Año
24, n.º 50: 66-110, julio-diciembre 2025
Fundamentos teórico-metodológicos
de la educación financiera: un análisis de las entidades reguladas en Costa
Rica
Roberto Cascante-Vindas *
https://orcid.org/0000-0001-7587-2821
* Doctorando en Ciencias Sociales
sobre América Central por la Universidad de Costa Rica (UCR). Máster en
Gerencia de Proyectos de Desarrollo por el Instituto Centroamericano de
Administración Pública, de Costa Rica. Licenciado en Trabajo Social por la UCR.
Docente e investigador de la carrera de Trabajo Social de la UCR y de la
Cátedra de Trabajo Social de la Universidad Estatal a Distancia, de Costa Rica.
Correo: rocascante@uned.ac.cr
Resumen
El artículo expone parte de los
resultados del proyecto de investigación «Fundamentos
teórico-metodológicos de la educación financiera en Costa Rica: una discusión
desde el Trabajo Social», desarrollado
en la Universidad Estatal a Distancia, de Costa Rica. El estudio cualitativo buscó
comprender los fundamentos teórico-metodológicos y posturas epistemológicas que
subyacen en las iniciativas de educación financiera emprendidas por el sector
financiero formal regulado por la Superintendencia General de Entidades
Financieras; posibilitado a partir de la revisión de fuentes secundarias
(informes oficiales, sitios web, publicaciones) y entrevistas a representantes
institucionales. Dentro de los hallazgos obtenidos se evidencia el predominio
de posturas asociadas con libertad financiera, inteligencia financiera, bienestar
financiero, salud financiera y administración financiera; posicionamientos que se
exponen de manera ecléctica, pragmática y funcionalista en los fundamentos
analizados. En general, los hallazgos permitieron comprender que se carece de
un objeto de intervención claramente definido y se presenta una discusión reiterada
en torno al sujeto desde una noción racional (para la toma de decisiones
correctas) y una noción emocional (asociada con personalidad e impulsos del
contexto), que responsabiliza a las personas por sus finanzas y excluye
responsabilidades de otras instancias del contexto (Estado y mercado).
Palabras clave:
Comportamiento económico, educación
del consumidor, epistemología, instituciones financieras.
Recibido:
22 de octubre de 2024
Aceptado:
10 de junio de 2025
Theoretical-Methodological
Foundations of Financial Education: An Analysis of Regulated Entities in Costa
Rica
Abstract
This
article presents part of the results from the research project
“Theoretical-Methodological Foundations of Financial Education in Costa Rica: A
Discussion from the Perspective of Social Work”, carried out at Costa Rica’s Universidad
Estatal a Distancia. This qualitative study sought to understand the
theoretical-methodological foundations and epistemological positions underlying
financial education initiatives undertaken by the formal financial sector
regulated by the General Superintendency of Financial Institutions. The
research was enabled through a review of secondary sources (official reports,
websites, publications) and interviews with institutional representatives. The
findings show a predominance of perspectives related to Financial Administration,
Financial Freedom, Financial Health, Financial Intelligence, and Financial
Well-Being. These positions are presented in an eclectic, pragmatic, and
functionalist manner within the analyzed foundations. Overall, the findings
indicate the absence of a clearly defined object of intervention and reveal a
recurring debate surrounding the subject through a rational notion (linked to
correct decision-making) and an emotional notion (linked to personality and
contextual impulses), which places financial responsibility on individuals and
excludes the accountability of other contextual agents (such as the state and
the market).
Keywords:
Consumer Education, economic behavior, epistemology, financial institutions.
Fondements
théoriques et méthodologiques de l'éducation financière : une analyse des
entités réglementées au Costa Rica
Résumé
Cet article présente une partie des résultats du projet de recherche intitulé «
Fondements théoriques et méthodologiques de l'éducation financière au Costa
Rica : une discussion à partir du Travail Social », mené à l'Université d'État
à Distance du Costa Rica. Cette étude qualitative visait à comprendre les
fondements théoriques et méthodologiques ainsi que les postures
épistémologiques sous-jacentes aux initiatives d'éducation financière mises en
œuvre par le secteur financier formel, réglementé par la Superintendance
Générale des Entités Financières. L’analyse s’est appuyée sur l’examen de
sources secondaires (rapports officiels, sites web, publications) ainsi que sur
des entretiens menés auprès de représentants institutionnels. Parmi les
résultats obtenus, on observe une prédominance de positions liées à la liberté
financière, à l’intelligence financière, au bien-être financier, à la santé
financière et à la gestion financière ; ces positionnements sont présentés de
manière éclectique, pragmatique et fonctionnaliste dans les fondements
analysés. De manière générale, les résultats ont permis de constater l'absence
d’un objet d’intervention clairement défini, ainsi qu’une discussion récurrente
autour de la notion de sujet, envisagé à la fois sous un angle rationnel (en
tant que preneur de bonnes décisions) et émotionnel (lié à la personnalité et
aux impulsions contextuelles), ce qui tend à responsabiliser les individus
quant à leur situation financière tout en excluant la responsabilité d'autres
instances du contexte (État et marché).
Mots-clés :
comportement économique, éducation du consommateur, épistémologie, institutions
financières.
Introducción
El concepto de educación financiera
en espacios institucionalizados data de 1862 con la Ley Morrill en Estados
Unidos, que incorporó campos de estudios en la educación superior, asociados
con la administración del dinero, así como con la creación a lo largo del siglo
XX de variadas organizaciones que formaban respecto a la comprensión de
conceptos básicos de economía y funcionamiento del mercado económico[1].
Más recientemente, la Organización
para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) define la educación
financiera «[…] como el proceso
para lograr alfabetización financiera y, en última instancia, apoyar el
bienestar financiero»[2];
a su vez establece su articulación con la denominada inclusión financiera, a
través del acceso a productos (ahorro y crédito) y la protección de derechos de
las personas consumidoras. Por su parte, en el caso costarricense el artículo 2
de la Ley n.o 10627, Ley marco para la
promoción de la educación financiera de los habitantes de la República,
aprobada en febrero del 2025, la conceptualiza como:
Educación financiera: proceso mediante el cual los
individuos adquieren una mejor comprensión de los conceptos y productos
financieros y previsionales, y desarrollan las habilidades y competencias
necesarias para la toma de decisiones informadas y la evaluación de riesgos y
oportunidades, para la mejora de la inclusión financiera y del bienestar
financiero personal y familiar.[3]
No obstante, dichas conceptualizaciones
no son las únicas existentes a nivel internacional y nacional; en su lugar, es
posible evidenciar diferentes posicionamientos teóricos que impactan las
iniciativas desarrolladas por los Estados, pero sobre todo por las entidades financieras
reguladas.
A nivel contextual, con base en la Encuesta
sobre cultura financiera de los costarricenses desarrollada por el Centro
Internacional de Política Económica para el Desarrollo Sostenible de la
Universidad Nacional en 2024, un 80,88 % de las personas participantes reportó
no haber recibido cursos asociados con educación financiera, lo cual, según
Vargas y Vásquez:
puede
tener repercusiones significativas en la capacidad de las personas para
gestionar sus finanzas de manera efectiva,
ya que pueden tener dificultades para comprender los términos y condiciones de
los productos financieros, lo que aumenta el riesgo de endeudamiento excesivo o
la adquisición de productos financieros inadecuados, falta de conocimientos
sobre cómo administrar adecuadamente el dinero y así alcanzar sus objetivos
financieros y mantener una situación financiera estable a lo largo del tiempo.[4]
Los resultados obtenidos son
coincidentes con la situación descrita en la Encuesta Financiera a Hogares 2022
desarrollada por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), estudio en
el que se menciona que el 26,8 % de los hogares destina una tercera parte o más
de sus ingresos para pagar deudas –un indicador de endeudamiento alto–[5].
Mientras que la II Encuesta Nacional de Endeudamiento realizada por la Oficina
del Consumidor Financiero (OCF) reporta un aumento en el endeudamiento de las
personas –91 % aduce pagos por deudas–, entre las cuales se presentan
modalidades como el gota a gota en aquellas que habitan en la Gran Área
Metropolitana (GAM) con menores ingresos económicos[6].
Conforme a lo expuesto, a partir
del acercamiento efectuado durante varios años con representantes
institucionales y población participante de procesos de educación financiera,
ha sido reiterativo escuchar frases como: «Si hubiese recibido educación financiera en mi familia, esto no habría
pasado»; «¡deberían enseñar educación financiera desde la escuela!» y «¡hace falta más educación financiera!»[7]. En contraposición a dichas afirmaciones, el
conocimiento experiencial tanto dentro como fuera del sector financiero ha
permitido que emerjan los cuestionamientos: «¿Qué estamos entendiendo por
educación financiera?» y «¿De qué tipo de educación financiera estamos
hablando?»; interrogantes consideradas relevantes ante un contexto que ha
naturalizado –discursiva y pragmáticamente– una supuesta única educación
financiera y que no ha abierto paso a debates teóricos considerados relevantes.
Por lo
anterior, el presente artículo plantea dar respuesta a la interrogante central:
¿Cuáles son los fundamentos teórico-metodológicos que subyacen en las
iniciativas de educación financiera emprendidas por el sector financiero formal
costarricense?, con el objetivo general de comprender los fundamentos
teórico-metodológicos y posturas epistemológicas en las que se basan las
iniciativas de educación financiera emprendidas por el sector financiero
formal, como base para el desarrollo de procesos socioeducativos efectuados en
la materia.
A manera
de objetivos específicos la investigación se centró en identificar las
diferentes políticas, programas y proyectos que ha emprendido el sector
financiero regulado (banca pública, privada y cooperativas) en torno a la educación
financiera en Costa Rica durante los últimos diez años; reconocer las principales
posturas teóricas y epistemológicas que subyacen en los diferentes enfoques de
educación financiera utilizados en las políticas, programas y proyectos de las
entidades financieras reguladas en el país; y discutir los alcances, retos e
implicaciones de los diferentes referentes teórico-metodológicos relacionados
principalmente con la comprensión del objeto de intervención y la construcción
de conocimiento desde el sujeto interventor.
La
relevancia del artículo radica en su aporte tanto para la academia como para
los espacios socio-ocupacionales en los que se llevan a cabo iniciativas de
educación financiera, en los cuales –según los hallazgos obtenidos– se carece
de una clara diferenciación teórica de los fundamentos teórico-metodológicos de
la educación financiera y, por ende, se corre el riesgo de reproducir prácticas
acríticas que centran la total
responsabilidad en las personas.
Cabe
mencionar que las reflexiones generadas forman parte de los resultados obtenido
del proyecto de investigación «Fundamentos teórico-metodológicos de la
educación financiera en Costa Rica: una discusión desde el Trabajo Social», desarrollado
en la Escuela de Ciencias Sociales y Humanidades de la Universidad Estatal a
Distancia, de
Costa Rica, durante los años 2023 y
2024.
Metodología
La investigación se basó en un
enfoque cualitativo y en un nivel de profundidad de índole descriptivo-explicativo;
la connotación cualitativa se debe a la acción indagatoria efectuada entre la
obtención de datos empíricos y la reflexión interpretativa del investigador para
dar respuesta a la pregunta central[8],
mientras que el alcance descriptivo-explicativo deviene de una forma no solo
organizada y estructurada para visualizar la interrelación de categorías y
sub-categorías, sino también de la búsqueda de explicaciones que generaron
nuevas articulaciones teóricas[9].
