áreas y a partir de una perspectiva económica, política, educativa, filosófica,
histórica, sociológica, entre otras.
En el caso particular de
este artículo, el objetivo general es identificar la influencia de las carreras de aventura en el
empoderamiento de las mujeres. Es decir, estudiar la posibilidad de que
este deporte sea un agente de cambio personal en las atletas al facilitar el
empoderamiento.
Desde las experiencias de
las atletas que practican carreras de aventura se analizará de forma crítica e
interpretativa la contribución de ese deporte en el empoderamiento de las
mujeres. Interesa contestar las siguientes preguntas: ¿Qué es el empoderamiento
para ellas? ¿Es importante el empoderamiento para estas atletas? ¿Se consideran
personas empoderadas? ¿Las carreras de aventura rompen estereotipos de género?
¿Cómo es la participación de las mujeres en esta práctica deportiva? ¿El
deporte de carreras de aventura permite su empoderamiento?
Las respuestas a estos
planteamientos servirán para obtener una mirada hacia la incursión de las
mujeres en un deporte emergente como este. De esa manera, posibilitará conocer
si dentro de esta práctica existen o se reproducen patrones propios del patriarcado
que anulan o restan poder a las mujeres o en su defecto, se confrontan, rompen
o deconstruyen.
Esta investigación
incursiona en el empoderamiento deportivo, una categoría de análisis específica
que profundiza en las capacidades adquiridas en la participación deportiva y su
aplicación a otras áreas de la vida, es decir, sus efectos más allá del ámbito
deportivo.
Se redacta este artículo
porque a pesar de los logros históricos obtenidos, aún existen brechas que
superar en cuanto a igualdad, y por esa razón se necesita conocer las
posibilidades para transformar desigualdades en oportunidades, desde el
planteamiento de que no existe un único camino ni medio para lograr la igualdad
de género y empoderar a las mujeres y niñas, tal como lo demanda el objetivo
cinco de la Agenda 2030, propuesta por la Organización de Naciones Unidas.
Desde esa variedad de
caminos, el deporte tiene un rol importante en la contribución del cumplimiento
de ese objetivo, aunque también tiene muchos retos y desafíos por atender. En
el caso particular de las carreras de aventura, interesa ahondar en el desenvolvimiento
de las mujeres en ese ámbito, su proceso y resultados a nivel personal.
A modo de introducir el
tema de estudio en cuestión, es necesario saber que las carreras de aventura
son una competencia multidisciplinaria basada en la navegación con mapa y
brújula, donde equipos mixtos de cuatro personas (al menos una persona del género
opuesto) recorren cierta cantidad de kilómetros en diferentes entornos
naturales (terrestres y acuáticos) intercalando disciplinas como caminata,
ciclismo de montaña, kayak, técnicas de cuerdas como el canyoning
y la escalada, entre otras.
Aproximación teórica
Este apartado incluye
conceptos y teorías necesarias para comprender las temáticas que aborda esta
investigación. Se presentan en dos bloques temáticos, el primero es
empoderamiento y deporte, el segundo, carreras de aventura.
Empoderamiento y deporte
El término empoderamiento
data de la época de la Reforma protestante en el siglo XVI, este término se
extendió por Europa conforme pasó el tiempo y en el siglo XX se extendió en
América del Norte. El concepto poco a poco fue acogido por corporaciones,
movimientos políticos, movimientos defensores de derechos y grupos feministas.
En América Latina, el
empoderamiento tuvo interrelación con las teorías populares de Paulo Freire
sobre la conciencia y la liberación, aunque estas inicialmente no incluyeron la
subordinación de las mujeres y la necesidad de adquirir conciencia sobre su condición. Durante la década de 1980 se difundió el
empoderamiento en las luchas políticas de las mujeres que buscaban
transformación, logrando establecer el empoderamiento como una nueva categoría
de análisis. En adición, ya para la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer
llevada a cabo en Beijing, China, en 1995, se incorporó la palabra
empoderamiento de las mujeres[1].
El empoderamiento se
considera un constructo positivo, vinculado a fortalezas, competencias
individuales, desarrollo de habilidades, adquisición de conocimientos y
bienestar individual[2].
También es asociado a mayor control sobre sus vidas, participación en
actividades y espacios públicos en los que antes no tenía acceso, ruptura a
normas y roles de subordinación, acceso a recursos, libertad de movimiento, así
como a capacidades para tomar decisiones[3], de manera que el
empoderamiento permite adquirir poder y consecuentemente tomar decisiones en
todos los contextos en los que se participa.
Es importante considerar
que existen factores socioculturales que influyen en la capacidad de tomar
decisiones y, por consiguiente, en el empoderamiento de las mujeres,
primordialmente factores económicos, familiares y educativos[4].
El empoderamiento varía
según las personas, los contextos y el tiempo. Asimismo, puede contemplar tres
niveles: individual o psicológico (control personal), organizacional (se
adquieren habilidades, recursos y conexiones con otras organizaciones) y comunal
(las personas trabajan juntas de manera organizada para mejorar aspectos que
afectan a la colectividad). Se afirma que el nivel individual es necesario para
la comprensión y el logro del empoderamiento organizacional y comunitario[5].
El empoderamiento personal
tiene tres componentes: intrapersonal, interaccional y conductual. El
componente intrapersonal se refiere a lo que piensa la persona de sí misma,
control percibido, eficacia, motivación, percibirse como una persona capaz y
con influencia en diferentes ámbitos de la vida, lo contrario sería el
aislamiento social y la percepción de impotencia. El componente interaccional
refiere a la conciencia crítica del entorno, la comprensión de los recursos
propios para cumplir los objetivos, así como la toma de decisiones, resolución
y liderazgo. Por su parte, el componente conductual corresponde a las acciones
realizadas para obtener los resultados deseados, así como acciones para
gestionar el cambio o adaptarse. Estos tres componentes permiten a una persona
ser capaz de conocer, influir y controlar el contexto[6].
Ahora bien, hay diferencia
en los procesos de empoderamiento, los cuales responden al cómo, mientras que
el resultado del empoderamiento es referido a las consecuencias de esos
procesos. Los procesos incluyen oportunidades, experiencias o intervenciones,
sean creadas por la misma persona, o bien, creadas por otras personas y
recibidas. En cualquier caso, se genera un aprendizaje que permite tomar
decisiones, adquirir el control de su vida, conciencia crítica, habilidades y
acceso a recursos. Mientras que los resultados pueden ser de índole cualitativa
o cuantitativa, estas son las consecuencias del proceso de empoderamiento[7].
