Año 24, no
48: enero - junio 2025
El
accionar político de ANDE en Costa Rica durante ochenta años de historia: una
propuesta de análisis tipológico
José Miguel Arias-Angulo*
https://orcid.org/0009-0006-4017-6731
* Bachiller
en Historia y en la Enseñanza de los Estudios Sociales por la Universidad de
Costa Rica, donde cursó la Maestría Académica en Historia y prepara su tesis.
Ha sido docente de la Escuela de Estudios Generales de esta universidad. Ha
participado en diversos proyectos de investigación y desde 2022 labora en ANDE
como secretario adjunto de mejoramiento profesional. Correo: jose.ariasang@gmail.com
Resumen
El
objetivo de este artículo es identificar las acciones políticas que la
Asociación Nacional de Educadores y Educadoras (ANDE) ha realizado desde su
surgimiento hasta el presente. La discusión teórica ubica a esta agrupación como
una organización que ejerce presión sobre los poderes gubernamentales para
cumplir sus fines. Como parte del planteamiento teórico, se aborda conceptos
como grupos de presión, sindicato y movimientos sociales, además de los de
política, poder, cultura y acción política. La metodología se centra en la
construcción de una tipología que clasifica las acciones en seis tipos
diferentes. El hallazgo principal es que las acciones varían según el contexto
nacional. Desde la década de 1980 se
adoptaron formas y repertorios confrontativos, al tiempo que las acciones de
propuesta y negociación, que antes predominaban, han disminuido. Esto se
explica por el cambio de modelo de Estado, la adopción de políticas neoliberales
y la ineficacia del diálogo para llegar a acuerdos. Debido a la
constancia de su accionar y los logros alcanzados, se concluye que ANDE
constituye un actor influyente en la historia de Costa Rica.
Palabras
clave: Acción política, educadores y educadoras, tipología de análisis.
Fecha
de recibido: 19 de marzo de 2024
Fecha
de aceptado: 13 de noviembre de 2024
The political actions of ANDE in Costa Rica over
eighty years of history: A proposal for typological analysis
Abstract
The aim of this article is to identify the political
actions carried out by the National Association of Educators (ANDE) from its
inception to the present. The theoretical discussion positions this group as an
organization that exerts pressure on governmental powers to achieve its goals.
As part of the theoretical framework, the concepts of pressure groups, trade
unions, and social movements are addressed, along with those of politics,
power, culture, and political action. The methodology focuses on building a
typology that classifies the actions into six different types. The main finding
is that actions vary according to the national context. Since the 1980s,
confrontational forms and repertoires have been adopted, while previously
dominant proposal and negotiation actions have declined. This is explained by
the shift in the state's model, the adoption of neoliberal policies, and the
ineffectiveness of dialogue in reaching agreements. Due to its consistent
actions and the achievements obtained, it is concluded that ANDE is an
influential actor in Costa Rican history.
Keywords: Analysis typology, educators, political
action.
L’action politique de l’Association Nationale des
Éducateurs et Éducatrices (ANDE) au Costa Rica au cours de quatre-vingts ans
d’histoire: une proposition d’analyse typologique
Résumé
Cet article vise à identifier les actions politiques
menées par l’Association Nationale des Éducateurs et Éducatrices (ANDE) depuis
sa création jusqu’à aujourd’hui. La discussion théorique situe cette
organisation comme un groupe exerçant une pression sur les pouvoirs
gouvernementaux pour atteindre ses objectifs. Dans le cadre de cette réflexion
théorique, des concepts tels que groupes de pression, syndicat et mouvements
sociaux sont abordés, ainsi que ceux de politique, pouvoir, culture et action
politique. La méthodologie repose sur l’élaboration d’une typologie qui classe
les actions en six types différents. Le principal constat est que les actions
varient selon le contexte national. Depuis les années 1980, des formes et
répertoires d’action plus conflictuels ont été adoptés, tandis que les actions
de proposition et de négociation, autrefois prédominantes, ont diminué. Cela
s’explique par le changement de modèle de l’État, l’adoption de politiques
néolibérales et l’inefficacité du dialogue pour parvenir à des accords. En
raison de la constance de son action et des succès obtenus, on a conclu que
l’ANDE constitue un acteur influent dans l’histoire du Costa Rica.
Mots-clés: Action politique, éducateurs et éducatrices,
typologie d’analyse.
Introducción
Hacia el último cuarto del siglo
XIX en Costa Rica, los discursos presidenciales de Tomás Guardia Gutiérrez
incluyeron referencias a la existencia de más maestros que soldados; situación que,
si bien no se apegaba a la verdad, perfilaba la intención de impulsar la
inversión en esta área[1].
Tras la reforma educativa de Mauro Fernández Acuña (1886), impulsada durante la
administración de Bernardo Soto Alfaro (1885-1889), hubo un aumento en la
cantidad de escuelas, situación que se tradujo en la demanda creciente de
docentes. En los años sucesivos, la cartera de Instrucción Pública (hasta la
promulgación de la Constitución Política de 1949 se adopta el nombre de
ministerio) contrató más personal, pues pasó de 718 maestros en 1895, a un
total de 2296 en 1934. En síntesis, en cuatro décadas se triplicó la cantidad
para ampliar la cobertura pública en la educación primaria[2].
Además, a excepción del período 1914-1919, en que coincidieron la I Guerra
Mundial y la dictadura de los Tinoco, la inversión educativa dispuso de una
inversión creciente[3].
Así las cosas, el gremio docente
fue extendiendo su alcance e influencia a diversas comunidades urbanas y
rurales, al tiempo que se empezó a articular y comportar como grupo. Este
proceso se acompañó del aumento en la titulación docente; labor propiciada en
principio por establecimientos de educación secundaria que asumieron la
formación de educadores de primaria, hasta que la Escuela Normal, creada en
1914, buscó concentrar dicha tarea en una sola institución[4].
A pesar de lo anotado, durante la
primera mitad del siglo XX, era frecuente que las personas docentes vieran
amenazada su estabilidad laboral y familiar, al estar sujetas a persecuciones y
traslados por motivos políticos, bajos salarios y atrasos en los pagos. Previo
a la década de 1940, diversas iniciativas intentaron solucionar las necesidades
más apremiantes; sin embargo, el gremio no logró establecer una estructura
permanente para tal fin[5].
Al calor de este contexto, la
Asociación Nacional de Educadores y Educadoras (ANDE) surgió en un congreso
efectuado en el Teatro Nacional de Costa Rica, el 24 de octubre de 1942, el
cual se extendió hasta el día siguiente. Según relataron los diarios de la
época, a la actividad asistieron al menos 3000 personas. El objetivo de la
nueva organización era defender los derechos de las personas educadoras, así
como procurar la mejora de sus condiciones económicas y laborales[6].
En consonancia con sus principios
fundacionales, a lo largo de ocho décadas ANDE ha alcanzado diversas conquistas
para las personas trabajadoras del sector, entre las que destacan procesos de
negociación y protesta, mantenidos con las autoridades gubernamentales, en
procura de la obtención de aumentos salariales y mejores condiciones laborales[7].
En 1944 se creó Caja de ANDE, una institución de tipo bancario dedicada a la
atención de las necesidades económicas del sector. También destacan conquistas
como la creación de la Junta de Pensiones y Jubilaciones del Magisterio
Nacional (JUPEMA), cuya ley fue impulsada en el seno de ANDE y comenzó a regir
en 1959, o el reconocimiento del carácter profesional de la docencia a partir
de la aprobación de la Ley de Carrera Docente[8].
Esta trayectoria se ha visto complementada con el acompañamiento a movimientos
sociales que procuran la defensa de la institucionalidad pública y la justicia
social.
En la actualidad, ANDE
constituye el sindicato más numeroso de Costa Rica, pues si se siguen los datos
proporcionados por el Departamento de Organizaciones Sociales del Ministerio de
Trabajo y Seguridad Social (MTSS) para
el 2023, reúne un 38 % del total de personas sindicalizadas del sector
magisterial y cerca del 20 % del total de empleados públicos sindicalizados del
país[9].
Por lo señalado, y por su poder de convocatoria, es un sindicato influyente.
Además de definir a
nivel conceptual qué es ANDE, este artículo se propone el objetivo de
identificar las acciones políticas que ha impulsado, desde su surgimiento hasta
el presente, para posteriormente clasificarlas en seis tipos diferentes. Se
parte de un paradigma interpretativo que promueve el análisis situacional del
objeto de estudio. A lo interno de este paradigma, la investigación está
influenciada por la corriente filosófica hermenéutica, que intenta descifrar
las construcciones discursivas y sus significados, por lo que sostiene la no
existencia de un saber objetivo, transparente ni desinteresado. El enfoque de
la investigación es mixto, pues aunque predomina el análisis de carácter
cualitativo, se recurre a la cuantificación de las acciones políticas a lo
largo del período[10].
Este artículo
constituye el fundamento conceptual y metodológico de un libro de historia
centrado en el accionar político magisterial a lo largo de un siglo
(1919-2019). Dicho trabajo presenta a ANDE como su actor protagónico y examina
sus antecedentes[11]. Por
esta razón, no se profundizará en el análisis de las acciones, pues esto se
resuelve en el libro de próxima publicación, que construye una periodización,
al tiempo que aborda diversos hechos y procesos de manera contextualizada,
acudiendo al necesario balance de fuentes y actores inmersos en las disputas.
Debido a esto, es que
en este artículo, a nivel metodológico se presenta la construcción de una
tipología para clasificar las acciones emprendidas por ANDE. Esta decisión se
tomó tras identificar la abundancia y naturaleza diversa de las acciones
presentes en las fuentes. En cuanto a su formulación y utilidad, es necesario
definir qué es y para qué sirve este instrumento. Primero, se parte de la
construcción de conceptos-tipo o tipos ideales, que procuran ordenar
conceptualmente las realidades de la acción y requieren de una univocidad
acrecentada; entiéndase, que los conceptos aspiren a poseer un único
significado o interpretación[12].
En este sentido, las tipologías satisfacen «la necesidad de clasificar o de
estructurar y, en general, de resumir en un conjunto reducido y significativo
de categorías o tipos a los individuos, grupos, instituciones, sociedades o a
cualquier otra unidad de análisis que es objeto de estudio»[13].
La particularidad de la
tipología reside en la depuración de nuevas entidades conceptuales a partir de
referentes teóricos previos. Mientras la tipología ordena y reduce los
fenómenos o unidades de análisis a un número limitado de categorías, los tipos
aluden a una diversidad de características, situaciones o fenómenos que
comparten algún carácter distintivo, sirven de modelo y se diferencian de otros
conjuntos[14]. Estos
definen realidades conceptuales a un nivel de abstracción menor, al tiempo que
generan y explicitan un contenido específico, desde las características que los
forman y delimitan.
En lo sucesivo el
artículo se organiza de la siguiente forma. El primer apartado correspondiente
a la introducción incluye tres secciones. La primera aborda los inicios de la
organización magisterial en Costa Rica, lo cual sirve para contextualizar el
objeto de estudio. La segunda sección expone de manera sintética un estado de
la cuestión sobre la historia de la educación, los movimientos sociales y las
protestas ciudadanas, así como sobre las organizaciones magisteriales en Costa
Rica, con énfasis en los trabajos sobre la historia de ANDE. La tercera sección
corresponde al marco teórico-conceptual. Esta sección examina conceptos como
grupos de presión, sindicatos y movimientos sociales para definir qué es ANDE y
determinar su naturaleza organizacional. Además, reflexiona sobre la política,
el poder y la cultura política, al tiempo que propone una definición de acción
política, concepto base para la tipología.