Para ello se seleccionaron las
entidades financieras reguladas por la Superintendencia General de Entidades
Financieras (SUGEF) en Costa Rica, al ser consideradas «aliados estratégicos» según el Decreto Ejecutivo n.º
41546-MP-MEIC que conforma la Estrategia Nacional de Educación Financiera (ENEF)
liderada por el Ministerio de Economía, Industria y Comercio (MEIC)[10]
a las cuales el Estado costarricense
les delegó operativamente la implementación de acciones[11].
El estudio involucró la
identificación de fuentes secundarias asociadas con políticas, programas y
proyectos en materia de educación financiera que ha emprendido el sector
financiero regulado (banca pública, privada y cooperativas), disponible en
informes públicos, sitios web y publicaciones oficiales de acceso abierto, la
revisión de materiales de autoría propia de las entidades o replicados por
estas, junto con el rastreo de sus respectivas fuentes bibliográficas
(principales autores/as consultados, referencias reiteradas, entre otros),
delimitadas temporalmente desde 2019 –momento en que dio inicio la ENEF– y
hasta el 2024.
De un universo (N) de 37 entidades
financieras supervisadas por la SUGEF para el corte de abril del 2024[12],
19 (51,35 % del total) desarrollaban algún tipo de iniciativa en materia educación
financiera, disponible públicamente para llevar a cabo el presente análisis. Específicamente
se contó para la investigación con insumos brindados por el Banco de América
Central (BAC) Credomatic, Bank of Charles Town (Banco
BCT en español), Banco Davivienda, Banco de Costa Rica (BCR), Banco General, Banco
del Latin American Financial
Service (LAFISE), Banco Nacional, Banco Popular y de
Desarrollo Comunal, Banco Promérica, Coopealianza, Coopeamistad, Coopeande, CoopeAyA, Coopecaja, Coopemédicos, Coopenae, Mutual Alajuela, Mutual Cartago de Ahorro y
Préstamo (MUCAP) y Scotiabank[13].
En aras de complementar los
hallazgos obtenidos y ampliar la discusión, se aplicó una entrevista
semiestructurada a cinco personas de las entidades financieras mencionadas que
laboraban como jefaturas o ejecutivos de departamentos asociados con responsabilidad
social y sostenibilidad. Para recuperar su criterio experto se entrevistaron tres
personas de organizaciones privadas que lideraban procesos de educación
financiera[14].
A dichas fuentes primarias se les consultó por aspectos asociados con concepto
de educación financiera, importancia, iniciativas en dicha materia a nivel
nacional y de la organización representada, personas autoras consultadas y
articulación con políticas.
Finalmente, el análisis de
información involucró la organización de los hallazgos en una matriz
comparativa en Excel, su procesamiento a partir de su articulación con categorías
(libertad financiera, inteligencia financiera, bienestar financiero, salud financiera
y administración financiera) y la triangulación teórica, metodología
convergente en la que se confrontan los datos obtenidos con fundamentos
teóricos identificados con el fin de evaluar su utilidad[15].
Por considerarse que el camino
metodológico y la reflexión dista de la efectuada, en el análisis expuesto no se
reflexiona en torno a procesos de socialización primaria acontecidos dentro del
ámbito familiar ni tampoco en conjunto con grupos de homólogos (amigos/as,
vecinos/as, compañeros/as de trabajo, etc.), en los que de igual manera se
aprende respecto a prácticas financieras.
Antecedentes investigativos
Para efectos del estudio, se consultó
la producción de conocimiento de los últimos 20 años vinculada con educación
financiera, tanto en el ámbito académico como lo producido por autoras y autores
considerados referentes de la temática.
La producción de conocimiento científico
en español, inglés y portugués fue identificada en bases de datos y repositorios
(EBSCO, Dialnet, Google Académico, entre otros), mientras que la producción que
se denominará para el consumo personal fue identificada en publicaciones de las
entidades financieras consultadas, sitios web de finanzas personales y recomendada
por las mismas personas entrevistadas.
A grandes rasgos, en los
antecedentes es posible evidenciar determinadas discusiones teóricas respecto a
la educación financiera, la articulación con grupos poblacionales y la
proliferación de autores/as altamente posicionados y mercantilizados.
En primera instancia, la producción
académica permite comprender la existencia de referentes teóricos que ubican la
discusión de la educación financiera en otras categorías. García hace
referencia al consumo desmedido y a la pérdida de identidad; Tambussi[16]
da una lectura de los derechos de las personas usuarias como derechos humanos y
Ampudia[17],
Borón[18],
Denegri et al.[19],
Flórez[20]
y Ramos[21]
cuestionan la lógica neoliberal.
Un planteamiento que destaca es la
diferenciación realizada por Birochi y Pozzebon[22],
quienes comprenden la existencia de dos corrientes predominantes en materia de
educación financiera:
Lógica instrumental: se
basa en perspectivas que pretenden mantener el sistema económico vigente, privilegia
la eficiencia y eficacia del sistema financiero, en el cual las personas son
consumidoras corresponsables (con derechos y obligaciones).
Educación financiera
transformadora o crítica: retoma una diversidad de preocupaciones humanitarias
y sociales, busca la inclusión socioeconómica a través del mejoramiento de las
capacidades individuales, buscando con ello el empoderamiento individual, la
emancipación social y la libertad.
Dicho conglomerado de antecedentes se
consideran los principales aportes brindados desde la academia, al buscar una
lectura de la educación financiera enmarcada dentro de las transformaciones de
la realidad social.
Por otra parte, algunas
investigaciones han articulado la educación financiera con determinados grupos
poblacionales, entre los cuales destacan: personas estudiantes –en los
planteamientos de Almagro et al.[23],
Amar et al.[24],
Arcos et al.[25],
Berríos y Buxarrais[26],
Blanco et al.[27],
Denegri et al.[28],
García et al.[29],
Guerrero et al.[30],
Leite y Mamoré[31],
Martínez[32],
Pérez et al.[33],
Plata y Caballero[34],
Saravia[35]
y Vanegas[36]
–, personas jubiladas por Cruz[37],
empresas y pymes –según la recuperación de Bravo[38],
Romero y Ramírez[39]–.
Asimismo, es evidente el estudio de las políticas de educación financiera en Ferrada
et al.[40],
Gorostiaga y Ferrere[41],
Jiménez[42],
Rojas et al.[43]
y Silva et al.[44].
Bajo lo expuesto, es menester
reconocer como el predominio de pares categoriales[45]
–tales como la clase social, el género y el grupo etario– ha posibilitado en
los antecedentes investigativos el particularizar el impacto de la educación
financiera en sectores en específico.
En última instancia, se reconoce en
los antecedentes la proliferación de personas autoras que, principalmente a lo
largo de las tres décadas pasadas, se han posicionado desde la lógica de mercado
para vender sus libros considerados «best sellers», quienes presentan alta influencia
y predominio como referente de las denominadas finanzas personales. Los libros
a los que se hace mención se enlistan en la Tabla 1.
Tabla 1.
Libros de educación financiera considerados «best sellers»
|
Año de
primera edición |
Autor |
Libro |
|
1925 |
Napoleón Hill |
Piense y hágase rico |
|
1937 |
Benjamin Graham |
El inversor inteligente |
|
1926 |
George S. Clason |
El hombre más rico de
Babilonia |
|
1992 |
Robert T. Kiyosaki |
Padre rico, padre pobre |
|
2005 |
T. Harv
Eker |
Los secretos de la mente millonaria |
|
2009 |
Raimon Samsó |
El Código del Dinero |
|
2011 |
Sofía Macías |
Pequeño cerdo capitalista |
|
2020 |
Tomas
J. Stanley y William D. Danko |
El millonario de la
puerta de al lado |
|
2021 |
Morgan Housel |
Cómo piensan los ricos |
|
2021 |
Morgan Housel |
La psicología del dinero |
Fuente: Con
base en Mercedes
Suárez, «Los 10 libros de educación financiera», Guía del empresario[46],
2024.
Si bien las obras mencionadas no se
refieren propiamente a aportes académicos, puesto que destacan como discursos motivacionales
asociados con la superación personal e historias de vida atribuidas al «éxito» en las finanzas, son
relevantes de mencionar debido a que forman parte de las discusiones que se
encuentran presente dentro de los fundamentos teórico-metodológicos de las
entidades financieras incorporadas en la investigación, en gran medida, al ser
los referentes que posicionan categorías asociadas con libertad financiera, inteligencia
financiera, bienestar financiero, salud financiera y administración financiera
–explicadas más adelante–.
Fundamentación teórica
Los fundamentos
teórico-metodológicos refieren en palabras de Iamamoto[47]
a un modo de leer, interpretar y
relacionarse con el ser social. Para las personas dichos fundamentos conllevan
a tomar un ángulo de visibilidad desde el cual efectuar una
interpretación de las relaciones sociales, articulado con una postura
epistemológica, ontológica y teoría social.
En palabras de Larraín, el ámbito
académico de las ciencias sociales –a diferencia de las ciencias naturales–
hace frente a diversidad de teorías y puntos de vista que complejizan un
determinado consenso para comprender el fragmento de la realidad que estudian:
Las
teorías tienen un alto nivel de
abstracción y, por ello, aunque proveen claves para entender cómo funciona el
mundo social, no pueden pretender haber explicado cada aspecto detallado de la
enormemente compleja realidad empírica. Dado su carácter abstracto, las teorías
no analizan casos concretos individuales, sino que proveen los principios o
hipótesis para investigarlos. De allí que cada teoría dependa de la
interpretación general que se le dé a ciertos hechos o fenómenos, y de los
conceptos que la misma teoría crea y define para entenderlos; por lo tanto, es
difícil lograr un consenso o lograr convencer a todos de la justeza de una
interpretación o de la pertinencia de los conceptos utilizados para realizarla.[48]
La discusión epistemológica
asociada con la teorización de la realidad –en este caso intervenida desde la
educación financiera– establece un sistema de condiciones del pensar de índole
prelógico y preconceptual que da origen para Martínez[49]
a una mentalidad e ideologías específicas, a determinadas teorías, métodos y
técnicas para investigar e incluso para intervenir[50].
A su vez, el conocimiento producido no se encuentra alejado de la base material
e histórica que ostenta; material al encontrarse basado en una comprensión
multifactorial, económica-política y social e histórica al no ser resultado de
condiciones estáticas, sino de condiciones que avanzan de forma dialéctica[51].
En este sentido, la discusión
teórica y epistemológica no es ajena a las transformaciones históricas
posibilitadas por actores que, poseedores de poder y reproductores de este,
posicionan su forma de entender el mundo y replican determinados intereses, es
decir, existe en la historia un juego de poder en el que se divulga
conocimiento y se le dota de una supuesta validez:
[…]
ninguna teoría puede pretender tener una validez absoluta, en el sentido de
haber podido anticipar completamente la sociedad verdadera o ideal. Pero las
teorías sí pueden proponer hipótesis razonables acerca de cómo funcionan las
sociedades existentes y de cuáles son las causas de los problemas que se
detectan en ellas. Más aún: con sus críticas y propuestas han contribuido
poderosamente a transformarlas en la práctica. En esa misma medida, su verdad
puede ser prácticamente construida o deconstruida dentro de un período
histórico.[52]
Según Fraga[53],
los conceptos en la fundamentación teórica son resultado de la experiencia y
reflejan una temporalidad, una «incompletitud ontológica» –denominada de esta
forma por la autora– que adquieren relevancia no por su contenido, sino por la
lógica evidente en la lógica argumentativa. Aunado a ello reproducen una
dualidad transformadora: al expresar y permitir hacer, ya que:
[…]
Los textos, discursos o enunciados ayudan a construir los contextos que,
también, les dan forma y les permiten emerger, y no solo idealmente, sino
materialmente, puesto que intervienen en él de maneras efectivas y concretas.