En cuanto a la medición del
empoderamiento se puede afirmar que es todo un reto, por ser un proceso
continuo y multidimensional, de allí que las evaluaciones deban contemplar
diferentes dimensiones e indicadores[8]. Específicamente, la
medición del empoderamiento individual es compleja porque podría cambiar a lo
largo del tiempo, además, contempla percepciones, habilidades, comportamientos,
creencias y competencias[9].
Se han elaborado, a nivel
internacional, diferentes índices para medir el empoderamiento, todos con
fortalezas y debilidades. Entre estas herramientas de medición se encuentra el
Índice de Desarrollo de Género, Índice de Empoderamiento de la Mujer, Índice de
Desigualdad de Género, Índice Global de la Brecha de Género, Índice de
Empoderamiento de la Mujer en la Agricultura y el Índice de Autonomía Relativo.
Cada uno de ellos contribuyen con indicadores para la medición del
empoderamiento de forma multidimensional[10].
En cuanto a las
investigaciones sobre el tema del empoderamiento, se puede afirmar que han
incrementado sustancialmente. Uno de los artículos más destacados e
influyentes, según una investigación bibliométrica, es el de Kabeer[11], el
cual aborda el empoderamiento como un proceso de cambio que permite a las
mujeres adquirir capacidades para tomar decisiones estratégicas desde tres
dimensiones: recursos, agencia y logros[12].
En términos generales, el
estudio del empoderamiento de las mujeres se ha centrado principalmente en el
acceso y control de los recursos económicos a través de la incursión en el
ámbito laboral. Sin embargo, se incurre en error al focalizarse solo en ese
ámbito, porque el empoderamiento trasciende a todos los espacios de la vida, no
solo el laboral y económico.
Como factores potenciadores
del empoderamiento femenino se encuentran la participación en todos los ámbitos
de la vida, poder para la toma de decisiones colectivas y personales, libertad
y autonomía, participación en la esfera y políticas públicas consecuentes, así
como acceso a: la educación, recursos económicos, salud y recursos materiales[13].
En la sociedad actual el
deporte es ampliamente aceptado por el valor que representa en el desarrollo
integral de las personas en los aspectos físico, social y psicológico, además,
es una herramienta con un gran potencial de valor para la salud pública y el
desarrollo de valores asociados a la mejora de la convivencia humana[14].
El deporte es considerado
un agente transformador y de cambio en la vida de las atletas, se afirma que a
través del deporte competitivo se rompen estereotipos dominantes. Este
proporciona múltiples ventajas como salud, logro de retos, autoestima, redes de
interacción, educación transversalizada, liderazgo, confianza, entre otros
beneficios[15].
El término empoderamiento
deportivo es más novedoso que el de empoderamiento o empoderamiento de las
mujeres. En el empoderamiento individual, durante el proceso, se confrontan los
problemas, y como resultado se espera un mayor control; en el empoderamiento de
las mujeres se logra el acceso a recursos para un proceso de reconocimiento de
su agencia personal con el fin de cumplir objetivos, mientras que con el
empoderamiento deportivo se obtienen condiciones sociales, organizacionales,
individuales y recursos para ser parte de un proceso de participación deportiva
con el fin de que el control y otras capacidades adquiridas las apliquen a
diversas áreas. Por lo tanto, el empoderamiento deportivo se diferencia porque
involucra un proceso de participación deportiva y sus efectos van más allá del
contexto deportivo.
El empoderamiento deportivo
permite desafiar estereotipos de género, aumentar la autoestima, fomentar la
inclusión y promover el liderazgo mientras se realiza deporte. La medición del
empoderamiento representa algunos desafíos y más si se trata del empoderamiento
deportivo, por lo tanto, se sugiere medirlo tomando en cuenta los efectos del
deporte en la vida cotidiana. Se recomienda incluir preguntas que indaguen cómo
afecta la participación deportiva en los diferentes ámbitos de su vida y en sus
comportamientos[16]. Sin
embargo, a pesar de que el deporte es una plataforma para que mujeres y niñas
obtengan cambios positivos a nivel personal, existen evidencias en las que se
demuestra que algunas prácticas deportivas son empoderadoras
y otras no, por lo tanto, no siempre existen resultados positivos en cuanto al
empoderamiento, pues este puede variar según el deporte que se practique[17].
Un programa deportivo se
vuelve empoderador cuando contribuye a la adquisición
de habilidades, conocimientos y capacidad crítica para desenvolverse como
persona independiente, con conciencia de su entorno, capaz de tomar decisiones
y resolver problemas[18].
Se han realizado
investigaciones con atletas para analizar el empoderamiento a través del
deporte. Mujeres jugadoras de baloncesto en sillas de ruedas argumentaron que
participar en deporte de élite les permitió sentirse empoderadas física y
mentalmente[19]. Por
otra parte, en mujeres maratonistas y ultramaratonistas
se encontró una ruptura del esquema femenino, concretamente en cuanto al rol de
madres, porque ellas redefinen sus propios roles. Además, se sienten capaces de
lograr objetivos diversos, de competir en espacios dominados por los hombres y
tomar decisiones. Ellas luchan por señalamientos y discriminaciones
patriarcales, por ejemplo, señalamientos por el tiempo dedicado al deporte, el
dinero que gastan en el deporte, el no cumplimiento de roles de género
asignados históricamente, cambios en sus cuerpos y toma de decisiones[20].
En otro artículo publicado
en Costa Rica sobre competidoras de rafting deportivo se halló dificultad en su
pleno desenvolvimiento en este deporte, por prácticas sexistas, estereotipadas
y machistas. Al respecto, se encontró que:
El rol de madres y cuidadoras les limita
disponer de tiempo para entrenar y competir, así como la falta de apertura en
un espacio deportivo hegemónicamente masculinizado. Sin embargo, al mismo
tiempo consideran el rafting como una posibilidad para deconstruir estereotipos
y discriminación.[21]
Conjuntamente, deportistas
de alto nivel señalaron haber vivido situaciones de sexismo tanto sutil como
explícito, androcentrismo y desigualdad en el deporte, como comentarios
negativos y sexistas, agresión verbal masculina, invisibilización
deportiva, salarios más bajos, premios insignificantes y menor reconocimiento[22]. Estas
situaciones propias de la cultura androcéntrica instaurada en la sociedad
distorsionan la realidad, además, propician desigualdad y subordinación[23].