El segundo apartado aborda
la metodología, las fuentes y los elementos que se tomaron en cuenta para la
elaboración de la tipología. Tras tomar como unidad de análisis las acciones
políticas emprendidas por ANDE, se presentan seis tipos, a saber: apoyo a otras
causas, coordinación y organización gremial/sindical, manifestación, paro de
labores y huelgas, propuesta y negociación, y, por último, el tipo solidaridad
y organización internacional. Mientras tanto, el tercer apartado expone los
resultados obtenidos y, por último, hay un cuarto acápite, correspondiente a
las conclusiones, en ellas se sintetizan los hallazgos a la luz de la discusión
teórica y la tipología.
Inicios de la organización magisterial en
Costa Rica
Tras los procesos
independentistas latinoamericanos la concentración de la tierra marcó el
carácter primario de las economías y las ciudades se convirtieron en focos de
especialización y diversificación laboral. Los espacios urbanos llevaron la
batuta en demandas por salubridad, educación y servicios, exigencias que se
harían extensivas a las zonas rurales. Sin embargo, la ampliación de los
mercados laborales y la inserción al mercado mundial tuvo un marcado carácter
agroexportador y supuso la existencia de condiciones desfavorables para los
trabajadores, que en ocasiones se encontraban sometidos a condiciones de
explotación. En este sentido, las regulaciones llegaron, las más de las veces,
de manera tardía y por presión o movilización de estos últimos.
Conforme la
constitución y las leyes afincaron como instrumentos de regulación jurídica de
las tensiones, la capacidad para acceder a estas instancias, y a la ciudadanía
misma, se amplió de forma paulatina. Para el caso costarricense, hacia finales
del siglo XIX y principios del XX, estos cambios se vieron entrecruzados por la
organización obrera y la articulación de sus demandas políticas y laborales.
Dos procesos simultáneos ocurrieron durante este período. El primero fue la
construcción de la identidad nacional, a través de un discurso basado en la
excepcionalidad y complementado por la estatuaria, símbolos, fiestas e
instituciones[15]. El
segundo consistió en la expansión de la educación.
Tras la reforma
impulsada por Mauro Fernández el magisterio empezó a surgir como grupo y
despuntó a inicios del siglo XX, al amalgamar una identidad e intereses
comunes. Connotadas personas que ejercieron la docencia o que luego ocuparon
puestos en el ámbito educativo engrosaron los reducidos círculos intelectuales
y políticos que tendían hacia la radicalización de sus idearios en favor de
corrientes políticas de izquierda. Estos incluyeron la cuestión social
en sus preocupaciones y participaron en la conformación de organizaciones de
trabajadores, grupos de estudio, la celebración del 1.º de mayo en 1913, el
movimiento sufragista femenino, así como en protestas urbanas reivindicativas
en materia de derechos laborales. Por este motivo, la politización (nacional e
internacional) de personas que integraban el magisterio no debe ser visto como
algo inusual[16].
Estas posturas saltaron
a la vista cuando las maestras capitalinas ocuparon un sitial de honor en la
lucha contra la dictadura de los hermanos Tinoco Granados (Federico y José
Joaquín), durante la semana de protestas que culminó con la quema del periódico
La Información, el 13 de junio de 1919. El magisterio, con
predominancia de mujeres, fue clave para organizar las protestas apoyadas por
estudiantes y que marcaron el inicio del fin de la dictadura[17].
Justo en este contexto, se fundó la Asociación Nacional del Magisterio; una
organización de vida efímera y poco estudiada, que entre sus objetivos buscaba
la evolución de la escuela, combatir el analfabetismo, procurar la unión del
magisterio y el mejoramiento de sus condiciones, además de la creación de un
banco para maestros[18].
Tras el impasse
dictatorial, los gremios de obreros, artesanos y educadores pudieron impulsar
reformas a su favor. En 1920 el magisterio logró colocar al Inspector de
Escuelas José Guerrero Arguedas como diputado, personaje que había participado
en la lucha contra la dictadura y quien, a futuro, sería el primer presidente
de ANDE. Entre otras conquistas, en 1920 se presentaron proyectos que
incentivaron mejoras en materia de pensiones, la aprobación de la jornada
laboral de ocho horas y se dio el surgimiento de la Sociedad de Seguros de Vida
del Magisterio Nacional[19].
A pesar de esta
situación, ninguna organización magisterial logró consolidarse durante las
décadas de 1920 y 1930. La que estuvo más cerca de lograrlo fue Maestros Unidos
(MU), que surgió el 7 de agosto de 1936 y funcionó hasta finales de 1939,
durante la administración presidencial de León Cortés Castro[20].
Mientras MU estuvo activa se extendió más allá del área metropolitana, creó
fondos para socorrer a sus integrantes, acompañó campañas de salubridad y
combate a la pobreza, impulsó gestiones para mejorar los salarios y creó
vínculos con organizaciones de educadores americanos. Además, se involucró en
la discusión de proyectos de ley del ámbito educativo. Al intentar constituirse
en un nuevo poder, el secretario de instrucción pública, Alejandro Aguilar
Machado, se opuso a su existencia. Tanto él como el presidente Cortés
promovieron la persecución política, traslados o destituciones de algunos de
sus dirigentes. Esta situación, sumada a la falta de dinero y de un local
permanente, incidió en el desgaste que culminó con su desaparición. Esta
organización es el antecedente inmediato de ANDE, pues algunos de sus
dirigentes integraron los comités de circuito que, en 1942, convocaron al
congreso que fundaría la nueva organización en el Teatro Nacional. De forma
posterior, los miembros de la última Junta Directiva de MU cedieron sus dos
libros de actas al Comité de Circuito de ANDE, que funcionó en la ciudad de San
José[21].
La llegada a la
presidencia de Rafael Ángel Calderón Guardia, en 1940, coincidió con la Segunda
Guerra Mundial, contexto en el que se fraguó la alianza con la Iglesia Católica
y el Partido Comunista, se impulsaron las reformas sociales y hubo un ambiente
favorable al diálogo con las personas trabajadoras. Bajo estas circunstancias,
el Congreso Inaugural de la Asociación Nacional de Educadores (24 y 25 de
octubre de 1942) contó con la participación y beneplácito del mandatario. Si
bien la nueva organización se amparó en la Ley de Asociaciones de 1939 y aprobó
su estatuto en diciembre de 1942, pronto recibió un voto de confianza adicional
de parte del gobierno, quien facilitó el trámite y aprobación de una ley
constitutiva propia, promulgada el 28 de agosto de 1943. Esta acción obedeció a
la intención de desmarcarse de las persecuciones promovidas por su antecesor[22].
Antes del estallido de
la Guerra Civil de 1948, la nueva organización había propiciado una discusión
que mejoró los salarios docentes (1943), logrado la creación de Caja de ANDE
(1944) e impulsado medidas de presión para obtener un nuevo aumento salarial
(1946). El contexto de guerra supuso gran incertidumbre; sin embargo, la
asociación logró sobreponerse y, hasta la fecha, ha mantenido un amplio
repertorio de acciones que sobrepasan el ámbito de lo estrictamente
magisterial.
La historiografía sobre la
educación en Costa Rica presenta pocos balances bibliográficos, a pesar de una
considerable producción[23]. Mención aparte merece un libro de
Iván Molina Jiménez, por ser el más exhaustivo y voluminoso hasta la fecha. Esta
obra reúne los avances en el campo, presenta gran cantidad de fuentes para un
período que se extiende entre la época colonial y el presente, destaca por su
visión de larga duración y se centra en las transformaciones y características
que adquiere el sistema educativo, sin dejar de lado las interacciones con la
vida social y cotidiana[24].
Los movimientos sociales y las
protestas ciudadanas en Costa Rica también han recibido atención desde la
academia, con trabajos que parten del análisis de las huelgas y luchas del
último tercio del siglo XIX hasta llegar al presente. En este recorrido las
obras han variado sus énfasis en distintos períodos, la conformación y accionar
de grupos específicos o sobre coyunturas puntuales[25].
El estudio de las organizaciones
magisteriales en Costa Rica discurre entre los dos campos apuntados; sin
embargo, su papel no ha sido contemplado de forma significativa desde la
academia, a pesar de que constituye uno de los grupos más numerosos e
influyentes del siglo XX y las primeras décadas del siglo XXI[26]. Llenar este vacío es una tarea
pendiente, pues se necesita profundizar en la conformación, dinámicas de
funcionamiento, accionar político y las estrategias de protesta del sector.
A pesar de la existencia de
múltiples organizaciones, las más relevantes, en orden cronológico de aparición
y que continúan activas, son: a) Asociación Nacional de Educadores y Educadoras
(ANDE), que vio la luz en 1942; b) Asociación de Profesores de Segunda
Enseñanza (APSE), surgida en 1955, y c) Sindicato de Trabajadoras y
Trabajadores de la Educación Costarricense (SEC), que nació en 1969. En esta
línea investigativa prevalecen enfoques de historia institucional[27]. Los trabajos que intentan
construir una visión de conjunto son escasos, descriptivos y privilegian
períodos recientes. En 2015, Gerardo Contreras señaló la reticencia a buscar
planteamientos unitarios, así como el hecho de que las agendas reivindicativas del
período 2000-2014 giraron en torno a las pensiones y salarios[28].
El exministro de educación pública Guillermo Vargas Salazar, presentó un
listado poco exhaustivo de logros obtenidos por los movimientos de protesta
entre 1983 y 2008. En relación con la cantidad de afiliación –al igual que
Contreras–, destacó a ANDE como la más numerosa y apuntó que, junto con APSE y
SEC, sus números fluctúan durante el año, alcanzando su pico más alto previo a
la celebración de los congresos anuales[29].
A excepción de la historia de sus
organizaciones socioeconómicas –con investigaciones sobre Caja de ANDE, la
Sociedad de Seguros de Vida del Magisterio Nacional (SSVMN) y la Junta de
Pensiones y Jubilaciones del Magisterio Nacional (JUPEMA)–, la mayoría de los
trabajos sobre el sector magisterial adolece de rigurosidad académica,
situación que se evidencia con mayor claridad en el apartado de revisión
exhaustiva y tratamiento de las fuentes primarias[30].
Sobre la historia de ANDE, dos
trabajos fueron publicados en 1992, año de su 50 aniversario. Uno fue elaborado
por el andino Gamaliel Cabezas Alpízar, mientras que el otro estuvo a cargo de
la propia asociación[31]. Estas obras no señalan las
fuentes y, en ocasiones, omiten indicar las fechas de los acontecimientos. Aún
con estas deficiencias aportan un punto de partida[32]. Pese a una mejor
contextualización, el texto de Contreras, publicado en 2013, no resuelve las
falencias anotadas[33].