Pero las lógicas de este plano ideal/conceptual/ teórico funcionan con base en
supuestos, ficciones, estilizaciones, que no son evidentes y que, por ello, es
necesario indagar con cuidado y poner de relieve. Si uno se limita a estudiar
el contexto, es decir, el plano material/histórico/empírico, seguirá sin
comprender las interpretaciones del mismo que fueron contemporáneas a ese
contexto y que ayudaron a darle forma, allí y de allí en más, hasta el presente
en el que se realiza el estudio. En otras palabras, se puede afirmar que lo
simbólico no es algo meramente representacional ni subjetivo, sino que es
inherentemente constitutivo de las prácticas y, por ello, tiene correlatos
materiales.
La articulación planteada entre el
fundamento teórico-metodológico y la postura epistemológica con el sujeto
(investigador/interventor) se muestra gráficamente en la Figura 1.
Figura 1.
Articulación del sujeto para acercarse al objeto

El
sujeto se encuentra posicionado sobre la postura epistemológica, desde su
fundamento teórico-metodológico visualiza el objeto y problema de
investigación; entre el sujeto y objeto una flecha señala una interrelación.
Fuente: Elaboración
propia, con
base en documentación consultada, 2024.
El estudio de los fundamentos
teórico-metodológicos de la educación financiera involucra el reconocimiento de
esta última enmarcada como «respuesta» a un determinado objeto de intervención
por parte de las entidades estudiadas, es decir, más que el estudio de la
educación financiera como un aporte a la comunidad académica para dar respuesta
a un vacío de conocimiento, interesa en este caso de qué manera las instancias
colocan en su agenda una determinada «problemática social» y buscan abordar o
resolver expresiones singulares de las poblaciones participantes –enmarcadas en
dicha problemática– por medio de acciones puntuales (planes, políticas,
programas, proyectos)[54].
Bajo esta lógica, los fundamentos
teórico-metodológicos de la educación financiera llegan a transversalizar el
entendimiento, tanto de esta forma de intervención como de los objetos que
buscan abordar, y del colectivo de personas que participan como destinatarias de
sus iniciativas.
Fundamentos teórico-metodológicos
de la educación financiera en la agenda internacional
Para el caso de interés, desde
finales del siglo XX han predominado nociones marcadamente economicistas de la
educación financiera promovida por organismos internacionales[55];
desarrolladas principalmente por países como Estados Unidos, Reino Unido, Nueva
Zelanda y Australia[56],
y a partir de programas públicos y privados bajo el estandarte de la inclusión
financiera de sujetos considerados «clientes»[57].
Parte de los compromisos y
lineamientos de las iniciativas de educación financiera propuestas por organismos
internacionales se describen en la Tabla 2.
Tabla 2.
Organismos internacionales que refieren a educación financiera
|
Instancia |
Detalle |
|
Banco
Mundial |
Discute
la educación financiera desde la inclusión financiera como herramienta para
combatir la pobreza[58] |
|
Organización
de Naciones Unidas (ONU) |
Principios
de Banca Responsable impulsadas por la Iniciativa Financiera del Programa de
las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEP Finance
Iniciative) para apoyar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y el
Acuerdo de Cambio Climático de París[59] |
|
OCDE |
Principios
de alto nivel para la protección del consumidor financiero[60],
Red Internacional de Educación Financiera (International Network on Financial Education –INFE–)[61]
y otras herramientas para posibilitar la alfabetización financiera[62] |
|
Comisión
Económica para América Latina (CEPAL) |
Recomendaciones
asociadas con la inclusión y capacidades financieras[63] |
|
Organización
Internacional del Trabajo (OIT) |
Programa
Mundial de Educación Financiera[64] |
|
Organización
Internacional de Estandarización (ISO) |
Norma ISO 22222 Personal financial planning –forma de
normalizar bajo estándares la calidad en los servicios brindados–[65] |
Fuente: Elaboración
propia, con base en documentación consultada, 2024.
Desde el
2008, los países pertenecientes al Grupo de los Veinte (G20)[66]
plantearon la INFE, red que involucró una serie de principios básicos para el
diseño de estrategias a nivel nacional encaminadas a mejoras las llamadas
competencias financieras[67].
No obstante, en palabras de Muccino, la educación
financiera adquirió mayor relevancia posterior a la crisis financiera
acontecida en 2008, momento histórico en la que se evidenciaron los riesgos de
los productos crediticios y el sistema financiero:
La crisis financiera de 2008 dejó varios aspectos a
revisar en el terreno de la educación financiera, entre los cuales se resalta
el replanteo de los programas. Es evidente que los mismos hasta ese momento, no
habían colaborado sustancialmente para que los ciudadanos tomen mejores
decisiones. De esta manera, una corriente emergente de investigadores
latinoamericanos hace énfasis en el comportamiento financiero de los individuos
que depende de aspectos psicológicos y sociales.[68]
Independientemente
del énfasis que se ha venido dando, entre las mismas instancias internacionales
existe una diferenciación teórica respecto a la educación financiera y su
articulación con otras categorías; por ejemplo, la CEPAL refiere que mientras
el «enfoque de educación financiera» se centra en el conocimiento de productos
y servicios (qué son, qué se ofrece y cómo se utilizan), la «capacidad
financiera» «es entendida como la apropiación de los conocimientos, las
habilidades y la confianza (actitud) para conocer y reconocer las oportunidades
financieras, tomar decisiones informadas y efectivas para mejorar su bienestar
financiero (comportamiento)»[69].
Sin
embargo, «[…] La OCDE es la principal organización relevante e influyente en la
promoción de la educación financiera a nivel internacional»[70];
una difusión que ha impactado en la oferta de programas en la materia a lo
largo de América Latina, especialmente en entidades financieras públicas y
privadas de Argentina, Brasil, Chile y México[71].
En el caso
específico de Costa Rica, a pesar de las mejoras efectuadas en inclusión
financiera, la OCDE refiere que se siguen presentando disparidades regionales y
de género importantes; a su vez, la educación financiera es considerada
deficiente, a pesar de ser una alternativa para evitar el endeudamiento
excesivo de las personas consumidoras[72].
El entramado expuesto permite
evidenciar cómo la educación financiera es una discusión teórico-metodológica y
epistemológica que no emerge propiamente en el contexto costarricense. En su
lugar es resultado de una difusión y aceptación dada desde la agenda
internacional que llega a impactar los procesos efectuados a nivel país
–expuestos seguidamente–.
Resultados
En los siguientes apartados se
exponen los resultados de la investigación, tomando en cuenta la conceptualización
propia de educación financiera según las entidades reguladas por la SUGEF y se
expone al cierre una reflexión crítica de esta.
Educación financiera… ¿De qué
hablan las entidades reguladas en Costa Rica?
Las entidades financieras
analizadas parten de un posicionamiento propio o acoplado de otros referentes
respecto a la educación financiera, la cual se articula con otras categorías de
interés como alfabetización financiera, herramientas, entre otros. En la Tabla 3
se muestra la definición propia de educación financiera que exponen parte de
las entidades analizadas.
Tabla 3.
Definición de educación financiera brindada por parte de las entidades
financieras
|
Entidad financiera |
Definición |
|
BAC Credomatic |
[...]
la Educación Financiera es el proceso educativo por medio del cual las
personas toman conciencia de la importancia de desarrollar conocimientos,
actitudes, destrezas, valores, hábitos y costumbres en el manejo de la
economía personal y familiar, por medio del conocimiento y la utilización
adecuada de las herramientas e instrumentos básicos de la vida financiera[73] |
|
BCR |
La
educación financiera o alfabetización financiera, es la capacidad de una
persona de a pie de entender cómo funciona el dinero en una economía familiar
y los mecanismos que permiten gestionar sus finanzas personales para
garantizarse una calidad de vida presente, futura y plena[74] |
|
Banco Popular y de
Desarrollo Comunal |
Es
el proceso de concientizar y orientar a la población sobre la importancia de
desarrollar buenos hábitos y destrezas en el uso de las herramientas para el
manejo de la economía personal y familiar[75] |
|
Coopeande |
La
Educación Financiera es un proceso continuo que inicia desde los primeros
años de vida y se extiende por todas las etapas posteriores, y en cada una de
ellas es fundamental contar con recursos que contribuyan al aprendizaje y
actualización en la materia[76] |
|
Coopecaja |
[...]
se entiende a la Educación financiera como un proceso de toma de conciencia,
medición del riesgo y de decisiones acertadas que puedan apoyarse en
criterios expertos para mejorar la calidad de vida personal y, por ende, de
la sociedad en su conjunto[77] |
|
Mutual Alajuela |
Educación
financiera: mejorar la capacidad de las personas para comprender los
conceptos básicos de sus finanzas personales y el manejo de su dinero, de
manera que puedan aplicarlos en su vida financiera cotidiana[78] |
Fuente: Elaboración
propia, con base en documentación y sitios web consultados, 2024.
La conceptualización de educación
financiera se materializa en las políticas, planes estratégicos, programas,
proyectos y actividades de las entidades estudiadas, las cuales tienden a encontrarse
alineadas no solo a los referentes internacionales mencionados previamente,
sino también a otros nacionales[79],
tales como:
Política Nacional de
Responsabilidad Social: no hay una
mención específica de educación financiera; en su lugar el Eje 4. Gestión de
las personas y fomento del empleo refiere a invertir en formación y
capacitación de las personas trabajadoras y el Eje 6. Gestión integral de la
cadena de valor: consumidores y proveedores incluye el fomento de publicidad y
consumo responsable[80].
ENEF: implementada a partir
del Decreto Ejecutivo n.º 41546-MP-MEIC conforma una Mesa de Trabajo
Interinstitucional[81]
y define los «aliados estratégicos»
bajo la figura de convenios, entre las cuales se encuentran las entidades
financieras[82].
Comisión
de Educación Financiera y Emprendimiento: comisión del Ministerio de Educación
Pública (MEP) que refiere a la búsqueda de mejores habilidades para una vida
económicamente saludable a nivel familiar y social dentro de los programas de
estudio de primero, segundo y tercer ciclo de la Educación General Básica; se
encuentra integrada por el MEP, Banco Popular y de Desarrollo Comunal y BAC
Credomatic.[83]
Tomando en cuenta los insumos identificados
a nivel nacional e internacional, la discusión teórico-metodológica de las
entidades financieras logra agruparse en cinco posicionamientos que discuten
las siguientes categorías centrales: libertad financiera, inteligencia financiera,
bienestar financiero, salud financiera y administración financiera.
Los posicionamientos a los que se
hace referencia según cada entidad financiera analizada se desglosan en la
Tabla 4.
Tabla 4.