Paradójicamente, a las
experiencias sexistas que deben enfrentar ellas atribuyen al deporte de
competición seis significados diferentes en sus vidas: como una forma de vida,
como una herramienta para ordenarla, como fuente de sustento económico, como
una vía de escape ante las obligaciones diarias, como un apoyo para sobrellevar
las adversidades y como una forma de reivindicación de los derechos de las
mujeres[24].
Con respecto a este último
aspecto se refieren al derecho de las mujeres a practicar deporte y
considerarlo central en sus vidas, anteponiéndolo ante roles tradicionales de
género como los domésticos, reproductivos, maternales y otras labores de cuido,
colocando su vida y deseos sobre los de otras personas[25].
La incursión de las mujeres
en deportes contradice el estereotipo que las considera como parte del género
débil, sin capacidades, con responsabilidades ineludibles que les impiden ser
deportistas, así como entrenar y competir a nivel local o internacional[26].
Las carreras de aventura se
han abordado desde la participación de las mujeres en cuanto a aspectos claves
para el éxito del grupo, como, por ejemplo, el trabajo en equipo y el apoyo
emocional. Además, podrían ser consideradas como espacios de transformación y
cambio que permitiría impactar de manera indirecta en otros ámbitos de las
mujeres. Así mismo, son valoradas como resistencia ante la jerarquía de género
que el deporte tradicional preserva[27].
Finalmente, es pertinente
especificar dos categorías mencionadas en varias oportunidades en este
documento: la mujer y las mujeres. La mujer es una categoría general y
abstracta asociada al género femenino y a las características que comparten
todas las mujeres que surgieron de procesos sociales, históricos y culturales.
Mientras que la categoría de las mujeres expresa la existencia real y concreta
de todas ellas, no se puede pensar en las mujeres sin la concepción de mujer[28]. Se
estima esta categoría más incluyente y representativa.
Carreras de aventura
El término deporte, al
igual que como ocurre con muchos otros fenómenos humanos, sociales y de masas,
presenta cierta complejidad por la gran cantidad de definiciones existentes. La
definición de deporte es cambiante si se toma en cuenta circunstancias como el
momento, el lugar, la sociedad o la cultura. Cabe destacar que, si bien todas
las definiciones han evolucionado históricamente, la dificultad parece recaer
en encontrar una definición de calidad que contemple inequívocamente todo el
significado del término deporte[29].
Indefinible es la
conclusión actual a la que se ha llegado en cuanto a la definición de deporte
debido a su complejidad simbólica y creciente, dimensión cultural y realidad
social. Esto a pesar de que ha habido variedad de intentos de definirlo por
parte de áreas multidisciplinares, sin llegar a consenso alguno[30].
A finales del siglo XVIII y
principios del siglo XIX es donde se origina el deporte en las sociedades
contemporáneas. Las siguientes palabras se incluyen en la aceptación
etimológica original de la palabra deporte: regocijo, diversión, recreo,
recreación, pasatiempo, placer, ejercicio físico, por lo común al aire libre,
actividad física ejercida como juego o competición, cuya práctica supone
entrenamiento y sujeción a normas. Como rasgos fundamentales del deporte se
pueden destacar el esfuerzo por alcanzar un objetivo, la búsqueda de la mejora
y perfección, capacidad utilitaria en la vida cotidiana, forjar carácter y
personalidad[31].
Y es que el deporte en el
siglo XXI como fenómeno social impacta diversos ámbitos y esferas como la salud
pública, económica, política, cultura y educación, siendo innegable su
influencia en los estilos y calidad de vida de los individuos, sobre la organización
social de un país y las actividades deportivas practicadas por la población.
Cuando se habla de
clasificación del deporte, se comparte la misma dificultad presentada al
intentar construir una definición, debido a las amplias particularidades que
presentan las distintas disciplinas. Sin embargo, la esencia y el carácter
competitivo es inherente al deporte.
Se pueden mencionar los
objetivos del deporte de competición tomando en cuenta las reglas y que los
deportistas puedan rendir al máximo cuando buscan ganar una competencia,
medalla, clasificar o romper un récord, siempre frente a rivales o equipos[32]. En
este sentido, es importante entender las potencialidades y las limitaciones de
la competición deportiva.
Para algunos, en la
competición yace un problema ético, mientras otros respaldan y defienden el
deporte de competición como medio de transmisión de valores. Una línea cree en
el deporte de competición como medio para alcanzar la perfección y la excelencia
mediante el esfuerzo máximo de cada atleta. Una sana competitividad que lleva a
buscar métodos, técnicas, estrategias para progresar y superarse. La otra línea
considera que el deporte competitivo lleva a la obsesión por ganar, lo cual
puede llevar a comportamientos antideportivos, tramposos, egoístas y de interés
propio[33].
Debido a la globalización y
cambio de conductas que se van asumiendo a nivel mundial, en el deporte
aparecen nuevas propuestas que incluyen el medio natural y su sensibilización.
De lo anterior nace el término deporte de aventura. Son cuatro los conceptos
relacionados con el deporte de aventura: entorno, riesgo, aventura y
competencia. Por lo tanto, son actividades deportivas recreativas o
competitivas que se realizan en la naturaleza con un factor imprescindible que
es el riesgo[34].
Riesgo que aumenta las posibilidades de sufrir un accidente pero que es
relevante y caracterizador, por eso se denominan de aventura o extremos porque
eso es lo que buscan quienes lo practican, para su percepción el riesgo se
traduce en diversión. Además, cada deporte requiere habilidades específicas, y
compromiso personal para desarrollar lo necesario[35].
Pese a contar con una
reputación de ser peligrosas, las actividades de aventura brindan variedad de
oportunidades y beneficios para el bienestar físico y mental. Por su carácter
flexible, variable, búsqueda de nuevas sensaciones, equilibrio psicofísico y
autoeficacia al enfrentar situaciones de desafío y reto personal[36].
Además, las personas se ven motivadas por las siguientes razones: enfrentar el
peligro con seguridad y destreza, desarrollar potencialidades para enfrentar el
estrés, autovaloración de sus propios límites, capacidad para resolver
problemas, seguridad en sí mismo, retar las dificultades que impone la
naturaleza y demostrar ser competitivo ante otros[37].