En 2017 Sindy Mora elaboró la
Memoria del 75 aniversario de la Asociación Nacional de Educadores y Educadoras
(ANDE), que constituye el trabajo mejor logrado sobre la historia de la
organización[34]. El texto toma como fuente
principal los periódicos de La Voz de ANDE del período 1983-2017. La
autora realiza un recuento numérico de algunos tipos de protesta. A su vez,
define tres períodos. El primero (1983-1994), recoge las tensiones del ajuste
estructural y culmina con los hechos previos a la reforma del Régimen de Pensiones
del Magisterio Nacional. El segundo (1995-2006), retoma el tema de las
pensiones y finaliza con las tensiones previas a la lucha contra el Tratado de
Libre Comercio. Y el último (2007-2017), incluye la lucha contra el TLC y otras
temáticas organizativas y gremiales, como la transición a la figura jurídica de
sindicato. Si bien es cierto esta obra significa un avance sustancial, no
aporta información novedosa previa a 1983.
Lo señalado justifica la revisión
exhaustiva de fuentes primarias sobre la historia de ANDE y sus antecedentes, con
el fin de llevar a cabo un análisis y clasificación detallada de su accionar.
El proyecto en el que se enmarca el presente artículo pretende brindar nuevos
hallazgos e interpretaciones sobre el accionar político magisterial, tarea que
retoma la investigación avanzada en el campo y aportará un análisis
contextualizado de fuentes inexploradas.
Marco teórico-conceptual
Para la construcción de un modelo
de interpretación que brinde sentido explicativo a las acciones, es necesaria
cierta claridad conceptual. Por la extensión del período, se recurre a una
propuesta sui generis, cuyo fin es lograr un abordaje adecuado del
objeto de investigación. Para empezar la discusión en torno a la
naturaleza de la organización se responde a la pregunta ¿Qué es ANDE? A partir del
examen de los conceptos de grupos de presión, sindicatos y movimientos
sociales. Luego, se intenta dilucidar ¿Qué se entiende por acción y por
política? ¿Qué es el poder y cómo se relaciona con la política? Y ¿Qué se
entiende por cultura política? Luego de estas reflexiones, acto seguido, se
presenta una definición de acción política que será central para la tipología.
La naturaleza de ANDE como grupo y
la de su accionar discurren entre los conceptos de grupos de presión,
sindicatos y movimientos sociales. Examinar estos conceptos ayuda a entender
mejor el funcionamiento interno de la organización magisterial, así como el
motivo por el cual requiere entablar relaciones en las que, de una u otra
forma, interactúa con las autoridades gubernamentales y otros actores, con el fin
de cumplir con sus fines y objetivos. Algunas de estas interacciones, como se
verá, requieren del ejercicio de diferentes mecanismos de presión.
La existencia de grupos en una
sociedad se puede rastrear hasta la naturaleza de los intereses que los vieron
surgir; siendo algunos de los motivos más comunes la especialización
profesional, así como las demandas por mejoras en condiciones laborales y salariales.
Juan Fernando Badía señala que los grupos organizan a individuos que comparten
características o intereses comunes[35]. En las sociedades occidentales
contemporáneas, muchas de las demandas deben ser articuladas y negociadas con
los Estados. Al referirse a la formación de grupos de interés, David Truman
argumenta que estos se forman cuando los intereses comunes a grupos de
individuos no organizados son perturbados por cambios económicos, sociales,
políticos o tecnológicos[36]. Conforme la sociedad se vuelve
más compleja e interconectada, los individuos experimentan dificultades para
resolver, por cuenta propia, sus diferencias y agravios. Los grupos intentan
solventar estas necesidades.
John
R. Wright apunta que el cambio no es suficiente para la formación de
organizaciones pues, aun cuando se presenten condiciones favorables para su
surgimiento, predomina la proclividad individual de evitar formar parte de un
colectivo; a menos que la adhesión se traduzca en beneficios. Los incentivos
hacen que la pertenencia cobre atractivo y contribuyen a amalgamar los
esfuerzos colectivos. Este autor señala tres tipos. El primero es de orden
material selectivo, compuesto por seguros, descuentos y subscripciones a
revistas o productos afines; el segundo comprende incentivos solidarios que
apelan al sentido de grupo, estatus de membresía o facilidades de recreación; y
el tercero, es un incentivo expresivo, compuesto por expresiones de valores
morales o ideológicos, que apelan a la identificación de sus miembros. La
mayoría de las organizaciones provee una mezcla de estos incentivos, aunque,
puedan decantarse en favor de alguno[37].
Las asociaciones se diferencian de
las agrupaciones espontáneas por tener un fin y una organización estable. La
clave para alcanzar la estabilidad reside en mantener vinculados a sus miembros.
Aunque existe una distinción entre asociaciones de tipo social y político; un
tipo cabalga entre ambas: los grupos de presión. Para Wright, estos se componen
de individuos vinculados por circunstancias
profesionales, intereses políticos, económicos o sociales[38].
Un grupo de presión se define como
cualquier organización que, sin ser un partido político, trata de influir sobre
el aparato gubernamental, en aras de defender o alcanzar los intereses de sus
integrantes. Para Giovanni Sartori, el concepto es lo suficientemente preciso,
pues subsume a los grupos que se hallan en condición de ejercer presión en un
sentido específico del término[39]. En la definición reside un
criterio de exterioridad, según el cual, para alcanzar las reivindicaciones, se
ejerce influencia sobre autoridades gubernamentales, sin plantearse la
posibilidad de sustituirlas.
El politólogo Gabriel A. Almond
distinguió entre grupos de presión institucionales, no asociativos, anónimos y
asociativos[40]. De esta distinción interesa la
última, que incluye a los que se forman de manera voluntaria en aras de
articular intereses y defenderlos ante las estructuras gubernamentales. Estos
se subdividen en dos tipos, los que se forman para defender los intereses de
los sectores del proceso económico y aquellos que defienden los intereses de
una profesión. ANDE pertenece a este segundo grupo. Dentro
de esta clasificación, se ubican las dos formas que han acompañado a la
organización a través de su historia: las asociaciones de trabajadores y los
sindicatos.
Desde su nacimiento, ANDE ostentó
el estatus jurídico de asociación, hecho ratificado por la Ley Constitutiva del
28 de agosto de 1943. Conforme transcurrieron los años, su modus operandi
se asemejó cada vez más al de un sindicato. Aunque la adopción formal de esta
figura revistió interés en las décadas de 1950 y 1960, las gestiones para su
entrada en rigor no se concretaron. Hubo de esperar un tiempo considerable para
que el asunto fuese retomado. El 27 de agosto del 2011, los andinos aprobaron
dar inicio al proceso de la transformación jurídica; acto que culminó en 2015,
con la inscripción formal como sindicato. Además, en 2019 ANDE adoptó la figura
de sindicato industrial, para cobijar a todas las personas trabajadoras del
sector educativo[41].
Antonio Baylos define al sindicato
como «una asociación voluntaria y permanente, es decir, basada en la adhesión
individual y consciente de un trabajador con carácter estable a una
organización que supone, por tanto, un sujeto colectivo que le representa para
tutelar y defender los intereses del trabajador como parte del grupo»[42]. Entre sus características
destacan poseer un carácter privado, financiarse con cuotas de su afiliación,
establecer relaciones asociativas y regirse por principios democráticos de
deliberación y mayoría. Las personas asociadas participan de las actividades,
definen la estructura organizacional y sus órganos, debaten el programa y las
estrategias de acción a seguir. Estos rasgos eran cumplidos por ANDE, desde sus
primeros años de vida, motivo por el cual algunas personas dentro de la
organización sostienen que se pasó de un sindicato de hecho a uno de derecho.
Los medios más importantes para que
los sindicatos lleven a cabo la defensa de los intereses de sus agremiados son
la negociación colectiva y la huelga. El primer instrumento procura evitar las
arbitrariedades patronales, al tiempo que permite alcanzar mejoras en las
condiciones salariales y laborales. El segundo, actúa como medida de presión
para que, de ser requerido, la figura patronal acepte negociar demandas
concretas.
Para cumplir sus fines y ser útil,
el sindicato desborda el ámbito de representación más allá de sus adherentes y
se despliega en tres esferas: la del mercado laboral (salario y tiempo de
trabajo), la de producción de bienes y servicios (condiciones de trabajo) y la
esfera político-social (condiciones de existencia y seguridad social)[43]. Es oportuno recordar que la
educación pública es mayoritaria en Costa Rica, razón por la cual el principal
empleador de los trabajadores del sector es el propio Estado, con quién ANDE ha
entrado en relaciones de negociación o conflicto a lo largo de ocho décadas.
ANDE se ha caracterizado por
mantener canales de comunicación con las autoridades de gobierno, en aras de
mejorar las condiciones de su afiliación y de otros sectores. Esto implica
ejercer presión y tratar de influir sobre el comportamiento de los gobernantes.
Los grupos de presión pueden cumplir funciones de representación de intereses
generales y, cuando lo hacen, apelan a alianzas con otras organizaciones o
intentan posicionar sus postulados en la esfera de la opinión pública[44].
Los sistemas democráticos
contemporáneos tienen como práctica común integrar a los grupos de presión en
el proceso deliberativo. El gobierno suele consultar y ser consultado sobre
proyectos que se discuten en la esfera legislativa, lo que requiere del establecimiento
de contactos formales en el seno de algunas comisiones. Si estas instancias
resultan infructuosas, entran a escena los mecanismos de presión[45].
Los grupos de presión recurren a
campos pagados y presencia en medios masivos, en aras de alcanzar una audiencia
mayor. Si bien es cierto, las organizaciones desarrollan sus propios canales de
difusión –periódicos, programas radiales y medios digitales–, el acceso y
consumo de estos se circunscribe a su afiliación. Por este motivo, es de vital
importancia que las demandas o propuestas se proyecten en espacios de alcance
nacional.
Por su relevancia, es necesario
advertir que los medios –privados en muchas ocasiones– poseen una visión y
agenda política, no son neutros, sino que representan los intereses de sectores
concretos. Por este motivo, es posible identificar ocasiones en que las líneas
editoriales se enfrentan a grupos concretos, en tanto sus visiones e intereses
no son coincidentes[46].
ANDE es un grupo de presión
asociativo que defiende los intereses de las personas trabajadoras del sector
educativo; sin embargo, también ha brindado apoyo a causas distintas al ámbito
de sus intereses inmediatos. Algunas de estas demandas se han expresado a
través de movimientos sociales; de ahí la importancia de definir el concepto,
determinar sus propiedades y etapas.
Para Alain Touraine, los
movimientos sociales resaltan como el tipo de lucha más importante. El autor
los define como «la conducta colectiva organizada de un actor luchando contra
su adversario por la dirección social de la historicidad en una colectividad
concreta»[47]. La acción de los movimientos
sociales no persigue la conquista del poder o la transformación radical del
Estado, sino que está dirigida contra un adversario propiamente social. Un
movimiento social no puede ser el creador de una sociedad más avanzada que
aquella que combate, sino que defiende una alternativa dentro del campo
cultural e histórico dado. Por tanto, se sitúa al interior del sistema al que
cuestiona, para tratar de redireccionar el orden de fuerzas[48].
Touraine identifica cuatro
condiciones a las que responde todo movimiento social. Primero, estos son
conducidos en nombre de una población particular. Luego, están organizados y no
existen solo a nivel de la opinión. En un tercer momento, combaten a un
adversario que puede estar representado por un grupo social y, por último, el
conflicto debe ser un problema que concierna al conjunto de la sociedad[49].