Posicionamientos teóricos según las entidades financieras analizadas
|
Entidad financiera |
Posicionamientos teóricos |
||||
|
Libertad financiera |
Inteligencia financiera |
Bienestar financiero |
Salud financiera |
Administración financiera |
|
|
Banco BCT |
|
|
|
|
x |
|
BAC Credomatic |
x |
|
x |
|
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|
BCR |
|
|
|
|
x |
|
Banco Davivienda |
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|
|
|
x |
|
Banco General |
|
|
|
|
x |
|
Banco LAFISE |
x |
|
|
|
x |
|
Banco Nacional |
|
|
x |
|
|
|
Banco Popular y de
Desarrollo Comunal |
|
x |
|
x |
|
|
Banco Promérica |
|
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|
|
x |
|
Coopealianza |
|
|
|
|
x |
|
Coopeamistad |
|
|
|
|
x |
|
Coopeande |
|
|
x |
|
x |
|
CoopeAyA |
x |
|
x |
|
|
|
Coopecaja |
|
|
x |
x |
|
|
Coopenae |
x |
x |
|
x |
|
|
Coopemédicos |
x |
|
|
|
|
|
MUCAP |
|
|
|
x |
|
|
Mutual Alajuela |
|
|
|
|
x |
|
Scotiabank |
|
|
|
|
x |
Fuente: Elaboración
propia, con base en documentación y sitios web consultados, 2024.
Si bien, para efectos del estudio
se llevó a cabo una diferenciación de los postulados mencionados, dentro de
gran parte de las entidades analizadas las discusión teórico-metodológica se expone
de manera sincrética y difusa con otras acciones en materia de responsabilidad social[84],
sostenibilidad[85]
o marketing social[86],
e intervenciones marcadas por el emprendedurismo[87],
el coaching[88],
la programación neurolingüística[89]
y la psicología funcionalista[90].
El primer posicionamiento que
interesa destacar es la libertad financiera,
la cual refiere a un estado en el que la población participante puede vivir sin
depender del trabajo asalariado ni bajo el cargo de jefaturas, puesto que:
[…] ha aprendido a sustituir su inversión de
energía de trabajo por otras formas de energía: entre estas se hallan el
trabajo de otras personas, los sistemas empresariales o su capital de
inversión. Repito, primero tú trabajas mucho por el dinero y después dejas que
éste trabaje mucho para ti.[91]
El
término ha sido posicionado principalmente por T. Harv
Eker y se encuentra explicitado en la producción
elaborada por el BAC Credomatic, Banco LAFISE, CoopeAyA,
Coopenae y Coopemédicos. Bajo
dicha perspectiva, la inversión (ingreso pasivo) se considera la forma más
idónea de dinero para las personas, quienes deberían dedicar menos tiempo a un
empleo (ingreso activo) y más para disfrutar su «libertad»; su aprendizaje se
articula entre una gestión emocional y el uso adecuado del dinero a futuro: «Una
persona o una familia que tenga ese control de cómo saber manejar esos recursos
financieros tiene muchas posibilidades en términos generales, de ahorro, de
inversión, de saber pagar deudas de emprender»[92].
Por su
parte, la inteligencia financiera se comprende como «[…] dejar de trabajar por
dinero –dejar de vender tiempo– y crear un sistema de ingresos múltiples que
trabaje para ti»[93];
este posicionamiento fue propuesto por Raimon Samnsó
–quien también hace mención a la libertad financiera– y ha sido divulgado en
los materiales analizados del Banco Popular y de Desarrollo Comunal y Coopenae.
Los
planteamientos de esta postura dan a entender que para alcanzar la inteligencia
financiera se requiere también de inteligencia emocional, dando énfasis al
raciocinio del ser humano para tomar «decisiones inteligentes» y controlar al
mismo tiempo sus emociones:
Porque a veces uno tiene la idea de que somos seres
racionales y todas nuestras decisiones se basan en racionalidad y la educación
financiera nos ha enseñado que los seres humanos no tomamos decisiones
solamente por el tema; es que eso es «lo que más me conviene», sino que hay una
emocionalidad y una carga emocional muy fuerte. Así que creo que para qué sirve
la educación financiera número uno para tomar conciencia.[94]
El bienestar
financiero es un concepto divulgado internacionalmente por la OCDE, quien refiere
que la educación financiera –tal como se mencionó al inicio del artículo– es un
proceso que pretende alcanzar la alfabetización financiera y finalmente apoyar
el bienestar financiero[95];
dicho planteamiento se muestra en la documentación propuesta por el BAC
Credomatic, Banco Nacional, Coopeande, CoopeAyA y Coopecaja:
El
desarrollo de las herramientas
va generando no solo conocimiento y acceso a la información, sino habilidades y
destrezas que a lo largo del tiempo lo que se busca es incluso una
modificación, verdad en la plasticidad cerebral humana para que las personas
podamos tener mayores y mejores capacidades. Y dentro de esto estaríamos
hablando de la administración de las finanzas, como podríamos hablar de muchos
otros temas, de cómo la gente va desarrollando acciones que tal vez en un
principio son puntuales porque van creciendo de manera gradual hasta mejorar
los hábitos, porque en realidad la educación financiera lo que busca es
contribuir a la generación de un Estado de bienestar general, no solamente en
el área financiera.[96]
La
alfabetización financiera a la que se hace referencia llega a ser comprendida como
«[…] una combinación de conciencia, conocimiento, habilidades, actitudes y
comportamientos financieros necesarios para tomar decisiones financieras
sólidas y, en última instancia, lograr el bienestar financiero individual»[97].
De igual forma, la OCDE considera que personas consumidoras «financieramente
educadas» son más positivos para la economía, al demandar productos más
ajustados a sus necesidades y, por ende, aumentar la competencia[98].
Otras
instancias como el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF)[99]
considera que el bienestar financiero requiere de la articulación de cuatro
elementos:
i.
Control sobre las finanzas diarias: capacidad para
cubrir a tiempo gastos y deudas, sin preocupaciones asociadas con carecer de
dinero para subsistir.
ii.
Capacidad para absorber choques financieros:
sobrellevar retos financieros inesperados con base en un sistema de apoyo
familiar o amigos/as, ahorros y seguros.
iii.
Libertad financiera para tomar decisiones que
permitan disfrutar la vida: posibilidad de gastar más en aspectos diferentes a
las obligaciones habituales.
iv.
Cumplimiento de metas financieras: a través de un
plan financiero (formal o informal) y el trabajo para alcanzarlo.
La salud
financiera en el planteamiento de la Secretaría General de las Naciones Unidas alude
a «[…] la medida en que una persona o familia puede gestionar sin problemas sus
obligaciones financieras actuales y sentirse segura de su futuro financiero»[100];
asimismo se encuentra compuesta por cuatro elementos: día a día (gestión
adecuada de las finanzas), resiliencia (capacidad para absorber y recuperarse
de choques financieros), metas (camino para alcanzar metas a futuro) y
confianza (sentimiento de seguridad y control de las finanzas). Dicha reflexión
es posicionada en parte de los insumos consultados del Banco Popular y de
Desarrollo Comunal, Coopecaja, Coopenae
y MUCAP, a su vez, en algunas ocasiones se homologa la salud financiera con el Bienestar
financiero:
Para
mí, la educación financiera sumamente importante porque se pueden evitar, se
pueden evitar muchos conflictos a nivel personal, a nivel de relaciones, a
nivel de salud, también física por todo el estrés que genera estar endeudado,
por el estrés que genera el no poder pagar, una cuenta de perder un bien y
todas esas manifestaciones que se generan también a nivel de las relaciones con
su propia familia, en sus sitios de trabajo.[101]
La administración
financiera es una expresión que enfatiza la gestión meramente operativa de los
productos financieros (ahorro, crédito e inversión) sin profundizar en la
comprensión de la educación financiera y sobre todo, homologando la
administración de las finanzas personales y familiares con la acontecida en una
empresa privada: «Al empoderar a los jóvenes con conocimientos y habilidades
financieras, se les capacita para tomar decisiones informadas y responsables
sobre su dinero, y para desarrollar habilidades empresariales que les permitan
construir un futuro más próspero»[102],
la cual se encuentra mayoritariamente presente en Banco BCT, Banco Davivienda, Banco
General, Banco LAFISE, Banco Promérica, BCR, Coopealianza, Coopeamistad, Coopeande, Mutual Alajuela y Scotiabank:
En
mi opinión, [la educación financiera] es una herramienta cuyos objetivos –no
solo uno–, es brindar conocimientos sobre la importancia de cómo utilizar el
presupuesto, el ahorro, el manejo de deudas para llevar un control de ingresos
y egresos también, y también una herramienta para poder impulsar a las personas
a cumplir sus objetivos y metas.[103]
Finalmente,
algunas entidades financieras no incluidas en el análisis realizado –tales como
Coocique, Coopavegra, Coopecar, Coopegrecia, Coopejudicial, Coopelecheros y Coopemep– carecen de producciones propias, materiales o
referencia en sus sitios web; a manera de un mínimo esperable se han centrado
en replicar las publicaciones realizadas dentro de la ENEF, tal como el ejemplo de la
Figura 2.
Figura 2.
Ejemplo de consejo brindado dentro de la ENEF

Descripción:
se lee «Educación financiera es mejorar los hábitos al manejar mi dinero y el
de mi familia», con el logo de Gobierno de Costa Rica en la parte inferior.
Fuente:
MEIC. Consejo I. Con base en la Guía de Educación Financiera, del 2019.
Hacia una lectura crítica de la
educación financiera
Los postulados en las entidades
analizadas permiten comprender cómo la educación financiera se enmarca en un
complejo teórico, distinguido en pocas palabras por su carácter sincrético,
pragmático y en gran parte funcionalista. De igual forma, en general se carece de
un objeto de intervención
claramente definido, que llega a responsabilizar a las personas participantes por
las situaciones a las que hacen frente; para lo cual se considera
necesario adoptar un posicionamiento crítico de la educación financiera[104].
Al recuperar la premisa de que la
reproducción de las condiciones de vida de las personas en la presente sociedad
capitalista debe ser objeto de estudio de las ciencias sociales y que el dinero
es una mercancía universal que media entre las necesidades y satisfactores[105],
la comprensión de los fundamentos teórico-metodológicos adquiere relevancia al
ser la base tanto para la reproducción de una forma de pensamiento como de las
intervenciones profesionales que se gestan en materia de educación financiera.
El carácter sincrético[106]
de la educación financiera en las entidades analizadas se evidencia en el uso no
reflexionado de referentes teórico-metodológicos provenientes de diferentes ramas
del conocimiento y posturas, sin visualizar las contradicciones en el uso de
determinadas categorías y bajo el supuesto «conciliador» de
pensamientos[107]. Una forma de visualizar la noción
sincrética se encuentra en la combinación de términos en el discurso escrito,
como lo es en el caso de la libertad financiera y el bienestar financiero
efectuados por el BAC Credomatic y CoopeAyA; en esta
última al cuestionar desde el bienestar financiero la noción de riqueza que
abiertamente se promueve en la libertad financiera: «El bienestar
financiero no consiste en ser rico. La diferencia entre el bienestar y un
salario alto radica en saber controlar las finanzas personales, en lugar de
sentirte preocupado y presionado por las deudas»[108].
La connotación pragmática como
forma de buscar soluciones prácticas y en ocasiones «sencillas» a determinados problemas[109]
refiere en el estudio a la reiterada implementación de la educación financiera
en el «¿qué hacer?» y «¿cómo hacer?» a
partir de protocolos, guías, técnicas o instrumentos, sin discutir el
posicionamiento teórico desde el cual se posiciona la oferta programática; entre
la producción se denota un entendimiento mayoritariamente técnico y
especializado de ramas del conocimiento (economía, derecho y administración),
con un abordaje ocasional de la población efectuado por otras disciplinas y
profesiones (psicología, sociología o trabajo social).