Estas actividades pueden
ser divididas según el medio o entorno donde se realicen; así tenemos deportes
de aventura en medio acuático, terrestre y aéreo, dentro de los cuales se
pueden mencionar: descenso de aguas bravas, ciclismo de montaña, parapente, escalada,
carreras por montaña, surf, barranquismo, entre otros.
Dentro de la clasificación
anterior destaca la disciplina o deporte llamado carreras de aventura. Es un
deporte multidisciplinario que se caracteriza por ser de larga duración,
realizado en el medio o entorno natural, con poco descanso, y que incluye generalmente
las siguientes disciplinas: orientación, ciclismo de montaña, kayak, rafting,
utilización de cuerdas, caminata, escalada y barranquismo[38]. Otro término utilizado
para referirse a las carreras de aventura es raid de aventura, ambos refieren a
una competición de varias disciplinas que pone a prueba la capacidad de
navegación, resistencia y supervivencia de equipos en completa autonomía[39].
La filosofía de este
deporte es la de una competición en equipos de cuatro integrantes, en etapas o
de larga duración, a través de lugares desconocidos, en variedad de terrenos,
sin ayuda externa, mediante el desplazamiento más apropiado para superar distancia
y dificultades naturales que se presenten. Dentro de sus características
esenciales se pueden mencionar: multidisciplinario, de resistencia, por
equipos, de supervivencia, de navegación, recorrido de orientación, uso de
mapas, medios no motorizados, dificultades naturales y contra reloj[40].
En cuanto a entes o
federaciones reguladoras de la disciplina, cada país cuenta con su propio
organismo representante del deporte. En la actualidad la organización más
importante e influyente a nivel mundial en las carreras de aventura es la
plataforma Adventure Racing World Series (ARWS). Este
ente, fundado en 2001, organiza carreras de aventura en cada continente y un
campeonato mundial. Todo esto bajo un sistema de regulaciones y reglas aceptado
internacionalmente. Carreras de expedición sin parar, con una duración de tres
a diez días, en equipos mixtos de cuatro personas con una persona de diferente
género son criterios característicos de esta organización[41].
Se compite bajo una serie
de reglas estrictas únicas de este deporte dentro de las cuales se pueden
resaltar: cargar en todo momento equipo obligatorio, deben pasar por puntos de
control y áreas de transición, el equipo de competidores debe estar junto en
todo momento, obligación de cuidado por el medio ambiente, entre otras[42].
Metodología
Este artículo se desarrolló
desde un paradigma naturalista y un enfoque cualitativo. A través de este
paradigma y enfoque se busca comprender e interpretar un fenómeno social
partiendo de lo que la gente dice sobre el objeto de estudio en cuestión[43]. Se
llevó a cabo desde diferentes fases explicadas a continuación:
a) Fase diseño de la
entrevista. La técnica utilizada para recolectar los datos fue la entrevista
estructurada, en la cual las
preguntas se fijan de antemano, con un determinado orden y contiene un conjunto
de categorías u opciones, se aplica en forma rígida a todos los sujetos
participantes y tiene la ventaja de la sistematización, la cual facilita la
clasificación y análisis, asimismo, presenta una alta objetividad y
confiabilidad[44]. La
entrevista fue elaborada por ambos investigadores y en el proceso se siguieron
varios pasos para el mejoramiento: elaboración preliminar por parte de
investigadores, revisión de especialistas en deporte y empoderamiento (en este
caso un organizador de eventos deportivos de aventura y atleta de carreras de
aventura, y una especialista en igualdad de género), corrección según
recomendaciones de especialistas, aplicación de prueba, y finalmente se
realizaron correcciones según el resultado de la prueba. La entrevista
definitiva estuvo conformada por 27 interrogantes, agrupadas en cinco categorías
o temas principales. Las categorías y la cantidad de preguntas incluidas fueron
las siguientes:
-Categoría 1:
conceptualización e importancia del empoderamiento de la mujer (cuatro preguntas)
-Categoría 2: percepción de
empoderamiento (tres preguntas)
-Categoría 3: estereotipos
de género en las carreras de aventura (seis preguntas)
-Categoría 4: participación
deportiva de las mujeres en carreras de aventura (ocho preguntas)
-Categoría 5: contribución
de las carreras de aventura al empoderamiento de la mujer (seis preguntas)
b) Fase selección de la
muestra. La muestra fue no probabilística, identificada desde la técnica bola
de nieve. El criterio de selección de la muestra fue mujeres con al menos una
participación en una carrera de aventura con una duración de seis o más horas.
Cada persona participó de manera voluntaria, informada y sin enfrentar ningún
tipo de riesgo.
Cabe mencionar que para las
personas investigadoras fue difícil obtener la muestra por la poca cantidad de
mujeres que practican este deporte. La razón de la escogencia de la muestra
latinoamericana se debe a la necesidad de realizar indagaciones en el contexto
cercano. Se seleccionó las carreras de aventura porque es una práctica
deportiva con participación minoritaria de las mujeres. En la Tabla 1 se
muestran los datos demográficos de la muestra.
Tabla 1. Datos demográficos
|
Variable demográfica |
Detalle |
|
Tamaño de la muestra |
16 |
|
Género |
Femenino |
|
Edad |
41 (2), 52, 31, 46 (2),
48, 44, 34, 39, 37, 42, 45, 55, 35, 43 |
|
Nacionalidad |
8 costarricenses, 4
brasileñas, 1 chilena, 1 ecuatoriana, 2 colombianas |
|
Actividad laboral |
13 trabajan a tiempo
completo, 1 medio tiempo y 2 por horas |
|
Grado académico |
14 con formación
universitaria y 2 con formación técnica |
|
Hijos o personas a cargo |
11 sin hijos y 5 con
hijos |
|
Años de competir en
carreras de aventura |
7 tienen de 1 a 10 años
de competir en este deporte, 4 de 11 a 20 años y 5 más de 20 años |
Fuente: Con base en la
información recolectada en las entrevistas, 2024.