Para Sidney
Tarrow, la acción colectiva contenciosa es la base del
concepto. A esta recurren quienes carecen de acceso regular a las instituciones
o actúen por reivindicaciones nuevas o no aceptadas. Tarrow define los
movimientos sociales como «desafíos colectivos planteados por personas que
comparten objetivos comunes y solidaridad en una interacción mantenida con las
elites, los oponentes y las autoridades»[50]. Su concepto comprende cuatro
propiedades básicas: el desafío colectivo, un objetivo común, la solidaridad y
el mantenimiento de la acción colectiva.
Al carecer de recursos y
representación para posicionar sus demandas –contrario a los grupos de presión
o partidos políticos–, los movimientos sociales plantean desafíos colectivos a
través de acciones
directas y disruptivas. El
objetivo común
implica que, en la base de las acciones se reúnan intereses
y valores compartidos. La
solidaridad conlleva
el reconocimiento de una comunidad de intereses,
en donde
las acciones explotan
sentimientos e
identidades.
La
magnitud y duración dependerá de la movilización a través de redes y
en torno a símbolos identificables de marcos culturales de significado[51].
Charles Tilly concibe a los
movimientos sociales como una forma de contienda política, por cuanto plantean
reivindicaciones que chocan con intereses de otras personas y porque los
gobiernos figuran en la palestra de tales reivindicaciones; ya sea como autores,
objeto de las reivindicaciones, aliados o árbitros de la disputa[52]. Entre finales del siglo XIX e
inicios del XX, en los países capitalistas se alcanzaron derechos como la
huelga y la libertad de reunión, gracias al impulso de los movimientos
sociales; mientras que otros grupos de interés lograron derechos políticos, a
través de negociaciones con los gobiernos[53]. Valga señalar que algunas de las
organizaciones que participan de los movimientos sociales pueden dar un salto
hacia formas organizativas permanentes, como los sindicatos, o bien, fundar
partidos políticos o sectas religiosas.
A modo de paréntesis, es
interesante destacar que las jornadas de protesta contra la dictadura de los
Tinoco (junio de 1919), constituyen un movimiento social que contó con la
participación de docentes no articulados bajo una organización –aunque durante
esa coyuntura intentaban edificar una instancia de este tipo–. Años después, el
proyecto de Maestros Unidos, activo entre 1936 y 1939, no gozó de apoyo
gubernamental; caso contrario al del surgimiento de ANDE.
Ahora bien, existen elementos
comunes en Tarrow, Tilly y Touraine, como la presencia de actores colectivos y
adversarios, la omnipresencia de la política y la disputa por espacios de
poder. El núcleo de las concepciones del fenómeno es el mismo y los autores
coinciden en la noción de acciones colectivas o contenciosas, impulsadas por
individuos que comparten valores y presionan a sus oponentes, en aras de
posicionar reivindicaciones no resueltas.
Las reflexiones de este apartado
enmarcan el quehacer andino y su naturaleza organizacional, al tiempo que
sientan las bases de un andamiaje teórico-conceptual para entender su accionar
político. Pero antes de pasar al apartado metodológico es necesario definir qué
se va a entender por acción política y cómo esta se inserta en una serie de
actividades humanas que conllevan la existencia de diversas relaciones de
fuerzas e intereses. Esta discusión, de naturaleza teórica, es necesaria para
enmarcar tanto la tipología como el análisis contextualizado del accionar
magisterial que se lleva a cabo en el libro de historia y que propone una
periodización. Esta última distingue cuatro momentos en la historia de ANDE y
su accionar, los cuales implican una transformación en el comportamiento
político, a partir de los cambios propiciados por el contexto político,
socioeconómico y los cambios de naturaleza jurídica e institucional.
Política,
poder y cultura política
Entre los fines de
ANDE, se destaca la lucha por el mejoramiento económico, social, cultural,
profesional y educativo de las personas trabajadoras, con énfasis en las del
sector educativo. La organización procura apoyar el progreso educativo de la
Nación y velar por una educación pública gratuita; al tiempo que busca
desarrollar el espíritu sindical y fortalecer la solidaridad con otras
organizaciones sociales, civiles y movimientos populares. ANDE se encuentra
inmersa en dinámicas donde la política y el poder están presentes en su accionar
cotidiano, motivo por el cual es necesario analizar los conceptos de política,
poder y cultura política que, dicho sea de paso, se plasman en el carácter de
las acciones registradas en la tipología.
En Economía y sociedad, Max
Weber esbozó conceptos sociológicos fundamentales y propuso que se debe
entender la acción como «una conducta humana (bien consista en un hacer externo
o interno, ya en un omitir o permitir) siempre que el sujeto o los sujetos de
la acción enlacen a ella un sentido subjetivo»[54]. Para Weber, la acción social
dirige su sentido a la conducta de otros seres humanos y se orienta por las
acciones de estos. A su vez, puede ser racional con arreglo a fines, racional
con arreglo a valores, afectiva o tradicional[55]. En un grupo de personas que
comparten características profesionales, las primeras dos formas serían las más
recurrentes, sin embargo, existe tal multiplicidad de posibilidades que resulta
complejo coligarlas con el objeto de investigación.
El tipo de acción requerido se
decanta por un matiz distinto, circunscrito al reino de la política. Las
discusiones en torno a dicho concepto coinciden en reconocerla como una
actividad que, de una u otra manera, es cruzada por el poder.
Adrian Leftwich
identifica elementos comunes en las definiciones del concepto política. Ese
terreno está dado por la preocupación del análisis de los orígenes, formas,
distribución y control del poder. En este entendido, la define como «todas las
actividades de cooperación, negociación y conflicto, dentro y entre sociedades,
a través de las cuales la gente organiza el uso, producción o distribución de
recursos humanos, naturales u otros, en el curso de la producción y
reproducción de su vida biológica y social»[56].
James Alexander entiende la
política como una actividad, aunque califica la definición de Leftwich como desordenada, al considerar que tira todo en
un mismo saco. Por este motivo, unifica el pensamiento de cinco autores del
siglo XX[57]. Su propuesta, parte de una
dialéctica en tres etapas, según la cual, la política sería la actividad que
existe:
a.
objetivamente,
idealmente o en abstracto (cuando no tiene ninguna relación con un orden
jerárquico de gobernar y ser gobernado) como conversación;
b.
objetivamente,
de hecho, o en lo concreto (cuando está en tensión con un orden jerárquico de
gobernar y ser gobernado) como conflicto de mando y comentario no resuelto; y
c.
absolutamente,
o, como podríamos decir, «en la actualidad de la idea» (cuando se armoniza con
el orden jerárquico de gobernar y ser gobernado), como coordinación.[58]
Para Alexander, la política puede
existir bajo tres estadios, según sea la naturaleza de la relación que se
establezca con el orden jerárquico de gobernar y ser gobernado. Bajo este
entendido, la política asumiría un carácter horizontal cuando los involucrados
opten por la conversación (enunciado a). Tendría un carácter jerárquico, cuando
exista tensión o disputa (enunciado b); o cuando se actúe en armonía con el
orden jerárquico, al coordinar las acciones (enunciado c). Esta reflexión sobre
el carácter vertical y horizontal que acompaña a la política, desde la
antigüedad clásica, es común a otros estudiosos; sin embargo, no se posee el
espacio para profundizar en ello[59].
El politólogo italiano Norberto
Bobbio plantea que la sociedad civil detenta un poder de legitimación que
regula la aseguración de distintos bienes, a través del desarrollo de normas,
el establecimiento de relaciones sociales o la asociación de individuos. Este
es el escenario donde surgen conflictos que las instituciones estatales deben
resolver vía mediación, prevención o represión[60].
Michel Foucault convirtió al poder
en el eje de sus estudios, al entenderlo como una red que permea, atraviesa y
se extiende por los ámbitos del cuerpo social. Para este filósofo, el poder
está comprendido por relaciones de fuerza que se ejercen en una o múltiples
direcciones, así como por mecanismos de imposición y castigo. Esta red reprime,
pero también produce. Por tanto, el poder político mantiene las relaciones de
fuerza y lazos sociales a través de instituciones, desigualdades económicas y
el lenguaje[61]. Esta reflexión plantea un
escenario donde el equilibrio de las relaciones de fuerza entre actores no es
la tónica, pues predominan distintos tipos y niveles de desigualdad. Por tanto,
la política es uno de los campos en los que el poder alcanza su máxima
expresión.
Bobbio considera que la ideología
resuelve el conflicto entre gobernantes y gobernados, limitando el poder, vía
regulación jurídica. La vinculación entre cultura política y democracia es
vital para este proceso. La primera se entiende como «el conjunto de actitudes,
normas y creencias, compartidas más o menos ampliamente por los miembros de una
determinada unidad social y que tienen como objeto fenómenos políticos»[62]. Las
culturas políticas están sujetas a la negociación y el conflicto, anclan en
organizaciones, territorios, afectividades, imaginarios, identidades y
memorias. Bajo este escenario, el poder constituye un sistema de actividades y
relaciones, contextualizado en lugares y temporalidades concretas. Para
que los actores entren en conflicto, resulta forzosa su remisión a un marco
genérico compartido, dado por una cultura política determinada[63].
La interrelación entre
los conceptos analizados es clave para determinar las acciones a identificar.
Por tanto, este trabajo entenderá por acción política las conductas o
actividades humanas (hacer, omitir o permitir) que establezcan una relación con
el orden jerárquico de gobernar y ser gobernado, y se expresen en las formas
ideales de conversación, conflicto o coordinación entre dos o más partes,
compuestas por actores individuales o colectivos.
Metodología
Este
apartado expone las fuentes, así como los elementos que se tomaron en cuenta
para la elaboración de la tipología de análisis. Dentro del corpus de
fuentes consultadas previas al surgimiento de ANDE se incluyen discursos
presidenciales y periódicos como La Información, La Hora, La
Tribuna, La Prensa Libre, Diario de Costa Rica y La Gaceta.
Además, se introdujo una fuente poco conocida hasta la fecha, los libros de
actas de Maestros Unidos (1936-1939). Estas fuentes, junto a bibliografía sobre
el período, permiten acercarse a los antecedentes organizacionales y
vicisitudes que experimentaron las personas trabajadoras del sector educativo.
El uso que se le brinda a estas fuentes se ubica en la parte de antecedentes
del libro de historia. Esta parte comprende dos capítulos, el primero se centra
en la protesta de las maestras contra la dictadura de los hermanos Tinoco y el
segundo analiza la vida y el accionar de MU.
Con
posterioridad al surgimiento de ANDE se consideraron otras fuentes, cuyos
hallazgos se incluyen en la tipología y son utilizados para contextualizar el
análisis que se lleva a cabo en los diferentes capítulos del libro. Entre los
periódicos de circulación nacional se sumaron La República, La Nación,
Diario Extra, Semanario Universidad y el medio digital CRHoy.com.
Otro medio de gran importancia es La Voz de ANDE, al constituir el
órgano oficial mediante el cual se divulga información a la afiliación[64].
Se ha recurrido a este periódico, en especial, a partir de la década de 1980,
pues la mayoría de los números previos no han podido ser ubicados. Una fuente
secundaria importante es la Memoria del 75 aniversario de la Asociación
Nacional de Educadores y Educadoras (ANDE), elaborada por Sindy Mora[65].