Dentro
de la caracterización pragmática en gran parte de los discursos divulgados, el
sujeto interventor que promueve la educación financiera se vuelve parte del
objeto, puesto que, con su experiencia de vida, con el uso de metáforas y bajo
un rasgo motivacional pretende convencer con su ejemplo de que sí es posible
aplicar lo mencionado; un evidente discurso asociado con «si yo puedo, todos
podemos»:
Pero las personas que cambian cosas, que hacen
cosas, que logran cosas, que evolucionan, aprenden, se desarrollan, siguen su
estrategia con otro relato: un relato de capacitación, un relato que dice
«puedo y lo haré», en lugar de «no puedo y no lo haré». Deja de ser un relato
castrador y se convierte en un relato de capacitación: «No seré de los muchos
que no pueden, seré de los pocos que sí pueden».[110]
A pesar del conocimiento práctico que en la vida
cotidiana de las personas adquiere la educación financiera, el énfasis en lo
técnico-operativo –evidente en la promoción de algunas prácticas de ahorro,
crédito e inversión– denota una lectura de la realidad que no es «aplicada» de
igual forma en todas las personas. Entre algunas de las herramientas
específicas creadas se encuentra el «Botiquín de Apoyo
Financiero» de Coopemédicos[111]
o los «10 mandamientos del ahorro para mantener una buena salud financiera» de
Scotiabank[112].
Por su
parte, la noción funcionalista es la principal crítica que se plantea a los
fundamentos teórico-metodológicos predominantes de la educación financiera;
sobre todo en aquellos que se basan en la libertad financiera y la inteligencia
financiera. El hacer referencia al funcionalismo permite comprender como la
argumentación típica cumple una función para determinado orden social[113].
El
discurso funcionalista de la educación financiera en parte de las entidades
analizadas se alinea con el sincretismo y el pragmatismo, ya que en su «hambre
oportunista» cualquier contenido considerado útil que sobre la marcha o por
moda se encuentre, abre la posibilidad de ser incorporado (neuromarketing,
ciberseguridad, emprendedurismo, emociones, entre
otros). Asimismo ha logrado ser impulsada por herramientas como la pseudo
ciencia del coaching, en la que se enfatiza la motivación personal como forma de
transformar la realidad objetiva a través del «[…] uso de afirmaciones vagas,
contradictorias, exageradas o infalsables, poca o
nula disposición por parte de sus seguidores a aceptar evaluaciones externas de
expertos y, en general, a la ausencia de procedimientos sistemáticos para el
desarrollo racional de teorías»[114].
Es
notable en el discurso funcionalista un marcado carácter de clase que expone una
puntualizada diferenciación entre «ricos» y «pobres», una lógica peyorativa que
ataca directamente a la clase trabajadora al priorizar la inversión como
«herramienta exitosa» de superación personal para obtener más «libertad» y una
separación entre «mentalidad de pobres» y «mentalidad de ricos» –con
habilidades financieras–. Dicho planteamiento refleja una evidente «idolatría
al rico» en la proliferación de textos de autoayuda disponibles en el mercado[115],
replicados por entidades como el BAC
Credomatic y Banco LAFISE, entre los
cuales se indica:
Una de las razones por la que los ricos se
enriquecen, los pobres empobrecen y la clase media lucha con la deuda es debido
a que el tema del dinero es enseñado en casa, no en la escuela. La mayoría de
nosotros aprendemos de nuestros padres sobre el dinero. ¿Qué puede decirle un
padre pobre a su hijo acerca del dinero? Le dirá simplemente: «Quédate en la
escuela y estudia duro». El hijo puede graduarse con excelentes calificaciones,
pero con una mentalidad y programación financiera correspondiente a una persona
pobre. El hijo aprendió lo anterior cuando era joven.[116]
Bajo el carácter funcionalista los
fundamentos teórico-metodológicos abren la discusión al objeto de intervención y a las personas
destinatarias de dichas iniciativas. Desde la discusión epistemológica
el objeto es relevante, ya que al forma parte de un proceso intelectivo y
reflexivo, refleja un posicionamiento (teórico, epistemológico y ontológico) de
la realidad[117];
en el caso de los fundamentos analizados, la educación financiera se comprende
como un proceso o una respuesta a un determinado objeto que varía entre: la
administración efectiva del dinero, calidad de vida, economía personal y
familiar, la libertad financiera y el proyecto de vida.
Es decir, la educación financiera analizada
no es una finalidad en sí misma, sino que requiere de un objeto de intervención
mediado por intereses –ajenos en ocasiones a las personas sujetas de
intervención y las personas ejecutoras– que evidencia una necesidad, «problema
social» o inquietud considerada relevante la agenda (pública o privada), pero
atendida de manera fraccionada o parcializada[118].
En articulación con el objeto de
intervención, el sujeto –en este caso
destinatario o meta de la oferta programática de educación financiera– no es
necesariamente poseedor de derechos, sino que transita entre su noción de
cliente de los servicios financieros de las entidades y consumidor de
mercancías en una sociedad que lo promueve como tal; a su vez, debe ser un
sujeto «emprendedor» que genere por diferentes medios formas de diversificar
sus ingresos:
En muchos casos lo más sencillo es freelancear,
es decir, trabajar por nuestra parte: si eres contador de una empresa, puedes
hacer declaraciones anuales para personas físicas; si eres diseñador o trabajas
en publicidad puedes conseguir clientes por tu cuenta y trabajar por proyecto;
si eres maestro o maestra dar clases particulares; si trabajas en marketing
volverte consultor externo.[119]
A partir
de dicha noción, las personas son moralmente culpabilizadas no solo de la
administración de sus finanzas, sino también de connotaciones estructurales
como la pobreza:
La pobreza es atraída hacia la persona cuya mente
es favorable a ella, mientras que el dinero es atraído hacia la que se ha
preparado deliberadamente para atraerlo, y según las mismas leyes. La
conciencia de la pobreza se apoderará de la mente que no se ocupe de la
conciencia del dinero. Una conciencia de la pobreza se desarrolla sin
aplicación consciente de hábitos favorables a la misma. La conciencia del
dinero, en cambio, se ha de crear, a menos que uno haya nacido con ella.[120]
De igual
forma, la pobreza se vuelve inmaterial, se torna subjetiva e interpretativa en
un mundo que «carece de sueños»:
Hablando de pobreza material, un dato: el número de
personas que viven con menos de un dólar al día es de 1100 millones de
personas. ¿Y cuántas viven con menos de un sueño en toda su vida? Muchas más,
es otra clase de pobreza… Tengo una cita, aunque no recuerdo su autor: «Un
hombre pobre no es el que no tiene un céntimo, sino el que no tiene un sueño».[121]
En parte
de las reflexiones, el discurso utilizado evidencia rasgos aporofóbicos[122]
y en otras se asocia con un miedo por lo que acontecerá en el futuro –especialmente
el acceso a las pensiones en una edad avanzada en países como Estados Unidos[123]–,
usándose como justificante para responsabilizar al sujeto de hacer algo por su
cuenta, no para enfatizar la defensa de derechos socialmente conquistados, por
ejemplo.
Resulta
relevante cómo uno de los debates más presentes en torno al sujeto de los
fundamentos teórico-metodológicos de la educación financiera refiere usualmente
a la noción racional y la noción emocional (asociada con personalidad e
impulsos del contexto). Racional en tanto cuenta y debe tomar las decisiones
correctas –sobre todo a nivel de su educación financiera y en las relaciones
comerciales que entabla, similar al homo economicus
planteado en su momento por la economía neoclásica de Adam Smith[124]–,
emocional en el sentido de tener una personalidad financiera que posibilite
controlar sus impulsos ante el ataque consumista del contexto:
Este no es un consejo tradicional. Es casi una
insignia de honor de los inversores afirmar que no los afectan las emociones
sobre sus inversiones, porque esta actitud parece racional.
No obstante, si la falta de emociones con respecto
a tu estrategia o a las acciones de las que eres propietario hace aumentar la
probabilidad de que las abandones en cuanto la situación se complique, lo que
parece una mentalidad racional se convierte en un lastre. Los inversores
razonables a quienes les encantan sus estrategias técnicamente imperfectas
tienen una ventaja, pues es más probable que se mantengan fieles a dichas
estrategias.[125]
A partir
de lo expuesto, el sujeto sustentado en una ontología idealista se considera
por sí mismo capaz de transformar las condiciones objetivas de la realidad; una
contradicción que no refiere a la autonomía y posibilidad de cambio de las y
los actores sociales, sino a un peso de responsabilización absoluta:
La ontología idealista asigna de esta manera al
sujeto la ontificación del objeto […]. Ahora, la ontificación que el sujeto hace del objeto, sin que éste se
encuentre presente para constatar sus características es una expresión de ideas
que, por lo mismo, pueden no corresponder al ente. Así todo discurso que
refiere una realidad lejana, ajena, es una expresión óntica ideal puesto que
sólo tenemos elementos referenciales de la realidad que normalmente pueden no
corresponder a ella.[126]
La
posible transversalización del sujeto por medio de otros pares categoriales[127]
–como el género, raza, etnia, territorio, cultura, etc.– se denota en
determinadas ofertas destinadas a algunos colectivos poblacionales considerados
relevantes en la ENEF[128]
(niñez y adolescencia, mujeres, población adulta mayor, personas en situación
de discapacidad, pueblos indígenas, entre otros) o en las discusiones a nivel
internacional de salud financiera y bienestar financiero por organismos
internacionales; no obstante, en el caso de los fundamentos
teórico-metodológicos de las entidades financieras costarricenses estudiadas
sigue siendo un sujeto en su mayoría homogéneo bajo el carácter de cliente o de
consumidor con acceso al dinero.
Si bien el sujeto se concibe en su
individualidad, en los fundamentos teórico-metodológicos se priorizan los
aprendizajes y relaciones entabladas en el núcleo familiar y en relación con
los grupos de iguales (amigos/as, compañeros/as de trabajo, etc.), quienes
juegan un rol fundamental en el aprendizaje del dinero y en las posibilidades
de acceder a este[129].
Una connotación de la educación financiera considerada instrumental por parte
de Birochi y Pozzebon[130].
Resulta interesante cómo en la
discusión del sujeto, espacios de confrontación como el Estado y el mercado se encuentran en gran medida ausentes; en los
postulados de libertad financiera el Estado es visto como responsable de generar
dependencia de la población y no lograr abastecer aspectos como los fondos de
jubilación[131], mientras se naturaliza la lógica
mercadotécnica agresiva, expansionista y de colocación de créditos por sobre
las necesidades sociales del mercado en su lógica neoliberal[132], al cual el sujeto precavido debe entender.
Únicamente postulados del bienestar financiero y de la salud financiera retoman
la relevancia del Estado como ente regulador y promotor de derechos; empero no
son las reflexiones predominantes en las entidades analizadas.
De igual
manera, se encuentra ausente la discusión histórica del objeto, una noción
funcional para el sistema capitalista que entiende la realidad marcada en mayo
medida por lo económico (microeconómico) y social (microsocial
a nivel familiar), en el que no se presta atención a las macroestructuras y
mucho menos a las condiciones históricas que han propiciado la exclusión de las personas. Una lógica que no
cuestiona la noción individualista y competitiva impuesta por el neoliberalismo
desde la década de 1980, las crisis acaecidas del capital[133]
ni tampoco la lógica del capital financiero especulativo que ha impactado
mundialmente[134].