c) Fase recolección de los
datos. Primero se contactó la muestra vía telefónica, se le brindó la
información necesaria y se solicitó el consentimiento. A cada entrevistada se
le realizaron las preguntas por medio de la plataforma Zoom y de forma individual,
cada entrevista tuvo una duración aproximada de una hora. Las entrevistas
fueron aplicadas entre el mes de julio y octubre del 2024. Estas fueron
grabadas en audio con previa autorización para su posterior análisis. En el
caso de las entrevistadas en idioma distinto al español (portugués) se recurrió
al apoyo de una persona en función de traductora para evitar incurrir en
errores de interpretación lingüística.
d) Fase de análisis. El
análisis realizado fue de tipo cualitativo inductivo, efectuado desde la teoría
fundamentada, la cual fue seleccionada por ser una metodología que permite el
análisis descriptivo e interpretativo de datos cualitativos. Una vez transcritas
todas las entrevistas, fueron registradas en una página de Excel con el fin de
tener un panorama total de las respuestas. La información recolectada fue
tratada con el método comparativo constante para buscar patrones comunes y
repetidos en la información proporcionada por la muestra. La técnica usada fue
la de corte y clasificación de segmentos relevantes (consiste en identificar
expresiones o segmentos importantes, que fueron expresados por la persona
entrevistada, para luego analizarlos y unirlos con el fin de generar teoría
desde la comparación). Así mismo, el análisis se realizó desde los criterios
del muestreo teórico, de manera que se separó el contenido considerado
relevante para cada categoría. Una vez comparada y seleccionada la información se
procedió a generar proposiciones teóricas fundamentadas en los datos para
aportar conocimiento sobre el objeto de estudio. Es importante mencionar que en
el documento se usaron seudónimos en las citas textuales expresadas por las
mujeres, con el fin de garantizar el anonimato y así la confidencialidad. Por
otra parte, para disminuir el sesgo en el análisis de los datos, ambos
investigadores participaron en su interpretación.
Resultados
Los principales hallazgos
encontrados fueron agrupados por categoría, seguidamente, los resultados de los
cinco temas y hacia el final de esta parte una síntesis.
Categoría 1:
conceptualización e importancia del empoderamiento de las mujeres
Para las entrevistadas, el
empoderamiento es la capacidad de plantearse objetivos y tener poder para
cumplirlos indistintamente de su condición de mujer, los prejuicios, patrones o
estereotipos existentes en la sociedad. Además, para ellas representa crecimiento
personal porque les permite desarrollar capacidades, autodescubrimiento de
fortalezas y debilidades, poder hacer con libertad, tomar decisiones y
controlar su propia vida. Desde esa conceptualización, todas consideran
importante el empoderamiento en la actualidad. Al respecto, Jesica mencionó que
esa relevancia se fundamenta en que han sido «reprimidas y estereotipadas por mucho tiempo
y el empoderamiento permite romper ese ciclo, generando nuevos paradigmas». Por su parte, Sofía dijo
que el empoderamiento es preponderante porque no solo brinda beneficios a nivel
personal, sino también a la sociedad en general.
Para la muestra, el
empoderamiento se asocia a muchos valores y actitudes, entre los citados se
encuentran la valentía, perseverancia, seguridad, fuerza de voluntad,
resiliencia, paciencia, adaptabilidad, coraje, tolerancia, dedicación,
compromiso, poder, disciplina, tenacidad, fortaleza, autoestima, independencia,
autonomía, libertad, confianza, determinación, visualización de metas,
dedicación, disciplina, fuerza y un despertar interno. Cabe recalcar que no
conciben el empoderamiento desde una posición de superioridad, sino desde la
igualdad de oportunidades para todas las personas.
El significado del
empoderamiento en el contexto de las carreras de aventura se orienta a ocupar
un rol preponderante en el equipo, participar en la toma de decisiones (y no
solo recibir instrucciones), expresar opiniones y ser escuchadas. Asimismo, a
no ser tomada en cuenta para cumplir la cuota de representación femenina, sino
por ser una pieza fundamental que brinda aportes sustantivos en diversas áreas
y no solo en lo físico.
Categoría 2: percepción de
empoderamiento
Todas las entrevistadas se
consideran empoderadas. Entre las razones de esa percepción se encuentran las
siguientes: «Doy mi punto de vista, me
doy mi lugar en cualquier situación», «Me siento una mujer fuerte,
demuestro que puedo hacerlo», «He logrado lo propuesto», «Tengo control de mi vida, de mis
decisiones pese a que soy una mujer casada», «Soy independiente y libre», «Tomo decisiones y me mantengo
firme», «No tengo miedo», «Soy ejemplo para otras
mujeres».
Entre las características
con las que se identifican se encuentran: toma de decisiones, control de su
vida, capacidad crítica, buena autoestima, liderazgo, establecer y cumplir
metas, inteligencia emocional, adaptabilidad, buena actitud ante los retos, organizada
y estructurada, resiliencia, disciplina, capacidad para trabajar en equipo,
perseverancia, capacidad para solucionar problemas. Al preguntarles sobre cómo
consideran que las perciben las demás personas al ser competidoras de carreras
de aventura, afirman ser percibidas con admiración, con fortaleza, se
sorprenden, les inspiran, las catalogan como capaces, como «súper atleta», una mujer diferente a las
demás. Sobre ese tema Vanesa afirmó: «Me perciben
como la mujer de hierro»;
Dunia dijo: «Me perciben como alguien
que puede todo, que cumple sus objetivos, que no tiene límites, que tiene un
estilo de vida feliz, que es fuerte y decidida».
Ellas se consideran
empoderadas y un ejemplo para otras, a la vez han seguido algunos referentes, a
nivel de ficción mencionaron a la «mujer
maravilla» como un modelo a seguir
por su fuerza e inteligencia. En la vida real mencionaron la influencia de sus
abuelas, madres y hermanas, también citaron a atletas destacadas como la
costarricense Ligia Madrigal Moya, la española Emma Roca Rodríguez (1973-2021),
la española Mónica Aguilera Viladomiu, entre otras.
Categoría 3: estereotipos
de género en las carreras de aventura
Ellas son conscientes de
los estereotipos asignados, entre los que destacan: encargadas de la casa y de
cuidar los hijos, se debe hablar de manera que no caiga en lo vulgar, que son
sentimentales y emocionalmente inestables, no pueden hacer ciertas actividades
que solo los hombres realizan. Al respecto, Iris afirmó que a ella le dicen que
está en un deporte que no es para mujeres.