Para
solventar el vacío previo a la década de 1980, se optó por la revisión de los
libros de actas de Directiva Central de ANDE. Esta fuente, inexplorada hasta la
fecha, posee un gran valor cualitativo. Las sesiones registran el quehacer
dirigencial, así como discusiones, intercambios de criterios y la toma de
decisiones sobre temas de diversa índole. En conjunto, estos libros suman poco
más de 15 000 folios. Cabe anotar que algunas de las acciones identificadas a
partir de esta fuente son contrastadas en el libro con la información que
proveen los diversos diarios de circulación nacional.
Para
el capítulo específico sobre la huelga magisterial de 1995 que desarrolla el
libro, se acudió a la fuente oral. Se realizó una entrevista a quien fuese
presidente de ANDE durante aquella coyuntura, José Antonio Castillo Araya.
Además, se recurrió a una recopilación de entrevistas anónimas a docentes que
participaron de la huelga, publicada en 1996 por el Instituto de
Investigaciones Sociales de la Universidad de Costa Rica (IIS-UCR)[66].
Para el libro también se analizó legislación nacional y proyectos de ley sobre
temas como aumentos salariales, pensiones del magisterio, el Servicio Civil y
la incorporación del Título II sobre la Carrera Docente. Por demás, la consulta
bibliográfica fue amplia y puede repasarse en el estado de la cuestión.
La
revisión de fuentes también comprendió la consulta e incorporación de
información disponible en dos bases de datos que se dedican de manera exclusiva
a temas de protestas, acciones colectivas y movimientos sociales[67].
La primera lleva por nombre Base de datos sobre acciones colectivas en Costa
Rica y fue elaborada de manera conjunta por el Programa del Estado de la Nación
y el IIS-UCR. La segunda, Protestas, es un proyecto del IIS-UCR. Ambas
guardan similitudes entre sí, pues toman como fuente la prensa de circulación
nacional y su unidad de análisis es la acción colectiva. Mientras la base del
Estado de la Nación y el IIS ubica acciones entre enero de 1992 y marzo de
2017, Protestas ubica registros a partir del 2013 y se actualiza de forma
periódica hasta la actualidad[68].
Una
vez cubierto lo concerniente a las fuentes, es preciso señalar que la tipología
parte del concepto de acción política explicitado en el apartado de la
discusión teórica y conceptual. Las acciones políticas se definieron como las conductas o actividades humanas que
establezcan relación con el orden jerárquico de gobernar y ser gobernado, y se
expresen en las formas de conversación, conflicto o coordinación entre dos o
más partes, compuestas por actores individuales o colectivos.
Los
tipos que componen la
tipología fueron determinados tras un análisis exhaustivo de las fuentes. No
fueron preconcebidos o ajustados a algún modelo preexistente, sino que
responden al abanico de acciones emprendidas por la organización a lo largo de
su historia. La definición de los tipos fue
surgiendo conforme se avanzaba en la lectura de la fuente, en especial durante
la primera década de existencia de ANDE. De forma temprana se empezaron a notar
patrones en el comportamiento y el accionar político, los temas priorizados, el
modus operandi empleado para alcanzar los fines de la organización, así
como para afrontar las principales demandas. A partir de la identificación de
estos patrones se propusieron los seis tipos y se procedió a realizar el
proceso de catalogación de las acciones relevantes, para que coincidieran con
un único tipo.
A su vez, la
fisonomía y elementos a los que refieren los tipos recayeron sobre la decisión
del investigador, quien tomó en consideración la cantidad de acciones
registradas, el período de estudio, así como la necesidad de mantener un número
manejable de categorías. Los nombres de los seis tipos se ajustaron al lenguaje
utilizado en las fuentes. Esta decisión procura respetar el vocabulario común
al interior del magisterio, pese a que dichos usos no se ajusten a las
definiciones reconocidas y aceptadas en ámbitos legales o académicos. A modo de
ejemplo, se puede mencionar que el tipo paro de labores y huelgas
recibió este nombre debido a que el magisterio solía identificar la suspensión
de sus labores por un día (o un tiempo menor a la jornada) con el nombre de paro
de labores. También es común encontrar referencias al vocablo huelga
cuando esa suspensión superaba un día laboral. Si bien estas distinciones no
sostienen un análisis jurídico, lo que interesa es profundizar cómo a lo
interno del magisterio entienden y proyectan su propio accionar político.
El
tipo manifestación, se separó del tipo paro de labores y huelgas,
pues para las personas trabajadoras de la educación salir a marchar a las
calles conlleva un significado simbólico especial. Al tratarse del gremio más
numeroso del país, la decisión de organizarse de manera articulada para
presentarse de forma pública, tiene la intencionalidad política de evidenciar
el músculo o la capacidad de
movilización del gremio. Por ende, esta acción presupone un carácter
confrontativo que conlleva un impacto visual y busca exponer a la opinión
pública el descontento o la voluntad de ejercer presión contra las autoridades
gubernamentales, con el fin de alcanzar sus demandas.
El
elemento central para la configuración del tipo propuesta y negociación
es la interacción directa con las autoridades gubernamentales, mientras que el
elemento clave para distinguir al tipo coordinación y organización
gremial/sindical del tipo solidaridad y organización internacional
radica en un elemento de territorialidad. Mientras el primero de los tipos
conlleva acciones a lo interno del propio magisterio costarricense, el segundo
remite a la presencia de relaciones de carácter internacional con actores
ubicados en otros países. A continuación, la Tabla 1 incluye los seis tipos de
acción y los elementos a los que refiere cada una.
Tabla
1. Tipos de acción y elementos a los que refiere
|
Tipos
de acción |
Elementos
a los que refiere |
|
Apoyo
a otras causas |
Se
consideran acciones realizadas para: combatir el alto costo de la vida y
tarifas de servicios, mejorar la calidad y cobertura de la seguridad social y
la salud. Apoyar otras causas, campañas o movimientos sociales que no
pertenecen al ámbito educativo. |
|
Coordinación
y organización gremial/sindical |
Incluye
el estudio, reuniones, denuncias y recursos legales presentados por temas que
afectan a las personas que trabajan en el sector educativo. También comprende
acciones de coordinación y acuerdos magisteriales; además de resoluciones,
comunicados de prensa y manifiestos políticos. |
|
Manifestación |
Hace
referencia a marchas o concentraciones de manifestantes en las vías públicas,
que toman las calles como medida de protesta o presión. Puede involucrar la
participación y el apoyo de actores afines. |
|
Paro
de labores y huelgas |
Se
refiere a un tipo de acción coordinada para suspender el trabajo y se realiza
como medida de presión o protesta. Su duración puede ser menor a una jornada
laboral o extenderse por días. |
|
Propuesta
y negociación |
Abarca
acciones como entrevistas, reuniones y coordinación con autoridades
gubernamentales, así como negociaciones con múltiples sectores. Incluye el
trabajo en propuestas y proyectos de ley, de manera independiente o en
coordinación con autoridades u otros grupos. |
|
Solidaridad
y organización internacional |
Considera
el apoyo a trabajadores de la educación que sufren persecuciones políticas y
problemas económicos o de otra índole en otros países. Incluye acciones de
coordinación y organización gremial entre entidades de diferentes países, así
como denuncias por violación a los derechos humanos. |
Fuente:
Elaboración propia a partir de las acciones registradas tras la revisión de las
Actas de Directiva Central de ANDE, periódicos de circulación nacional, La
Voz de ANDE y otras fuentes.
Los
elementos a los que refiere cada tipo determinan la naturaleza de las acciones
e inclinan la balanza para determinar en cuál de los tipos se clasifica cada
registro. Los tipos están bien delimitados entre sí, para que una acción no
pueda catalogarse en más de uno al mismo tiempo.
Una
vez que se construyó la tipología, se procedió a la elaboración de una base de
datos o tipología cronológica de acciones políticas. Este recurso registra, el
tipo de acción, la fecha en que ocurrió y su fin; también incluye una breve
descripción y resultado, especifica los actores, así como la fuente. A futuro
se espera poner a disposición del público general la base de datos, en formato
digital. Se procurará mantener este recurso actualizado y corregido, a fin de
que su consulta pueda ser ágil para las personas interesadas en la temática.
Además, se espera que esta recopilación funja como acervo de la memoria
histórica e institucional de ANDE.
La
Tabla 2 presenta dos ejemplos por cada tipo de acción política, ordenados de
forma cronológica. Estos ejemplos se ubican entre el período 1946-2014.
Tabla
2. Ejemplos de los seis tipos presentes en la tipología cronológica de acciones
políticas de ANDE, con detalle de fecha, fin, descripción y resultado, actores
y fuente
|
Tipo |
Fin |
Descripción y resultado |
Actores |
Fuente |
|
|
16 de octubre de 1946 |
Manifestación |
Obtener un aumento salarial. |
Se contabilizó
5000 personas. Los manifestantes llevaron pancartas. La marcha inició a las
8:00 a.m. y se extendió hasta las 10:30 a.m., con un recorrido que inició en
el Parque Morazán, pasó por Casa Presidencial, los diarios y culminó en el
Parque Central. Luego hubo discursos y un grupo se dirigió al Congreso. |
ANDE Educadores
Grupos
sindicales Trabajadores Prensa Poder
Ejecutivo Poder
Legislativo |
Diario de Costa Rica, 17 de octubre
de 1946, 4 y 8. La Tribuna, 17 de octubre de 1946. Acta de Directiva Central n.° 2, f. 60-82. |
|
31 de mayo de 1947 |
Propuesta y negociación |
Resolver
atrasos en pago de salarios. |
José
Guerrero (presidente de ANDE) informa de su entrevista con el secretario de
Hacienda, quien dijo que el lunes o martes próximo tendría el dinero para el
pago. |
José
Guerrero ANDE Secretario
de Hacienda |
Acta
de Directiva Central n.° 2, f. 131-132. |
|
13 de setiembre de 1958 |
Apoyo a otras causas |
Campaña
contra el alto costo de los servicios eléctricos. |
Se
acuerda apoyar a FENAJUP con motivo de campaña contra alto costo de la
electricidad. Se aprueba su publicación con los siguientes puntos: -Oposición
al aumento de tarifas. - Nacionalizar la electricidad. - Apoyar
manifestación organizada por FENAJUP. - Invitar a participar en el desfile/manifestación del 15 de setiembre. |
Federación Nacional de Juntas Progresistas (FENAJUP) ANDE |
Acta
de Directiva Central n.° 7. f. 911-912 |
|
24 de mayo de 1969 |
Solidaridad
y organización internacional |
Liberar
a un docente preso por motivos políticos. |
Se
informa de gestión exitosa del presidente de ANDE (Campos Sandí) ante la
Junta Militar de Panamá para obtener la libertad del Prof. Clarence Beecher. |
ANDE Junta
Militar de Panamá |
Acta
de Directiva Central n.° 21. f. 240. |
|
19 de junio de 1971 |
Coordinación
y organización gremial/sindical |
Acuerdo
para ir a un paro de labores. |
Se
acuerda ir a paro nacional el 21 de junio, por atrasos en pagos y no haber
recibido aumento salarial. |
ANDE |
Acta
de Directiva Central n.° 24. f. 192-222. |
|
21 de junio de 1971 |
Paro
de labores y huelgas |
Resolver
atrasos en salarios y aumento adeudado. |
Paro
de labores de docentes a nivel nacional. Los alumnos no asistieron a clases. |
ANDE,
docentes, padres de familia y estudiantes. |
La
República, 22 de junio de 1971, 1 y 6. |
|
10 de noviembre de 1973 |
Solidaridad
y organización internacional |
Defender derechos humanos. |
Mensaje
cablegráfico dirigido al General Augusto Pinochet Ugarte, presidente de la
Junta Militar de Chile en el que ANDE, constituida por 18 000 afiliados,
junto a CMOPE, instan a que se ordene detener las violaciones a los DD HH. |
ANDE Confederación Mundial de Organizaciones de
Profesionales de la Enseñanza (CMOPE) |
Acta
de Directiva Central n.° 26. f. 440-441. |
|
28 de mayo de 1981 |
Propuesta y negociación |
Aprobar
reformas al sistema educativo. |
Se
alcanza un acuerdo para la entrada en vigencia de la semana laboral de cinco
días, no disminuir lecciones en propiedad, ni suprimir plazas. Y se avanza en
negociaciones sobre otros aspectos. |
Frente
Magisterial MEP ANDE |
La
República, 28 y 29 de mayo de 1981. La
Nación, 29 de mayo de 1981. La Voz de ANDE, n.° 79, Junio de 1981, 4. |
|
26 de julio de 1995 |
Manifestación |
Protestar contra medidas neoliberales y la reforma al régimen de
pensiones del Magisterio Nacional. |
Según detalla La Voz de ANDE, en la manifestación
participaron 45 mil educadores. |
ANDE, organizaciones magisteriales, Gobierno, ministro de
Educación. |
La Voz de ANDE, n.° 220. Agosto de
1995, 3. La República y La Nación. |
|
Febrero de 2007 |
Apoyo a otras causas |
Capacitar e informar sobre posibles efectos del TLC. |
Semanas previas a la manifestación del 26 de febrero de 2007, la
Comisión del TLC y temas afines de ANDE capacitó a más de 2 mil personas en
todo el país sobre los efectos que traería la aprobación del tratado. |
ANDE Ciudadanía |
La Voz de ANDE, n.°
331. Abril de 2007, 6. |
|
5 de octubre
de 2009 |
Coordinación
y organización gremial/sindical |
Solicitar inversión en educación. |
Mediante un campo pagado en Diario Extra, ANDE solicitó
al MEP que invirtiera en educación y en la formación de educadores y
educadoras. |
ANDE MEP |
Diario Extra, 5 de octubre de 2009.