A manera de cierre, los
cuestionamientos planteados que en un inicio dieron pie al presente estudio se
consideran de igual forma las interrogantes que pueden permitir hacerle frente
a los cuestionamientos planteados: ¿qué estamos entendiendo por educación
financiera?, ¿y de qué tipo de educación financiera estamos hablando? Si no se clarifican
dichos aspectos, se seguirá reproduciendo la lógica ecléctica, pragmática y
funcionalista a las cuales se considera debe hacerse frente.
Conclusiones
En la particularidad del contexto
costarricense, el alcance del Estado a partir de la ENEF es sumamente reducido,
al delegársele a las entidades reguladas el liderazgo en la ejecución de
iniciativas de educación financiera para diferentes grupos poblacionales; una
delegación en la que no sólo participan representantes de la banca
nacionalizada (Banco Nacional, BCR y Banco Popular y de Desarrollo Comunal),
sino también una proliferación de entidades privadas que colocan sus intereses lucrativos
y reproducen una lógica de mercado incluso dentro de la educación financiera. Por
lo que, el análisis de los fundamentos teórico-metodológicos expuesto se
considera tanto a una oportunidad como un reto para quienes se adentran en
estos procesos de carácter socio-educativo.
La oportunidad involucra la
comprensión de «zonas grises»,
espacios entre los postulados en los que «caben» diferentes discusiones pero
que requieren de un mismo hilo conductor; es ante dicho posicionamiento que debe
rechazarse la postura que naturalice el rumbo ecléctico que ha tomado la
educación financiera y evite caer en un absolutismo epistemológico, en el cual
el objeto se encuentre ajeno a las posibilidades de cuestionamiento de cada
sujeto interventor.
Bajo esta línea, es menester destacar la relevancia de los conocimientos prácticos que clarifican la educación
financiera en la vida de cotidiana de las personas y sus familias (manejo de
presupuesto, uso de productos financieros, etc.); así como el tomar un
posicionamiento que rechace el discurso culpabilizador centrado en la
responsabilidad meramente individual y de «idolatría al rico» que promueven posturas como la libertad financiera
e inteligencia financiera promovidas por entidades como el BAC
Credomatic y Banco LAFISE, con apoyo
de textos de autoayuda y discursos peyorativos de la clase trabajadora
asalariada. Es ante este escenario que las personas participantes deben
en primera instancia «blindarse» con
conocimientos que sean coherentes con sus condiciones objetivas
y subjetivas, ya que el sistema neoliberal «ataca» desde diferentes bandos y de
formas tan sutiles.
El sujeto destinatario de las
iniciativas de educación financiera debe ser dotado de un carácter histórico y
particularizado, histórico en tanto la responsabilidad no se encuentra por
completo en la supuesta «mala
administración de las finanzas» sino ante los mínimos de autonomía para
enfrentar un contexto neoliberal que desde hace algunas décadas presiona sobre
la individualidad, la competencia y la primacía de las mercancías sin una
finalidad real de consumo; por su parte un sujeto particularizado en tanto no
es homogéneo, puesto que existen otras categorías que deben ser incorporadas
para denotar nuevas formas de exclusión y reproducción de desigualdades.
La relación que se construye entre
el sujeto interventor a través de la educación financiera y el objeto también
es una relación ética, en tanto el contenido del discurso puede reproducir la culpabilización de las personas
participantes al calificarlas por ejemplo en «mentalidad de pobre» o «mentalidad de rico». A su vez, si no se cuestiona de manera
ética dicha relación, se pasan por alto las responsabilidades de las entidades
financieras quienes tendencialmente no se cuestionan la lógica agresiva de colocación,
pero sí enfatizan en el sujeto «irresponsable
financieramente».
Tomar una postura crítica en torno
a la educación financiera –considerada como la no aceptación de las posturas
consideradas culpabilizadoras e individualistas– es coloquialmente «nadar contra corriente», ya que, así como el mercado es
agresivo para posicionar sus intereses, el rumbo que tendencialmente ha tomado
la educación financiera fomentada por entidades financieras en Costa Rica es
sincrética, pragmática y funcionalista.
El reto se encuentra principalmente
en la ruptura de determinadas líneas teóricas ambivalentes explicadas (libertad
financiera e inteligencia financiera), puesto que siguen siendo funcionales
para un sistema en la cual el mercado se visualiza de forma natural y en la que
las entidades financieras carecen de cuestionamiento; así como, el reto se
encuentra en hacer uso –sin perder la criticidad e incidencia de intereses de
los organismos internacionales– de la discusión de otros términos como la
inclusión financiera propuesta en discusiones asociadas con el bienestar financiero
y la salud financiera.
Para finalizar, el estudio
desarrollado puede ser tomado en consideración no sólo para diferenciar de
manera más clara los fundamentos teórico-metodológicos de las iniciativas de
educación financiera estudiadas, sino también para plantear nuevas posturas que
rompan con lo tradicionalmente impuesto.
Recomendaciones
Las discusiones expuestas en el
presente artículo permiten establecer recomendaciones direccionadas a las
entidades financieras y personas profesionales insertas en dichos espacios
socio-ocupacionales que ubican la educación financiera como respuesta a
determinados objetos de intervención, así como recomendaciones para las
personas del ámbito académico que colocan la educación financiera como objeto
de investigación.
En el caso del sector financiero y
su colectivo profesional es menester reconocer los riesgos a los que se hace
frente ante el predominio de posturas predominantes caracterizadas según los
hallazgos del artículo por su carácter ecléctico, pragmático y funcionalista;
posicionamientos en los que sobre todo a partir de la libertad financiera se
reproduce una lógica instrumental y tecnicista[135]
que resta responsabilidad al sistema predominante. Por lo que se insta a la
reflexión y al posicionamiento ético de dichos postulados, así como ante su
reiterada reproducción sin tomar en cuenta las particularidades de los diversos
grupos poblacionales a los que se dirigen sus intervenciones –fundamentalmente
al articular con categorías como clase social–.
Para el caso del sector académico
interesado en dar seguimiento al estudio de la educación financiera se
recomienda el revisar detenidamente el posicionamiento teórico-metodológico que
se vaya a adoptar, en aras de no reproducir el mismo sentido acrítico
considerado tendencia en las entidades financieras analizadas. A su vez se
invita a que dicho objeto de investigación sea ubicado dentro de un necesario
diálogo entre las ciencias económicas y las ciencias sociales, interacción en
la cual la economía –en su sentido macro y micro– no sea considerado un
elemento ajeno al estudio de las relaciones sociales.
Queda pendiente –al no haber sido
el énfasis del artículo– la necesidad de seguir profundizando en torno al
análisis de la educación financiera planteada tanto desde los organismos
internacionales mencionados, los Estados y en las dinámicas que se gestan tanto
dentro del ámbito familiar como en
otros espacios de socialización de las personas en su cotidianidad.
Formato de citación según APA
Cascante-Vindas, R. (2025). Fundamentos
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[1] Guido Andrés
Muccino. «La educación financiera en la agenda internacional poscrisis
financiera 2008» (Tesis de maestría, Facultad Latinoamericana de Ciencias
Sociales –FLACSO–, 2014), 58, https://repositorio.flacsoandes.edu.ec/handle/10469/6330
[2] OCDE, Recomendación del Consejo sobre Principios de
alto nivel para la protección del consumidor financiero (Paris, Francia: secretario
general de la OCDE, 2005), 10.
[3] Asamblea Legislativa, Ley marco para la promoción de la
educación financiera de los habitantes de la República,
https://www.asamblea.go.cr/glcp/Lists/res_de_leyes/DispForm.aspx?ID=1283
[4] Leiner Vargas Alfaro y Nayeli Vásquez Barrantes, Encuesta
sobre cultura financiera de los costarricenses (Heredia, Costa Rica: Centro
Internacional de Política Económica para el Desarrollo Sostenible, Universidad
Nacional, 2024), 14. https://www.elpais.cr/wp-content/uploads/2024/10/Encuesta-Cultura-financiera-de-los-costarricenses-CINPE-UNA.pdf
[5] Inec, Encuesta Financiera a Hogares 2022. Principales
resultados, San José, Costa Rica: Inec, 2023. https://admin.inec.cr/sites/default/files/2023-05/Publicacio%CC%81n%20Resultados%20Enfiho%202022_3.pdf
[6] Cathalina García Santamaría y Danilo Montero Rodríguez, II
Encuesta nacional de endeudamiento (San José, Costa Rica: OCF, 2024).
[7] La discusión asociada con el supuesto «déficit de conocimiento financiero» ha sido realizada a nivel
internacional por Fernando Ampudia de Haro, «El gobierno de la bancarrota.
Racionalidad neoliberal y educación financiera en Portugal», Papers Revista
de Sociología, n.º 3 (2014): 317-334, https://papers.uab.cat/article/view/609
[8] Roberto Hernández Sampieri, Carlos Fernández Collado y
Pilar Baptista Lucio, Metodología de la investigación (México D.F.,
México: Mc Graw Hill, 2014), edición en PDF.
[9] Daniel Behar Rivero, Introducción
a la metodología de la Investigación (Editorial Shalom, 2008).
[10] MEIC, Estrategia Nacional de Educación Financiera
(San José, Costa Rica: MEIC, 2021), https://www.consumo.go.cr/educacion_consumidor/educacion_financiera.aspx
[11] La ENEF surgió debido a estudios realizados por la
Dirección de Investigación y Estudios de Mercado del MEIC y la Escuela de
Estadística de la UCR, que señalaron un alto nivel de endeudamiento y un alto
desconocimiento financiero de la población costarricense, según el MEIC.
«Gobierno lanza Estrategia Nacional de Educación Financiera», MEIC, acceso
el 21 de octubre de 2024, https://www.meic.go.cr/comunicado/935/gobierno-lanza-estrategia-nacional-de-educacion-financiera.php
[12] SUGEF, «Entidades supervisadas por la SUGEF actualizada
al 18 de abril de 2024», SUGEF, acceso el 15 de octubre de 2024,
https://www.sugef.fi.cr/ver/entidades_supervisadas/lista_entidades_supervisadas/entidades_fiscalizadas/2024/2024_01.pdf
[13] La información de Coopeservidores que se encontraba
disponible en su sitio web fue deshabilitada una vez que fue declarada como
inviable por el Consejo Nacional de Supervisión del Sistema Financiero (CONASSIF),
por lo que fue descartada del estudio. Ver: Daniela Muñoz «Conassif determinó
que Coopeservidores R.L. es inviable», Semanario Universidad, 21 de
junio 2024, acceso el 15 de octubre de 2024, https://semanariouniversidad.com/pais/conassif-determino-que-coopeservidores-r-l-es-inviable/
[14] Se contó con la participación de personas representantes
del Banco Nacional, Banco Popular y de Desarrollo Comunal, Banco Promérica,
Coopecaja, Coopenae, Mutualidad del Colegio Federado de Ingenieros y
Arquitectos (CFIA), OCF y una profesional por cuenta propia especialista en
educación financiera; a pesar de solicitarse una entrevista, no se obtuvo
respuesta por parte de la empresa Sirú Financiero, BCR ni BAC Credomatic. Por
privacidad y resguardo de la información brindada, no se coloca un mayor
detalle de las personas participantes.