Otros estereotipos citados
fueron: «sexo débil», frágil, sumisa, que son
autoritarias si tienen liderazgo, que deben ser protegidas, son vistas como
objetos. Al respecto Karina mencionó: «Siempre
hay que estar bonita, bien vestida, cuidado se arruga, cuidado se le ven las
canas, saber cocinar, saber limpiar, saber llevar una casa, se tienen que casar
y ser recatadas».
Algunas de ellas han tenido
que enfrentar esos estereotipos en las carreras de aventura, por ejemplo,
Valeria expresó: «En una
competencia yo iba bien y los hombres del equipo me pedían la mochila, o bien,
yo estaba haciendo algo y ellos me pedían que lo dejara para hacerlo ellos». Además, Blanca detalló: «Existe el estereotipo de
que fue la chica del equipo que quiso parar, cuando muchas veces no es la
verdad, pero es una historia más fácil de contar para los hombres». También se refirieron a
la idea equivocada de que, si en la competencia las cosas no salen bien, la
culpa es de la mujer que integra el equipo.
Algunas consideran que han
sufrido cierto tipo de discriminación, como por ejemplo menor reconocimiento
por sus logros deportivos, invisibilización por su
condición de mujer, minimización de sus capacidades, entre otros, datos
sincrónicos a otro estudio realizado[45]. Citaron reportajes
extensos en periódicos por logros deportivos de hombres y no por los de ellas,
aunque fueran muy buenos, premiaciones diferenciadas para hombres y mujeres,
así como preguntas estereotipadas y machistas de los periodistas.
Consideran que practicar
este deporte rompe algunos estereotipos asignados a las mujeres. Al respecto,
Jesica dijo: «Estamos compitiendo de igual a igual, estamos todos
en la misma condición y todos tenemos que hacer la misma disciplina, todos
tenemos que recorrer la misma distancia, todos tenemos que hacer las mismas
pruebas, no hay diferenciación»,
de manera que se demuestra que las mujeres pueden hacer lo mismo que los
hombres, rompiendo el estereotipo de «mujer
débil». Otra ruptura es la idea
de que ellas deben estar en su casa atendiendo los quehaceres, esposo e hijos,
porque una mujer deportista debe dedicar tiempo a entrenar y competir por
varios días seguidos en competencias de aventura. También abordan lo que se
establece socialmente sobre la apariencia de las mujeres, ya que el ideal se
altera al tener que dormir en la montaña, enfrentar condiciones adversas y poco
cómodas con el fin de cumplir las metas propuestas. Asimismo, han deconstruido
el estereotipo de personas sumisas, porque ellas han liderado sus equipos, han
sido capitanas, han tomado decisiones importantes y han llevado a los demás
integrantes a la meta con éxito.
Categoría 4: participación
de las mujeres en carreras de aventura
Les gusta competir en
carreras de aventura porque se sienten bien con el nivel de exigencia que
demanda este deporte, se sienten felices por la posibilidad de conocer lugares
y culturas diferentes, experimentan plenitud, autorrealización y motivación, les
gusta por los aprendizajes que adquieren. Otras afirmaciones del porqué
practican ese deporte fueron: «Me
encanta sufrir», «Es como una droga», «Me pone a prueba», «Me enseña a dar valor a las
pequeñas cosas», «Me siento invencible» y «Me siento viva».
Entre los aportes que
expresaron se encuentran brindar a sus equipos apoyos tácticos y psicológicos,
asimismo, aseveran contribuir en la organización, motivación, comunicación,
liderazgo, resolución rápida de problemas y aporte físico. Ellas han desempeñado
varios roles en el equipo: orientadoras, mulas o remolques, navegantes, capitanas, médicas, mecánicas, entre otros.
Con los compañeros de
equipo existen relaciones seguras, de confianza, respeto, amistad y hermandad.
Afirman que durante la competencia en algunas ocasiones las relaciones se
tensan, sin embargo, logran sobrellevarlo. Todas conocen a otras mujeres que compiten
en este deporte, con quienes mantiene relaciones cordiales, respetuosas, de
amistad y de apoyo. Valeria agregó: «Cuando
eran competencias por etapas, en las noches cenábamos juntas, compartimos con
chicas de otros equipos y entre todas nos aconsejamos». Asimismo, Blanca afirmó: «Después de la competencia,
las chicas encontrábamos tiempo para hablar de la carrera, la intención siempre
era de ayudar y apoyar».
Ellas reconocieron mantener relaciones de sororidad.
Las barreras que han debido
superar en este deporte, por su condición de género, son aspectos asociados a
la diferencia de fuerza física entre hombres y mujeres, lo cual representa una
dificultad, por ejemplo, en el remado de balsa. Otra dificultad citada fue la
higiene personal cuando están con la menstruación, la privacidad al bañarse u
otras necesidades, y falta de conocimiento en alguna disciplina deportiva,
situaciones que lograron resolver o adaptarse sin problema.
Entre los aspectos que
consideran deben mejorar en este deporte, están el aumentar la participación de
mujeres en equipos, porque en este momento es un deporte dominado por hombres;
aumentar la visibilización del deporte para que más
personas lo conozcan; organizar eventos solo de mujeres para incrementar el
interés y la participación; así como enseñar deportes de aventura desde la
etapa escolar, con el fin de promover la práctica.
Categoría 5: contribución
de las carreras de aventura al empoderamiento de las mujeres
Entre las habilidades y
valores que han adquirido en este deporte mencionan la comunicación,
resiliencia al sobreponerse ante situaciones difíciles de forma rápida,
adaptabilidad, toma de decisiones, empatía, autocontrol, habilidades blandas,
conocimiento de los límites y capacidades, trabajar en equipo, valorar las
pequeñas cosas de la vida cotidiana como bañarse, comida caliente, lavarse los
dientes, dormir en una cama etc., paciencia, respeto, responsabilidad,
disciplina, compromiso, plantearse metas y trabajar duro por cumplirlas, manejo
de emociones, paciencia, tolerancia, enfrentar situaciones extremas y
estresantes, asertividad, perseverancia, desprenderse de la comodidad,
convivencia, a no rendirse y llegar al final, superar miedos, así como autonomía.
Señalaron que todos esos aprendizajes los aplican en la vida diaria,
principalmente en el contexto familiar y laboral. Igualmente, creen que la
participación en este deporte ha cambiado su percepción sobre sus propias
capacidades y límites. Ellas consideran que el deporte de carreras de aventura
permite empoderar a las mujeres, al nombrar capitanas de equipo, demostrar su
poder y capacidades, competir en igualdad de condiciones, etc.