La Voz de ANDE, n.° 358. Noviembre de 2009, 18. |
|
5 de mayo al 2 de junio de 2014 |
Paro
de labores y huelgas |
Exigir pago de salarios pendientes a docentes. |
La huelga se dio por atrasos en los pagos de salarios a más de 6
mil docentes, producto de problemas reiterados con el sistema de cómputo
utilizado para realizar los pagos, el Integra 2. La acción se realizó en el
contexto de cambio de administración, se extendió por cuatro semanas y
concluyó con la firma de un acuerdo con las nuevas autoridades del Ejecutivo. |
ANDE, APSE, SEC, docentes, Poder Ejecutivo (administraciones
Chinchilla Miranda y Solís Rivera) |
La Voz de ANDE, n.° 403. Junio de
2014, 2. La Nación Diario Extra Protestas. |
Fuente:
Con base en Actas de Directiva Central de ANDE, Diario de Costa Rica, La
Tribuna, La Voz de ANDE, La República, La Nación, Diario
Extra y Protestas.
Los
12 ejemplos presentados en la Tabla 2 facilitan la comprensión del
funcionamiento de la tipología, por ende, deben ser leídos a la luz de lo
anotado en la Tabla 1.
Como
se apuntó, se incluyó dos ejemplos por cada tipo de acción política. Para el
tipo Manifestación, el primer ejemplo remite a la primera acción de esta
naturaleza en la historia de la organización. Esta ocurrió el 16 de octubre de
1946, en el marco de un proceso de negociación para solicitar un aumento
salarial durante la administración de Teodoro Picado Michalski. El segundo
ejemplo seleccionado se sitúa en el contexto de la huelga contra la reforma al
régimen de pensiones del Magisterio Nacional, la cual se extendió por un mes,
entre el 17 de julio y el 17 de agosto de 1995. Entre las demandas de esta
protesta se encontraban la derogación de la Ley N° 7531 Reforma Integral de
Sistema de Pensiones y Jubilaciones del Magisterio, impulsar medidas contra el
alto costo de la vida, suspender las privatizaciones de instituciones públicas,
detener los despidos de empleados públicos y la marginación del campesinado. En
el transcurso de la huelga ocurrieron tres grandes marchas, cada una fue
catalogada como una acción independiente, al igual que la huelga.
Para
el tipo Propuesta y negociación, el primer ejemplo informa de una reunión entre
el primer presidente de ANDE, José Guerrero Arguedas, y el secretario de
Hacienda. Este encuentro ocurrió el 31 de mayo de 1947 y tuvo como fin resolver
el atraso en el pago de salarios docentes, experimentado durante el primer
semestre de dicho año. La acción se apega a la definición del tipo esbozada en
la Tabla 1, pues remite a una reunión con una autoridad gubernamental. Esta
misma lógica es seguida por el segundo ejemplo, correspondiente a un proceso de
negociación que culminó con una serie de acuerdos entre el Frente Magisterial
–al que ANDE perteneció– y el Ministerio de Educación Pública. La negociación
promovió reformas al sistema educativo, entre las que destacaron la entrada en
vigencia de la semana laboral de cinco días.
En
relación con el tipo Apoyo a otras causas, la acción correspondiente al 13 de
setiembre de 1958 tuvo por finalidad organizar una campaña contra el alto costo
de los servicios eléctricos. ANDE ofreció su colaboración a la Federación
Nacional de Juntas Progresistas (FENAJUP), que coordinaba las acciones. El
apoyo se brindó a través de una publicación y por medio de una invitación a
solidarizarse con la causa. La protesta se llevó a cabo durante los desfiles
para conmemorar la independencia del 15 de setiembre, por lo que revistió un
simbolismo adicional. La acción se apega a la definición del tipo, en el tanto
pretendía combatir el alto costo de tarifas de servicios y apoyó una campaña
ajena al ámbito educativo. El segundo ejemplo se ubica en el mes de febrero de
2007, previo a la manifestación multitudinaria del 26 de febrero, organizada
por el movimiento de oposición al Tratado de Libre Comercio. En este sentido, la Comisión del TLC y temas afines de
ANDE apoyó la capacitación y divulgación informativa sobre las consecuencias
negativas que acarrearía la aprobación de dicho acuerdo comercial. Las
capacitaciones se extendieron por todo el país, previo a la existencia de
figuras organizativas como los Comités Patrióticos.
Los
ejemplos del tipo Solidaridad y organización internacional, incluyen casos de
violaciones a los derechos humanos. En el primero, ocurrido en mayo de 1969, se
medió para solicitar la liberación de un profesor privado de libertad por
motivos políticos en Panamá, gestión que resultó exitosa gracias a la
intervención de la presidencia de ANDE. El segundo ejemplo se ubica en
noviembre de 1973 y remite a un mensaje
cablegráfico dirigido al General Augusto Pinochet Ugarte, presidente de la
Junta Militar de Chile. Es preciso recordar que Pinochet había ascendido al
poder tras el golpe de Estado contra Salvador Allende Gossens, perpetrado el 11
de setiembre de 1973. Tras el golpe hubo cruentas violaciones a los derechos humanos.
Con el respaldo de CMOPE, ANDE abogó por detener estas acciones aunque, claro
está, la petición no tuvo éxito.
En
junio de 1971 dos tipos de acción distintos están ligados de forma estrecha. La
primera acción corresponde al tipo Coordinación y organización gremial/sindical
y remite a un acuerdo que emana de un órgano deliberativo de la estructura
organizacional de ANDE; mientras la segunda pertenece al tipo Paro de labores y
huelga, y ejecuta el acuerdo de ir a un paro de labores el 21 de junio.
La acción buscaba resolver atrasos en el pago de salarios y que se honrase un
aumento adeudado por la administración presidencial de José Figueres Ferrer.
La
otra acción de Coordinación y organización gremial/sindical ocurrió el 5 de
octubre de 2009 y consistió en la publicación de un campo pagado en un diario
de circulación nacional. El contenido de la publicación solicitaba al MEP
aumentar la inversión educativa. Por último, el segundo ejemplo correspondiente
al tipo Paro de labores y huelga, discurrió entre el 5 de mayo y el 2 de junio
de 2014. Esta huelga presionó al Poder Ejecutivo entrante para que se
solucionaran atrasos en pagos de salarios al magisterio, producto de problemas
en el sistema de cómputo utilizado para tal fin.
Resultados
Una vez que se construyó la
tipología de acciones políticas de ANDE, se inició con el proceso de montar y
depurar la base de datos. Cada entrada incluye las variables presentadas en la
Tabla 2 y se ingresó un total de 746 acciones políticas. Los ejemplos
presentaron un vistazo de la base, cuyo período inicia en 1942, con el
surgimiento de ANDE y, de momento, concluye en 2017. A futuro se proyecta
ingresar los datos más recientes y se aspira a que este recurso sea puesto a
disposición para su consulta en medios oficiales de ANDE, como su página web.
Ahora bien, la Tabla 3 reúne los
datos de los registros introducidos en la base de datos hasta el 2017. Estos se
ordenan por tipos de acción política y décadas, al tiempo que se presentan en
números nominales y porcentuales. Si se hace una lectura general de los datos,
se evidencia que del total de acciones, la mayoría corresponde a la suma de dos
tipos concretos, a saber: las acciones de coordinación y organización
gremial/sindical, por un lado, y las de propuesta y negociación por el otro. En
conjunto, la suma de ambos tipos alcanza un 73 % de las acciones y se
corresponde con las formas ideales de coordinación y conversación. En este
sentido, la palabra, escrita u oral, destaca como núcleo de la acción de ambos
tipos e implica una relación de carácter dialógico, de cuyos intercambios se puede
nutrir o ver interrumpida la interacción entre los actores.
A partir de mediados de la década
de 1980, se identifica una adopción, cada vez más frecuente, de formas y
repertorios de acciones confrontativas, que corresponden a los tipos
manifestación, así como al de paro de labores y huelgas. Estas acciones remiten
a la forma ideal de conflicto con el poder jerárquico. Por su naturaleza, estas
acciones, de carácter confrontativo, apelan a la participación masiva, en aras
de demostrar fuerza y voluntad para alcanzar sus objetivos. La suma de ambos
tipos apenas alcanza el diez por ciento del total de acciones. Por motivos
logísticos, estas acciones no se presentan con una regularidad similar a las de
coordinación o negociación. Aunque ambas aproximaciones a la acción política no
son, per se, excluyentes ni complementarias, es preciso apuntar que cada
acción debe ser analizada de forma contextualizada, labor que se retoma en el
libro de historia que complementa este trabajo.
El crecimiento porcentual de las
acciones confrontativas se acompañó de la disminución de las acciones de
propuesta y negociación. Durante las décadas de 1990, 2000 y 2010 estas últimas
promediaron un 27,3 %, en comparación con el 35,7 % de las cinco décadas
anteriores. Esta lectura indica que la frecuencia con que se entablaban
acciones para llegar a acuerdos con los poderes gubernamentales disminuyó, en
relación con las experiencias pasadas. Lo anterior se explica por una serie de
cambios económicos y políticos que el contexto nacional e internacional
presentó durante la década de 1980. Los disruptivos cambios de modelo de
Estado, gestión de la economía y de la institucionalidad promovidos por la
irrupción agresiva de políticas neoliberales, propiciaron un cambio en la
cantidad de actores que se organizaron y empezaron a manifestar su oposición o
resistencia a las consecuencias socioeconómicas del nuevo modelo.