[15] Mario Samper, «Triangulación
entre perspectivas y fuentes para la historia agraria», en Metodologías
convergentes e historia social del cambio tecnológico en la agricultura, compilado
por Mario Samper (San José, Costa Rica: Progreso Editorial, 2001), 13-45.
[16] Carlos Eduardo Tambussi, «Los derechos de usuarios y
consumidores son derechos humanos», Lex, n.º13 (2014), 90-112,
https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/5157806.pdf
[17] Fernando Ampudia de Haro, «El gobierno de la…
[18] Atilio Borón, «Sobre mercados y utopías: la victoria
ideológico-cultural del neoliberalismo», Cadernos de Estudos Sociais, n.º
2 (2001): 179-188, https://doaj.org/article/4fcfc355252443a98379741cc46f6df6
[19] Marianela Denegri Coria et al., «¿Educadores o
consumidores? Discrepancia del yo, consumo y valores materiales en estudiantes
chilenos de Pedagogía», Actualidades Investigativas en Educación, n.º 2,
vol.14 (2014), 1-29, https://doi.org/10.15517/aie.v14i2.14808.
[20] Luz Stella Flórez Ríos, «Evolución de la Teoría
Financiera en el Siglo XX», Ecos de Economía, n.º 27, vol. 12 (2008),
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[21] Álvaro Ramos Colás, Ciudadanos vs. consumidor:
Significado del consumo en el postcapitalismo de streeck, Revista Oxímora,
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[22] Renê Birochi y Marlei Pozzebon, «Improving financial
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[23] Juan Almagro Lominchar, Susana Fernández Larragueta y
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marcando ideológicamente la educación, Chakiñan Revista de Ciencias Sociales
y Humanidades, n.º 11 (2020), 31-42, https://doi.org/10.37135/chk.002.11.02
[24] José Amar Amar, Raimundo Abello Llanos, Marianela
Denegri Coria y Marina Llanos Martínez, «La comprensión del funcionamiento
bancario en la adolescencia ¿Crónica de un sobreendeudamiento anunciado?», Psicología
desde el Caribe, n.º 8 (2001), 94-109, https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=21300807
[25] Guadalupe Arcos Medina, Emma Zapata Martelo y Oliverio
Hernández Romero, «Ahorro infantil: “Chispitas”-Estrategia para combatir la
pobreza, Fundación Ayú, Oaxaca, México», Revista Latinoamericana en Ciencias
Sociales, Niñez y Juventud, n.º 1, vol. 214 (2016), 369-383, https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=77344439025
[26] Llarela Berríos Valenzuela y María Rosa Buxarrais
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consumo del alumnado de secundaria», Revista Electrónica Actualidades
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[27] Ángeles Blanco Blanco, Inmaculada Asensio Muñoz, Elvira
Carpintero Molina, Covadonga Ruíz de Miguel y Eva Expósito Casas, «Aplicaciones
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[28] Marianela Denegri Coria, Gustavo Martínez Toro y Soledad
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[29] Arturo García Santillán, Belém Alejandra Contreras
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[30] Ruth Guerrero Jaimes, Juan Manuel Villamizar Ramírez y
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[32] Evelyn Diez Martínez Day, «Alfabetización socioeconómica
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[33] Alfredo Pérez Paredes y José Aurelio Cruz de los Ángeles,
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[34] Karen Rocío Plata Gómez y José Alonso Caballero Márquez,
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[35] Hypatia Vanessa Saravia Jiménez, «Una exploración de
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[37] Roxana Cruz Meléndez, «Retiro laboral y ajuste a la
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[38] Jorge Alberto Bravo Geney, «Educación financiera en la
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[39] Yaneth Romero Álvarez y Javier Ramírez Montoya,
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[40] Cristian Ferrada, Danilo Díaz Levicoy y Norma Salgado
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[41] Jorge M. Gorostiaga y Lucía Ferrere, «Las políticas
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[42] Juan Jiménez Guartan, «Marco legal de la educación
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[43] Miguel David Rojas López, Lina Marcela Maya Fernández y
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[44] César Augusto Silva Giraldo, Orlando Celis Salazar y
Angélica Nohemy Rangel, «Impacto social de la educación financiera, caso:
Uniminuto regional Bucaramanga, Santander Colombia», Revista Boletín Redipe,
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[45] Término discutido por Juan Pablo Pérez Sáinz, Mercados
y bárbaros. La persistencia de las desigualdades de excedente en América Latina
(San José: FLACSO, 2014).
[46] Acceso el 18 de octubre de 2024, https://guiadelempresario.com/libros/de-educacion-financiera/
[47] Marilda Iamamoto, «La metodología en el Servicio Social:
lineamientos para el debate», en Metodología y Servicio Social, Hoy en debate.
Organizado por Elisabete Borgiani y Carlos Montaño (São Paulo, Brasil: Cortez
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[48] Jorge Larraín, «Reflexiones sobre la teoría social en la
actualidad», Economía y Política, n.º 2, vol. 1 (2014), 75, https://doi.org/10.15691/07194714.2014.007
[49] Miguel Martínez, «Conocimiento Científico General y
Conocimiento Ordinario», Cinta Moebio, n.º 27 (2006), 219-229,
https://revistas.uchile.cl/index.php/CDM/article/download/25937/27250/0
[50] Roberto Cascante Vindas, «Tendencias, discrepancias y
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[51] Jaime Reyes, «Karl Marx, dialéctica material de la
historia», Hallazgos, n.º 33 (2019), 163-196,
http://www.scielo.org.co/pdf/hall/v17n33/2422-409X-hall-17-33-163.pdf
[52] Jorge Larraín, «Reflexiones sobre… 94-95.
[53] Eugenia Fraga, «¿Qué es, cómo se hace y para qué sirve
la teoría? Aportes desde la sociología y sus márgenes», Revista CS, n.º
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[54] Roberto Cascante, «Tendencias, discrepancias…
[55] Nidia García et al., «La educación financiera en América
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[56] Fernando Ampudia de Haro, «El gobierno de la…
[57] Organización para la Cooperación y el Desarrollo
Económicos (OCDE), Estudios Económicos de la OCDE: Costa Rica 2020
(Paris, Francia: OECD Publishing, 2020), https://doi.org/10.1787/84cbb575-es
[58] Banco Mundial, «Panorama general», Banco Mundial,
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[59] UNEP Finance Iniciative, Principios para la Banca
Responsable: documento guía (Suiza: UNEP FI, 2019), https://www.unepfi.org/wordpress/wp-content/uploads/2022/07/PRB-Guidance-Document-Spanish-Principios-Para-La-Banca-Responsable-Documento-Guia.pdf
[60] OCDE, Recomendación del Consejo sobre Principios de
alto nivel para la protección del consumidor financiero, (Paris, Francia: Secretario General de la OCDE,
2005), https://legalinstruments.oecd.org/api/download/?uri=/public/62c8cfd9-65fd-4da9-9bd5-3c9551637814.pdf
[61] OCDE, «International Network on Financial Education»,
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[62] OCDE, Recomendación del Consejo sobre Alfabetización
Financiera, Paris, Francia:
Secretario General de la OCDE, 2020,
https://legalinstruments.oecd.org/api/download/?uri=/public/4be54896-f24b-46ad-b7df-a42c20d83032.pdf
[63] Julio Rosado, Francisco Villareal y Federico Stezano, Fortalecimiento
de la inclusión y capacidades financieras en el ámbito rural: Pautas para un
plan de acción (México D.F., México: Naciones Unidas, 2020), https://repositorio.cepal.org/server/api/core/bitstreams/92bcf5ba-79b9-460c-ba7e-e417ec4d34da/content
[64] OIT, «Educación financiera», OIT, Acceso el 16 de
octubre de 2024. https://www.ilo.org/es/resource/training-material/educacion-financiera
[65] ISO, ISO 22222
Personal financial planning -Requirements for personal financial planners
(Switzerland: ISO, 2005).
[66] El G20 se considera el principal foro internacional de
cooperación económica integrado por 19 países en desarrollo y sub-desarrollados
(Argentina, Australia, Brasil, Canadá, China, Francia, Alemania, India,
Indonesia, Italia, Japón, República de Corea, México, Rusia, Arabia Saudita,
Sur África, Turquía, Reino Unido y Estados Unidos) y dos organismos regionales:
la Unión Europea y la Unión Africana. Ver: Grupo de los Veinte (G20), «Descripción
general», G20, acceso el 14 de abril de 2025,
https://g20.org/about-g20/overview/
[67] José Manuel Cordero y Francisco Pedraja, «La educación
financiera en el contexto internacional», Cuadernos económicos de ICE, n.º
95 (2018), 239-257, https://revistasice.com/index.php/CICE/article/view/6649/6596
[68] Guido Andrés
Muccino, «La educación financiera… 58, https://repositorio.flacsoandes.edu.ec/handle/10469/6330
[69] Julio Rosado et al., Fortalecimiento de la inclusión
y capacidades financieras en el ámbito rural: Pautas para un plan de acción
(México D.F.: Naciones Unidas, 2020), 12, https://repositorio.cepal.org/server/api/core/bitstreams/92bcf5ba-79b9-460c-ba7e-e417ec4d34da/content
[70] Guido Andrés
Muccino, «La educación financiera… 63.
[71] Freddy Castro y Nidia García, «La educación económica y
financiera en los bancos centrales de América Latina», Reportes del Emisor,
n.º 137 (2010), 1-6, https://publicaciones.banrepcultural.org/index.php/emisor/article/view/7846 https://publicaciones.banrepcultural.org/index.php/emisor/article/view/7846
[72] OCDE, Estudios Económicos de…
[73] BAC Credomatic, Libro Maestro de Educación Financiera
(San José, Costa Rica: Red Financiera BAC Credomatic, 2008), 35, https://detce.mep.go.cr/sites/all/files/detce_mep_go_cr/adjuntos/material-apoyo-dinero-finanzas-personales.pdf
[74] BCR, Glosario BCR, acceso el 9 de agosto de 2024.
[75] Banco Popular CR, Aprenda los conceptos básicos de la
Educación Financiera [Video], 4 de diciembre de 2023, 0m13s, https://www.youtube.com/watch?v=GJw6TVFL1AM
[76] Cooperativa de Ahorro y Crédito Ande N.° 1 R.L. Uno a
Uno con tu Educación Financiera. Tomo I: Hablemos de tus finanzas personales y
familiares (San José, Costa Rica: Coope Ande, 2020), 5, https://www.coopeande1.com/sites/default/files/2020-12/CoopeAnde%20-%
20Libro%20Educaci%C3%B3n%20Financiera%20-%20Tomo%20I.pdf
[77] María Fernanda Torres Varela, «Diagnóstico para el
fortalecimiento de la cultura financiera en COOPECAJA R.L. Una aproximación
sociológica» (Práctica dirigida de licenciatura, Universidad de Costa Rica,
2021), 75.
[78] Grupo Mutual, Reporte de Sostenibilidad 2022 (San
José, Costa Rica: Grupo Mutual, 2023), 13, https://sostenible.gm.cr/wp-content/uploads/2023/10/Reporte-de-Sostenibilidad-Grupo-Mutual-2022.pdf
[79] Las entidades consultadas no hicieron referencia a la
Ley n.o 10627 Ley marco para la promoción de la educación financiera
de los habitantes de la República, debido a que no se encontraba aprobada al
momento en que se realizó el trabajo de campo.