Análisis y discusión
La
conceptualización de las entrevistadas en relación con el empoderamiento
concuerda con aspectos positivos para ellas, lo cual les permite desarrollarse
y gozar de bienestar. Al referirse al tema, ellas hacen alusión en sus
respuestas al empoderamiento personal o individual, que es fundamental para el
empoderamiento en el nivel organizacional y comunal. Se evidencia en ellas,
principalmente, empoderamiento personal[46].
En
el componente intrapersonal se perciben como mujeres de valor, capaces y con
control de sus vidas. En el componente interaccional toman decisiones,
resuelven problemas y demuestran liderazgo. En el componente conductual
realizan varias acciones para obtener los resultados que desean como, por
ejemplo, dedicar tiempo a entrenar con el fin de cumplir las metas propuestas,
así mismo, desarrollan acciones que indirectamente rompen estereotipos de
género[47]. No se
evidenció en las entrevistadas empoderamiento a nivel organizacional o comunal.
Las deportistas que
participaron del estudio conocen los estereotipos de género establecidos
socialmente, en especial los asociados a roles domésticos, comportamiento,
apariencia, emociones, capacidades y los relacionados con destrezas de gestión.
Al participar de carreras de aventura, afirman deconstruir esos estereotipos,
asumiendo nuevos roles, estableciendo un constructo que va más allá de la casa,
de su comportamiento o apariencia «femenina», mujeres que se enfrentan
a retos, que usan sus capacidades y habilidades para cumplir metas individuales
y colectivas. Rompen con el estereotipo de «mujer débil», al presentarse como personas
independientes, fuertes, con carácter, capaces de tomar decisiones importantes
y tener liderazgo, resultados similares al estudio realizado con maratonistas[48].
Por otra parte, dicen
mantener relaciones cordiales y respetuosas con sus compañeros, al mismo tiempo
sororidad con mujeres de otros equipos, entre ellas se apoyan y aconsejan,
estableciendo redes. Llama la atención de que ser rivales a nivel deportivo no
implica ser rivales en la vida, logran unirse para conformar círculos de
confianza y solidaridad; compiten en la carrera, pero fuera de ese ámbito no
compiten, sino que establecen alianzas de solidaridad, esa conexión podría
fortalecerlas y ayudarles a seguir adelante con sus metas.
Fuera de las competencias
se vuelven hermanas, tal como lo refleja el término en inglés «sisterhood». Conjuntamente, son
conscientes sobre la importancia de que más mujeres practiquen este deporte
para superar la predominancia masculina que existe en este momento y
contradecir los estereotipos femeninos que han sido naturalizados en la
sociedad.
Consideran
las carreras de aventura como un medio para aprender, desarrollar habilidades y
valores. Concuerdan en que este deporte permite el empoderamiento de las
mujeres y demuestran con sus narraciones que este deporte puede ser considerado
un factor potenciador del empoderamiento y un agente de transformación. Se
puede afirmar que son parte de un empoderamiento deportivo porque esta
actividad les permite, tal como lo afirmaron, transferirlo a otras áreas de sus
vidas, de manera que los beneficios obtenidos en esta participación deportiva
van más allá de ese contexto. Por lo tanto, el deporte de carreras de aventura
es una plataforma para que ellas se empoderen mientras entrenan y compiten,
adquiriendo una serie de beneficios.
En el caso particular de
las carreras de aventura se puede afirmar que es una plataforma que permite a
las mujeres cambiar el poder que se ejerce sobre ellas y construirse como
personas capaces de decidir sobre su tiempo, espacio, cuerpo, relaciones, actividades,
proyectos, pensamientos, sentimientos, etc. Les permite ser independientes,
superar normas y prohibiciones para constituirse en personas que reconocen su
poder y capacidad, que confrontan estereotipos y desarrollan nuevas destrezas,
una plataforma que les concede el ejercer poder a través de las diversas
funciones que pueden realizar. Todos estos beneficios asociados al
empoderamiento son favorables para ellas y coinciden con la teoría del
empoderamiento como constructo positivo[49].
En primera instancia, el
empoderamiento surge cuando ellas logran superar el «cautiverio»[50] del hogar para salir a entrenar, cuando
toman decisiones sobre los recursos y el tiempo que destinan a esta actividad,
así como el espacio donde desean desenvolverse y las personas con las que se
relacionan; todo esto genera mayor poder en la toma de decisiones, control de
su vida y visibilidad al deconstruir subordinaciones patriarcales. Es así como
el factor deporte influye en el empoderamiento, tal como lo hacen otros
factores, por ejemplo, el económico[51].
En segunda instancia, al
ser parte de un equipo que compite en pruebas duras y extenuantes por varios
días, se rompen muchos estereotipos, como el de «mujer débil» por «mujer
fuerte», lo anterior coincide con
la teoría existente sobre el deporte como agente transformador[52], tanto
en lo físico como en el área mental y emocional. Cambian relaciones de poder
existentes que podrían subordinar y marginar a las mujeres hasta colocarla en
una posición de desventaja, por relaciones horizontales, asertivas y de
sororidad. El poder adquirido por las mujeres en el equipo de competencia puede
exteriorizarlo hacia afuera para proyectarlo en otras y ser referentes, así
como para aplicarlo en otros espacios en los que se desenvuelven.
Un hecho significativo es
el acceso que tienen hoy día al deporte, que en otra época no fue así, lo cual
demuestra que es un espacio de conquista. Se detectan muchos valores que
florecen y aprendizajes adquiridos en esta práctica deportiva, principalmente
la autonomía y libertad, confianza, trabajo en equipo, establecer y alcanzar
metas, superar límites autoimpuestos, resiliencia, se cierra la brecha de
género y se promueve la igualdad de oportunidades.
Aunque aún existen luchas
que se dan a lo interno del deporte como discriminaciones sutiles, no violentas
y estereotipos manifiestos a través del discurso de sus compañeros hombres,
todavía existen estancamientos o aspectos no superados como, por ejemplo, la
predominancia de participación masculina reflejado en la desigualdad de equipos
compuestos por tres hombres y una mujer, o bien, la invisibilización
de logros de las mujeres en contraposición a la sobrevaloración de los logros
masculinos.