Tabla 3. Tipología
cronológica de 746 acciones políticas realizadas por ANDE y otros actores
afines para el período 1942-2017, en números nominales y porcentuales,
distribuidas por décadas[69]
|
Tipo
de acción política |
Décadas |
Total |
||||||||||||||||
|
1940 |
1950 |
1960 |
1970 |
1980 |
1990 |
2000 |
2010 |
|||||||||||
|
N° |
% |
N° |
% |
N° |
% |
N° |
% |
N° |
% |
N° |
% |
N° |
% |
N° |
% |
N° |
% |
|
|
Apoyo a otras causas |
5 |
10 |
18 |
9,9 |
9 |
13,8 |
11 |
12,6 |
13 |
13,1 |
12 |
15,6 |
18 |
21,4 |
6 |
5,9 |
92 |
12,3 |
|
Coordinación y organización gremial/sindical |
28 |
56 |
79 |
43,4 |
29 |
44,6 |
24 |
27,6 |
35 |
35,4 |
29 |
37,7 |
25 |
29,8 |
39 |
38,2 |
288 |
38,6 |
|
Manifestación |
1 |
2 |
2 |
1,1 |
1 |
1,5 |
0 |
0,0 |
4 |
4,0 |
7 |
9,1 |
13 |
15,5 |
20 |
19,6 |
48 |
6,4 |
|
Paro de labores y huelgas |
0 |
0 |
1 |
0,5 |
1 |
1,5 |
5 |
5,7 |
4 |
4,0 |
7 |
9,1 |
5 |
6,0 |
5 |
4,9 |
28 |
3,8 |
|
Propuesta y negociación |
14 |
28 |
70 |
38,5 |
22 |
33,8 |
33 |
37,9 |
40 |
40,4 |
21 |
27,3 |
23 |
27,4 |
28 |
27,5 |
251 |
33,6 |
|
Solidaridad y organización internacional |
2 |
4 |
12 |
6,6 |
3 |
4,6 |
14 |
16,1 |
3 |
3,0 |
1 |
1,3 |
0 |
0 |
4 |
3,9 |
39 |
5,2 |
|
Total |
50 |
100 |
182 |
100 |
65 |
100 |
87 |
100 |
99 |
100 |
77 |
100 |
84 |
100 |
102 |
100 |
746 |
100 |
Fuente: Con base en ANDE, Libros de Actas de Directiva Central,
1942-1982. Diario de Costa Rica, La Tribuna, La Nación, La
Prensa Libre, La República, Diario Extra, Semanario
Universidad, La Voz de ANDE y Sindy Mora.
Los otros tipos de acción se pueden
considerar de forma independiente. El de apoyo a otras causas, que considera
las acciones fuera de la esfera educativa y magisterial, alcanzó un 12 % del
total; mientras que las acciones pertenecientes al tipo solidaridad y
organización internacional se circunscriben a condiciones puntuales, que
alcanzaron el 5 % del total.
Dicho esto, es importante indicar
que las transformaciones en el accionar deben enmarcarse en el contexto de
crisis política y económica que afectó a América Latina y supuso el punto de
partida para los cambios de modelo de Estado, vía ajuste estructural. Para
varios países estos cambios se combinaron con procesos de transición a la
democracia, tras las dictaduras militares. La oposición al cambio de modelo
económico, la agudización de las desigualdades estructurales y diversos
problemas socioeconómicos asociados al neoliberalismo, supusieron un mayor
grado de conflictividad social en la región en general y en Costa Rica en
particular.
En este proceso es posible
identificar una transformación gradual de la cultura política costarricense,
pues las actitudes y normas aceptadas socialmente en torno al papel del diálogo
para dirimir los desacuerdos comenzaron a tambalearse. Debido a la afectación
de esa capacidad para resolver los problemas por la vía del diálogo, Costa Rica
experimentó un aumento en la cantidad de actores sociales que se sumaron a las
protestas. Si bien el diálogo no fue desterrado de plano del accionar político,
su grado de efectividad y la disposición de los actores para recurrir a su uso
sí se vieron afectados. A partir de entonces, y hasta la fecha, es más
frecuente que una parte de la sociedad civil perciba que sus preocupaciones no
son priorizadas por los grupos de poder y las altas esferas gubernamentales.
Como lo muestran varias investigaciones, esta dinámica toma fuerza a partir de
la crisis económica de 1980 y redundó en una mayor conflictividad social[70].
El sector educativo no escapó a
estas tendencias, pues el peso de las acciones correspondientes a los tipos
paro de labores y huelgas, así como el de manifestación, creció de manera
sostenida, hasta convertirse en un componente cada vez más significativo del
repertorio de acciones políticas. Desde entonces, con diferentes ciclos e
intensidad, la protesta llegó para quedarse. La huelga magisterial de 1995
constituyó un punto de quiebre fundamental en este devenir[71].
La forma en que se aprobó la reforma a las pensiones del magisterio, episodio
al que se le dedica un capítulo específico en el libro, reflejó una voluntad
cada vez más clara por parte de diversas administraciones gubernamentales de no
entablar un diálogo sincero y constructivo. Los espacios de escucha y diálogo,
así como la capacidad de llegar a acuerdos para atender las demandas de las
personas trabajadoras, se fueron diluyendo con más fuerza desde entonces. En
alguna medida, se podría decir que las mesas de diálogo se acompañan de otro
escenario protagónico: las calles, que en ocasiones han sustituido el ámbito
donde se dirimen las disputas[72].
Una transformación adicional que ha
sufrido la cultura política costarricense asociada al incremento de la
conflictividad es la limitación y criminalización de la protesta social. Tras
las protestas más destacadas a partir de los noventa, se han impulsado
distintas acciones discursivas y legales en esta línea. Otra característica que
se vislumbró a partir de la revisión de fuentes, es que, en las últimas tres
décadas, ANDE presenta una tendencia, mayor que en el pasado, a realizar
acciones políticas y de protesta en compañía de otros sindicatos u
organizaciones sociales[73].
Al revisar los datos por década, es
posible encontrar que en la de 1980 se registraron ocho acciones de carácter
confrontativo, para un 8 por ciento. Mientras que para las décadas siguientes
los números nominales y porcentuales aumentaron. En la década de 1990 se
contabilizaron 14 acciones, para un 18 por ciento, mientras que en la siguiente
la suma subió a 18 acciones, para un 21 por ciento.
Por último, en el período que va
del 2010 hasta el 2017, se registraron 25 acciones confrontativas, para un 25
por ciento de total de acciones registradas. Esto sin considerar los datos de
2018 a 2020 que aún no han sido integrados a la base de datos, pero que
pertenecen a una coyuntura de gran movilización, producto de la huelga contra
la reforma fiscal; la huelga más prolongada en la historia de Costa Rica.
Este
artículo indicó las condiciones de crecimiento del gremio docente en Costa Rica
hacia finales del siglo XIX y principios del XX, así como las necesidades que
lo llevaron a organizarse políticamente. En este sentido, se expuso las
experiencias de la participación de las maestras durante la dictadura de los
Tinoco, además de la organización Maestros Unidos (1936-1939) como antecedentes
a la conformación de ANDE.
Una
revisión sobre los estudios existentes en torno a las organizaciones
magisteriales muestra que este no ha sido un tema predilecto en la academia.
Por este motivo se requiere profundizar en su análisis, pues las personas
trabajadoras de la educación han sido un grupo numeroso e influyente en la
historia costarricense, al tiempo que han llevado a cabo múltiples acciones
para mejorar sus condiciones laborales y socioeconómicas.
Desde
su surgimiento, ANDE se constituyó en un grupo de presión asociativo que tenía
entre sus fines la defensa de los intereses y derechos del personal docente,
aspectos que condujeron a acciones con resultados concretos. Estas acciones se
tradujeron en la obtención de aumentos salariales en múltiples momentos, el
surgimiento de organizaciones socioeconómicas magisteriales para mejorar el
acceso al crédito y al ahorro, así como en mejoras de las condiciones
laborales, profesionales y en materia de pensiones, entre otros aspectos.
En
la práctica, la organización ejerció funciones de un sindicato sin poseer dicha
figura jurídica, la cual obtuvo hasta el 2015 y volvió a modificar en 2019, con
el fin de incluir a todas las personas trabajadoras del sector educativo, ahora
como sindicato industrial. Como se anotó en la introducción, en la actualidad
ANDE es el sindicato más numeroso de Costa Rica y mantiene una importante
capacidad de convocatoria. Tras examinar la constancia de su accionar y los
logros alcanzados a lo largo de ocho décadas, se debe anotar que ANDE ha sido
un actor influyente en la historia nacional.
La
discusión de la naturaleza organizacional de ANDE la sitúa, desde sus inicios,
como un actor que ha ejercido presión sobre los poderes gubernamentales en aras
de procurar el bienestar de las personas trabajadoras del sector educativo. Así
mismo, las reflexiones de carácter conceptual permitieron entender el apoyo a
otras causas y movimientos sociales ajenos al ámbito magisterial. En este
sentido, la organización ha procurado defender la institucionalidad pública,
como parte de una visión política cimentada en la justicia social y el acceso a
servicios fundamentales.
El
apartado teórico-conceptual reflexionó sobre la política, el poder y la cultura
política, aspectos íntimamente relacionados con el objeto de estudio. Las
acciones adquirieron un carácter político, en el tanto relacionaron a ANDE con
el orden jerárquico de gobernar o ser gobernado y presionaban a las autoridades
gubernamentales con el fin de alcanzar su cometido. A su vez, las diferentes
acciones se expresaron en las formas ideales de conversación, conflicto o
coordinación, según las necesidades y condiciones impuestas por el contexto,
los actores involucrados y las oportunidades surgidas en distintos momentos.
Como se anotó en el apartado de resultados, el grado de presión ejercido es
mayor cuando las acciones políticas adoptan un carácter confrontativo, como en
el caso de las huelgas o manifestaciones.
La
construcción de la tipología se alimentó de una profusa revisión de fuentes y
dio pie a una base de datos que resulta útil para propiciar análisis
contextualizados del accionar político magisterial en la historia
costarricense. Los hallazgos y datos expuestos a partir de la formulación de la
tipología y la base de datos reflejan una labor constante. El accionar político
de ANDE constituye un ejercicio de trabajo cotidiano que tiende a
invisibilizarse, pero que ha denotado una actitud proactiva y propositiva a
través de los años. Este comportamiento le permitió entablar relaciones y
alcanzar acuerdos con distintas administraciones gubernamentales, sin abandonar
la posibilidad de acudir a la protesta social. Sin embargo, como se explicó en
el apartado anterior, esta capacidad para llegar a acuerdos se ha ido perdiendo
con más fuerza a partir de la huelga magisterial de 1995, lo que coincidió con
cambios en la cultura política que habrían comenzado a aparecer en la década
previa.
Junto
a la transformación que despuntó a mediados de la década de 1980, se identificó
una tendencia a protestar en compañía de otros sindicatos u organizaciones
sociales. Este comportamiento se acentuó durante las últimas tres décadas. Las
alianzas estratégicas aparecen reflejadas en las fuentes consultadas. Dichos
patrones compaginan con la resistencia hacia la transformación del modelo de
Estado, proceso que avanza bajo el matiz de la profundización del
neoliberalismo.