[80] MEIC, Política Nacional de Responsabilidad Social
2017-2031 (San José, Costa Rica: MEIC, 2017), https://www.meic.go.cr/documentos/8qt7vsn4p/PN_ResponsaSocialCR181217.pdf
[81] Compuesta por las siguientes entidades públicas: Banco
Central de Costa Rica (BCCR), Consejo Nacional de Rectores (CONARE), CONASSIF,
Dirección General de Servicio Civil (DGSC), Instituto Nacional de Aprendizaje
(INA), Instituto Nacional de las Mujeres (INAMU), MEP, Ministerio de Cultura y
Juventud (MCJ), SUGEF, Superintendencia General de Seguros (SUGESE),
Superintendencia General de Pensiones (SUPEN) y Superintendencia General de
Valores (SUGEVAL); así como dos representantes de las Cámaras y Asociaciones
del sector financiero y dos representantes de organizaciones no gubernamentales
dedicadas a la educación al consumidor.
[82] MEIC, Estrategia Nacional de…
[83] MEP, «Comisión de Educación Financiera y
Emprendimiento», MEP, acceso el 16 de octubre de 2024, https://recursos.mep.go.cr/2021/educacion_financiera_sitiow/
[84] Desde el discurso formalmente divulgado, la
responsabilidad social expuesta en la norma ISO 26000 refiere a un compromiso
de las organizaciones para hacer frente a los impactos –económicos, sociales y
ambientales– que generan sus decisiones y actividades sobre la sociedad y
ambiente; mientras la sostenibilidad. Ver: Walter Andía Valencia. «La
responsabilidad social: análisis del enfoque de ISO 26000», Industrial Data,
n.º 2, vol. 18 (2015), 55-60, https://doi.org/10.15381/idata.v18i2.12097
[85] Con base en sus propulsores la sostenibilidad se centra
en la satisfacción de las necesidades actuales sin comprometer las capacidades
a futuro, recuperando en gran medida los compromisos adquiridos a partir de los
ODS. Ver: Leticia de la Torre, Isabel y Leticia Porto Pedrosa, «Responsabilidad
Social Corporativa, sostenibilidad y educación universitaria», Cuestiones
Pedagógicas, n.º 33, vol. 1 (2024), 49-68,
https://doi.org/10.12795/CP.2024.i33.v1.03
[86] Según los postulados formales el marketing social busca influenciar
a un público objetivo para que de manera voluntaria cambie un comportamiento,
según el beneficio esperado de la adquisición del producto o uso de un servicio
para determinados individuos, grupos, sociedad, ambiente, entre otros; los
cuales se consideran los beneficiados finales de la iniciativa. Ver: Dilma
Justiniano Moreno. «Marketing Social y Responsabilidad Social Corporativa», Oikos
Polis Revista Latinoamericana, n.º 1, vol. 5 (2020), 51-83,
http://iies.fcee-uagrm.edu.bo/wp-content/uploads/2020/07/Oikos-Polis-revista-integrada-Vol-5-N%C2%BA-1-enero-junio-2020-en-l%C3%ADnea-v3.pdf
[87] A grandes rasgos como parte de los discursos oficiales,
el emprendedurismo es un proceso en el que personas consideradas innovadoras
asumen el riesgo para iniciar por cuenta propia un negocio. Ver: Antonio
Bustillos Bailey, Cecilia Sánchez Nogales, Sara López Murillo y Guerel Campara
Arroyo, «Entre el emprendedurismo y la subsistencia». Investigación &
Negocios, n.º 21, vol. 13 (2020), 112-121, https://doi.org/10.38147/invneg.v13i21.87
[88] El coaching es considerado una pseudociencia altamente
difundida en la actualidad, carente de rigurosidad científica, que se centra en
el uso de «best sellers», la aplicación seleccionada de determinadas
herramientas –basadas por ejemplo en la programación neurolingüística y la
psicología positiva– , que promueve el liderazgo de personas profesionales bajo
discursos motivacionales sobre sus clientes, quienes esperan alcanzar el
«éxito» individual. Ver: Mesquita Ferreria, Antonia Juliana y Jane Mendes
Ferreira Fernandes, «Mercado de esperança: a construção da identidade de
coaches no Brasil sob a ótica da modernidade líquida», Gestão E Sociedade,
n.º 43, vol. 15 (2021), 4528-4550, https://doi.org/10.21171/ges.v15i43.3510
[89] La programación neurolingüística se considera
habitualmente como una modalidad de psicoterapia basada en la comprensión de
aspectos asociados con: procesos neurobiológicos, lingüísticos y
comportamentales de cada persona; la cual para algunas personas autoras es
considerada una pseudociencia carente de bases científicas. Su crítica se
encuentra en: Esteban Galvis Serna. «Programación neurolingüística o el
marketing de conceptos vacíos», en Ingenuos: el engaño de las terapias
alternativas, dirigido por Vicente E. Caballo e Isabel C. Salazar (Madrid:
Siglo XXI, 2019), 173-191.
[90] El referirse a psicología funcionalista retoma los
cuestionamientos expuestos por Cadenas al funcionalismo, en los que se promueve
una lectura de la sociedad como un sistema con las partes que cumplen una
determinada función, en la que se promueve la adaptación y generalización de
valores. Ver: Hugo Cadenas, «La función del funcionalismo: una exploración
conceptual», Sociologías, n.º 41 (2016), 196-214, https://www.scielo.br/j/soc/a/ZFV8zMfNhBRMc38JqT8HknC/?lang=es&format=pdf
[91] T. Harv Eker, Los secretos de la menta millonaria:
Cómo dominar el juego interior de la riqueza (España: Editorial Sirio,
2005), edición en PDF, 99.
[92] Profesional 8, entrevistada por Roberto Cascante Vindas,
3 de abril de 2024.
[93] Raimon Samsó, El código del dinero: conquista tu
libertad financiera, (Epublibre, 2009), 49.
[94] Profesional 3, entrevistada por Roberto Cascante Vindas,
3 de abril de 2024.
[95] OCDE, Recomendación del Consejo sobre Principios…
[96] Profesional 1, entrevistada por Roberto Cascante Vindas,
9 de abril de 2024.
[97] OCDE, Recomendación del Consejo sobre Alfabetización…
[98] OCDE, 2005 citado por Fernando Ampudia de Haro, «El
gobierno de la…
[99] Sebastián Cárdenas et al., Determinantes del
Bienestar Financiero: evidencia para América Latina (CAF, 2020), https://scioteca.caf.com/bitstream/handle/123456789/1617/Determinantes_del_bienestar_financiero_evidencia_para_Ame%CC%81rica_Latina.pdf?sequence=8&isAllowed=y
[100] Secretaría
General de las Naciones Unidas (UNSGSA), Salud Financiera: Una introducción para los responsables de la formulación
de políticas del sector financiero
(Nueva York: UNSGSA, 2021), 4, https://www.unsgsa.org/sites/default/files/resources-files/2021-11/Salud%20Financiera_01.pdf
[101] Profesional 5, entrevistada por Roberto Cascante Vindas,
10 de abril de 2024.
[102] LAFISE, Protege tu dinero, asegura tu futuro (LAFISE,
2024), 3, https://www.lafise.com/ebook-educacion-financiera/disponible-ya.html?v=1.0
[103] Profesional 6, entrevistada por Roberto Cascante Vindas,
3 de abril de 2024.
[104] Renê Birochi y Marlei Pozzebon, «Improving financial…
[105] Karl Marx, Manuscritos: economía y filosofía (Madrid,
España: Alianza Editorial, 1980).
[106] José Pablo Netto, Capitalismo Monopolista y
Servicio Social, traducido por
Carlos E. Montaño (São Paulo, Brasil: Cortez Editora, 1992).
[107] No se considera que los fundamentos
teórico-metodológicos estudiados refieran a un carácter ecléctico en tanto se
carece de un esfuerzo de alguna manera articulador de los postulados
predominantes; en su lugar son notables los «saltos» en sus
argumentos e inexistente diálogo que conlleve a una fundamentación considerada coherente.
[108] CoopeAyA, Libertad financiera Sí es posible (San
José, Costa Rica: CoopeAyA, 2023), 02, https://www.coopeaya.fi.cr/wp-content/uploads/2023/01/Finanzas-sanas.pdf
[109] Philippe Schaffhauser, «Los usos del pragmatismo o cómo
hacer sociología con filosofía», Revista Temas Sociológicos, n.º 17
(2013), 49-70, https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=6780069
[110] Tony Robbins, Dinero: domina el juego, traducido
por Juan Manuel Salmerón (Barcelona, España: Ediciones Deusto, 2018), 200.
[111] Coopemédicos, Informe de Gestión 2022 (San José,
Costa Rica: Coopemédicos, 2023), https://www.coopemedicos.fi.cr/wp-content/uploads/2023/05/Coopemedicos-Informe-Asamblea-General-Ordinaria-por-Delegados-2022.pdf
[112] Scotiabank, «10 mandamientos del ahorro para mantener
una buena salud financiera», Scotiabank, acceso el 17 de octubre de 2024, https://www.scotiabankcr.com/blog-scotiabank/mandamientos-del-ahorro
[113] La discusión que se establece no se centra en la teoría
funcionalista que refiere a un modelo de organización de la sociedad que
inspira la lógica sistémica del organismo y sus partes, expuesta por Hugo
Cadenas, «La función del funcionalismo…
[114] Vicente E. Caballo e Isabel C. Salazar, «Introducción a
las pseudociencias», en Ingenuos: el engaño de las terapias alternativas,
dirigido por Vicente E. Caballo e Isabel C. Salazar (Madrid, España: Siglo XXI,
2019), 19.
[115] Mercedes Suárez, «Los 10 libros…
[116] Robert T. Kiyosaki, Padre rico, padre pobre
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[117] Karel Kosic, Dialéctica de lo concreto (México D.F., México: Editorial Grijalbo, 1976).
[118] Roberto Cascante, «Tendencias, discrepancias…
[119] Sofía Macías, Sofía, Pequeño cerdo capitalista:
finanzas personales para hippies, yuppies y bohemios (México D.F., México:
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[121] Raimon Samsó, El código del… 42.
[122] La aporofobia refiere a formas de rechazo, aversión,
temor y desprecio hacia las personas pobres según Adela Cortina. Aporofobia,
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traducido por Arnau Figueras Deulofeu (Barcelona, España: Editorial Planeta,
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[125] Morgan Housel, Cómo
piensan… 122.
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[129] Robert T. Kiyosaki, El Cuadrante del flujo de dinero:
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[130] Renê Birochi y Marlei Pozzebon, «Improving financial…
[131] Robert T. Kiyosaki, El Cuadrante…
[132] Atilio Borón, «Sobre mercados y…
[133] John Freddy Gómez y Camila Andrea Galindo, «Ciclo
expansivo y contractivo del capitalismo financiarizado: la nueva década perdida
de América Latina», Crisis capitalista mundial en tiempos de pandemia, coordinado
por: Alejandro López, Gabriela Roffinelli y Lucas Castiglioni (Buenos Aires,
Argentina: CLACSO, 2021), 229-252, https://www.clacso.org/crisis-capitalista-mundial-en-tiempos-de-pandemia/
[134] Fernando Ampudia de Haro, «El gobierno de la…
[135] Renê Birochi y Marlei Pozzebon, «Improving financial…