En este caso particular, el
deporte de carreras de aventura permite experiencias enriquecedoras a las
mujeres, las dota de aprendizajes de vida, los cuales ayudarán a enfrentar la
discriminación y opresión social en todos sus ámbitos. De manera que quienes
han practicado carreras de aventura podrán enfrentar las desigualdades
existentes con mayor pericia. Sin embargo, no todas experimentan el deporte de
la misma manera, en cuanto al acceso, las oportunidades, reconocimiento, apoyo,
patrocinios, etc.
El empoderamiento de las
mujeres podría estar influenciado por otras categorías como la raza, la clase
social, la orientación sexual, discapacidad, estado civil, religión, entre
otras. Desde esta perspectiva sería importante a futuro estudiar el empoderamiento
de las mujeres desde diferentes categorías y no solo la del sexo o género,
porque no hay duda de que algunas de las categorías mencionadas implican
mayores barreras, estereotipos y limitaciones de acceso para las mujeres, por
ejemplo, atletas con discapacidades o de bajos recursos posiblemente
enfrentarán mayores dificultades desde esa condición de vulnerabilidad.
Entonces se podría aseverar que el empoderamiento a través de un determinado
deporte no podría ser homogéneo para todas las mujeres si se parte de que todas
presentan múltiples categorías.
De acuerdo con los
resultados obtenidos se puede decir que, si existen avances en cuanto al
empoderamiento, ellas saben qué es empoderamiento y su importancia, se conoce
sobre el tema y no es ajeno a ellas. Además, existe avance en cuanto a la
conciencia sobre estereotipos, desigualdades, discriminaciones. También, hemos
avanzado en el reconocimiento de la importancia del apoyo entre mujeres. Sin
embargo, permanece el androcentrismo en el deporte de carreras de aventura,
falta de reconocimiento a sus logros y aportes, asimismo, persiste el
estereotipo de mujer débil el cual cala a nivel colectivo e individual quedando
visibilizada la necesidad de continuar deconstruyendo creencias instauradas con
miras a la igualdad y equidad para todas las personas.
Esta investigación aporta a
la teoría del empoderamiento desde el proceso, al comprobarse que las carreras
de aventura como experiencia deportiva promueven el empoderamiento de las
mujeres, también como resultado al visibilizar las consecuencias de ese empoderamiento[53].
Conclusiones
De acuerdo con los
resultados obtenidos en las entrevistas realizadas se concluye lo siguiente
para cada categoría planteada:
1.
Conceptualización
e importancia del empoderamiento de las mujeres. Existe una clara noción de lo
que es el empoderamiento, la cual coincide con la teoría existente sobre el
tema. Además, se considera un asunto importante para que puedan desenvolverse
plenamente en la sociedad y en igualdad de oportunidades. El significado
atribuido al empoderamiento en las carreras de aventura se relaciona con la
posibilidad de participar en este deporte con roles preponderantes, a que su
voz sea escuchada y principalmente a tomar decisiones.
2.
Percepción
de empoderamiento. Las atletas de carreras de aventura consideran tener una
serie de características de mujeres empoderadas. Aparte de percibirse como
empoderadas se consideran ejemplo e inspiración para otras.
3.
Estereotipos
de género en las carreras de aventura. Se reconoce la existencia a nivel social
de estereotipos asignados a las mujeres, así mismo, han debido enfrentar
algunos en este deporte. Las carreras de aventura son una plataforma que
permite romper y transformar muchos de esos estereotipos de género.
4.
Participación
de las mujeres en carreras de aventura. Participar en carreras de aventura
permite brindar aportes sustantivos al equipo, así como desempeñar diferentes
roles de importancia. Se establecen buenas relaciones interpersonales entre los
atletas hombres y círculos de confianza con las atletas de otros equipos. Se
visibiliza que la participación en los equipos es dominada por hombres y que
son pocas las que practican este deporte.
5.
Contribución
de las carreras de aventura al empoderamiento de las mujeres. Se concluye que
las carreras de aventura contribuyen al empoderamiento de las mujeres, en ese
deporte adquieren aprendizajes que logran transferir al ámbito familiar y
laboral.
El empoderamiento no es un
tema acabado o resuelto, de hecho, la Organización de Naciones Unidas para la
Educación, Ciencia y Cultura lo incluye como un objetivo en la Agenda 2030, «Objetivo 5: lograr la
igualdad entre los géneros y empoderar a todas las mujeres y niñas», de manera que todas las
personas debemos aportar para el cumplimiento de esta meta, desde cada
actividad que realicemos. Este trabajo viene a aportar al comprobar que el
deporte de carreras de aventura contribuye al empoderamiento de las mujeres.
Además, este dato no solo
sirve a quienes practican dicho deporte, sino también a familiares, personas
patrocinadoras, entrenadoras, educadoras en todos sus niveles, investigadoras y
funcionarias en cargos deportivos, para que apoyen esas experiencias. La
utilidad de este tipo de estudios trasciende, porque en la medida que las
mujeres tengan oportunidades para un desarrollo integral desde la igualdad, no
solo las beneficia a ellas sino a todo su entorno y a la sociedad.
Recomendaciones
Como sugerencia, es
necesario realizar más investigaciones sobre empoderamiento deportivo en
diferentes disciplinas, pues podría variar según la actividad deportiva que la
persona realice. Además, es fundamental profundizar en los efectos del
empoderamiento deportivo en la vida cotidiana de las mujeres.
De este artículo surgen
interrogantes que podrían orientar nuevos procesos investigativos, por ejemplo,
cuáles son los efectos del empoderamiento deportivo en el comportamiento y la
vida cotidiana de las atletas[54], no
solo desde la experiencia de cada una de ellas, sino desde la percepción de
terceras personas. Además, responder al cuestionamiento de cuáles deportes son
más empoderadores para las mujeres[55],
porque según la teoría existen diferencias, lo que implica ampliar la
investigación tanto en deportes tradicionales como de aventura. Así mismo, es
necesario profundizar el empoderamiento deportivo desde la interseccionalidad
de categorías.
Formato de citación según
APA
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Formato de citación según
Chicago Deusto
Sojo-Mora, Blanca Luz y
Jiménez Rojas, Luis Manuel (2025). «Empoderamiento de las mujeres a través de
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Espiga 24, n.o 50
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