La
cantidad y sistematización de los hallazgos expuestos en este artículo
constituye un aporte valioso para el avance de la investigación sobre el
accionar de las organizaciones magisteriales en Costa Rica. Esto por cuanto se
han logrado documentar de forma exhaustiva diferentes acciones, para luego
catalogarlas según su tipo y la finalidad que pretendían. Al tomar como unidad
de análisis las acciones políticas emprendidas por ANDE, se presentaron seis
tipos distintos: apoyo a otras causas, coordinación y organización
gremial/sindical, manifestación, paro de labores y huelgas, propuesta y
negociación, y, por último, el tipo solidaridad y organización internacional.
A
partir de los resultados obtenidos, tanto de manera global como para cada tipo,
es posible identificar tendencias en el comportamiento a lo largo del período,
además de relacionar las acciones con el contexto y momento en que se
encuentran inmersas. Esto hizo posible construir una periodización de la
historia de ANDE a partir de su accionar y el contexto político costarricense,
aspecto que se desarrolla en el libro de historia que complementa al presente
artículo.
La
periodización que se explora y detalla en el libro comprende cinco momentos. El
primero corresponde a los antecedentes (1919-1939), donde se destacan las
acciones magisteriales en el marco de las protestas contra la dictadura de los
Tinoco, algunos logros obtenidos en la década de 1920 y las acciones impulsadas
por Maestros Unidos (1936-1939). El segundo momento de la periodización se
ocupa del surgimiento y los primeros años de ANDE, por lo que comprende la
mayoría de la década de 1940, destacando la llegada al poder de Rafael Ángel
Calderón Guardia como una de las claves para propiciar el ambiente en el que
surgió la asociación. El final de este período se caracteriza por el impacto de
la Guerra Civil de 1948, que llevó a desestabilizar a la organización, al punto
de poner en peligro su propia existencia.
El
tercer momento que se determina tras el análisis de las acciones y la historia
nacional corresponde a un período de consolidación de la organización y la
estructura gremial, que se prolonga por tres décadas en las que ANDE logró
afianzarse. En este período se alcanzó una estabilidad institucional, además
del reconocimiento público de la organización como un actor social con
prestigio y posicionamiento, tanto a nivel de su nombre como de sus acciones.
El cuarto momento de esta periodización comprende la respuesta de ANDE ante la
crisis económica de 1980 y la adopción del neoliberalismo que se profundizó en
la década de 1990. Por último, el quinto período remite a las pugnas y
transformaciones del siglo XXI, el cual inicia con el combo ICE en el 2000 y culmina
con la huelga contra la reforma fiscal de 2018.
Como
ya se ha apuntado, el libro que da pie a este texto se dedica a analizar de
forma contextualizada las acciones más relevantes y profundiza el análisis
apenas esbozado en este artículo, que funciona como su fundamento conceptual y
metodológico. Encontrar un esfuerzo investigativo similar al emprendido en el
ámbito de la historia de las organizaciones magisteriales costarricenses es
poco usual, más aún si se considera lo prolongado del período de estudio. Por
tanto, se espera que tanto este artículo como el libro centrado en el accionar
político magisterial, que coloca a ANDE como actor protagónico, constituyan
puntas de lanza para futuros aportes y discusiones.
Formato
de citación según APA
Arias-Angulo,
J. M. (2025). El accionar político de ANDE en Costa Rica durante ochenta años
de historia: Una propuesta de análisis tipológico. Revista Espiga, 24(49).
Formato
de citación según Chicago-Deusto
Arias-Angulo,
José Miguel. «El accionar político de ANDE en Costa Rica durante ochenta años
de historia: Una propuesta de análisis tipológico». Revista Espiga 24,
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[1] La Gaceta. Diario Oficial, 16 de mayo de 1879, 1-2. La
Gaceta. Diario Oficial, 9 de julio de 1880, 1-3.
[2] Iván Molina Jiménez, La educación en Costa Rica de la
época colonial al presente (San José: EDUPUC, 2016), 199 y 246.
[3] Del «decenio de 1860 en adelante, la inversión educativa
realizada por el Poder Ejecutivo creció de manera sostenida, proceso que
únicamente fue interrumpido en la década de 1910, cuando coincidieron la
Primera Guerra Mundial (1914-1918), que supuso el cierre de los mercados
europeos para el café costarricense, con la dictadura de los Tinoco, durante el
cual se ampliaron los fondos destinados a las fuerzas armadas. El compromiso
financiero con la enseñanza se recuperó a partir de 1920», Ibíd., 129.
[4] En las primeras dos décadas del siglo XX la formación de
docentes de primaria fue asumida por el Colegio Superior de Señoritas y el
Liceo de Costa Rica. La Escuela Normal asumió esta tarea de manera exclusiva
tras el cierre de la sección normalista del Colegio Superior de Señoritas,
hacia la segunda mitad de la década de 1920. Ver: María Eugenia Dengo Obregón,
«El desarrollo de la formación docente en Costa Rica», en Jorge Mario Salazar
(editor), Historia de la educación costarricense (San José: EUNED,
2003), 193-265.
[5] Molina, La educación en…, 254-255.
[6] La Tribuna, 25 de octubre de 1942, 4. Diario de Costa
Rica, 25 de octubre de 1942, 1, 8, 11, 12 y 13.
[7] Tras negociar con la
administración Calderón Guardia, se obtuvo el primer aumento salarial en 1943.
El segundo, obtenido en diciembre de 1946, incluyó la primera manifestación (16
de octubre de 1946) y se financió con la aprobación del Impuesto sobre la
Renta. La Gaceta, 20 de octubre de 1943. La Tribuna, 17 de octubre de 1946.
Diario de Costa Rica, 17 de octubre de 1946, 8. Gamaliel Cabezas Alpízar, Antecedentes
y fundación de la Asociación Nacional de Educadores (San José: Litografía
Artex, S.A., 1992), 53-56.
[8] David Díaz Arias, Historia de la Caja de Ahorros y
Préstamos de la ANDE, 1944-2004 (San José: Caja de Ahorros y Préstamos de
la ANDE, 2006). Carlos Alberto Abarca Vásquez, Historia de la Junta de
Pensiones y Jubilaciones del Magisterio Nacional (San José: Editorama,
2008). La Ley de Carrera Docente, en 1970, introdujo el título II al Estatuto
del Servicio Civil, Asociación Nacional de Educadores, ANDE siembra
y cosecha: 50 años de lucha y logros (San José: Consejo Editorial de La Voz
de ANDE, 1992).
[9] En setiembre, 171 sindicatos del sector público reunían a
289.356 personas afiliadas. La mayoría pertenecían al sector educativo, con un
total de 145.079 personas, distribuidas en 23 sindicatos. MTSS, Anuario
Estadístico 2023,
https://sites.google.com/mtss.go.cr/anuarioestadistico2023/inicio?authuser=0
ANDE ronda las 55 mil personas en 2024. En 2014 un estudio detalló que ANDE
contaba con 52.736 afiliados, el Sindicato de Trabajadoras y Trabajadores de la
Educación Costarricense (SEC) con 31.341 y la Asociación de Profesores de
Segunda Enseñanza (APSE) con 27.931. Ver: Gerardo Contreras Álvarez, «Las
organizaciones gremiales en el sistema educativo costarricense: evolución
reciente, tendencias y desafíos», Ponencia presentada como investigación base
para el Informe Estado de la Educación 2015 (no. 5) (San José, Costa Rica: PEN,
2015), 4.
[10] Sorangela Miranda Beltrán y Jorge Alexander Ortiz
Bernal, «Los paradigmas de la investigación: un acercamiento teórico para
reflexionar desde el campo de la investigación educativa», RIDE. Revista
Iberoamericana para la Investigación y el Desarrollo Educativo 11, n.° 21
(2020): 1-18, https://doi.org/10.23913/ride.v11i21.717 Steven J. Taylor y
Robert C. Bogdan, Introducción a los métodos cualitativos de investigación
(Barcelona: Paidós, 1989).
[11] De forma tentativa el libro se titula Un siglo de
acción política magisterial en Costa Rica: La historia de ANDE y sus
antecedentes (1919-2019) y junto a este artículo se inserta en un proyecto
de investigación impulsado por la Escuela Sindical de ANDE. El libro se compone
de cinco partes y diez capítulos. Este artículo presenta los fundamentos
teóricos, conceptuales y metodológicos de la investigación.
[12] Max Weber, Economía y sociedad. Esbozo de sociología
comprensiva (Madrid: Fondo de Cultura Económica, 2002), 16-18.
[13] Pedro López Roldán, «La
construcción de tipologías: metodología de análisis», Papers. Revista de
Sociología 48 (1996): 10-12,
https://papers.uab.cat/article/view/v48-lopez
[14] López, «La construcción de…: 15.
[15] David Díaz Arias, La fiesta de la independencia en
Costa Rica, 1821‒1921 (San José, Editorial de la Universidad de Costa Rica,
2007).
[16] Entre los intelectuales destacaron Joaquín García Monge,
Omar Dengo Guerrero, Roberto Brenes Mesén, José María «Billo» Zeledón Brenes y
María Isabel Carvajal Quesada. Iván Molina Jiménez, Costarricense por dicha:
identidad nacional y cambio cultural en Costa Rica durante los siglos XIX y XX
(San José: Editorial UCR, 2015), 29-30. Macarena Barahona Riera, Las
sufragistas de Costa Rica (San José: Editorial Costa Rica; Editorial UCR,
2021). Eugenia Rodríguez Sáenz, ¿Por qué se aprobó el voto femenino en Costa
Rica hasta 1949? (San José: Editorial Universidad de Costa Rica, 2003).
[17] El paréntesis autoritario discurrió entre 1917 y 1919,
tras el golpe de Estado contra Alfredo González Flores, quien había impulsado
una reforma tributaria contraria a los intereses de la Compañía Bananera y de
los grandes cafetaleros. La dictadura restringió las libertades individuales y
violentó los derechos fundamentales. El magisterio se opuso a una contribución
que deduciría parte de los salarios para combatir a los opositores. Diario de
Costa Rica, 13 de junio de 1920, 4-5. Eduardo Oconitrillo García, Los Tinoco,
1917-1919 (San José: Editorial Costa Rica, 2005). De las personas que laboraban
en el magisterio y fueron separadas de sus puestos tras la semana de protestas,
111 fueron mujeres (92,5 %). Diario de Costa Rica, 20 de agosto 1919, 2.
[18] Carlos Alberto Abarca Vásquez, Historia de la
Sociedad de Seguros de Vida del Magisterio Nacional (San José: Sociedad de
Seguros de Vida del Magisterio Nacional, 2005), 43-45.
[19] Abarca, «Historia de la Sociedad de Seguros…, 45-48.»
[20] Esta organización surgió con 30 maestros en la Escuela
Italia, procuró el progreso cultural y mejorar las condiciones de vida del
maestro. Maestros Unidos, Primer Libro de Actas de la Asociación de Maestros
Unidos de la República de Costa Rica. Sección de San José (7 de agosto de
1936 a 17 de marzo de 1937).
[21] Maestros Unidos, Último Libro de
Actas de la Asociación de Maestros Unidos A.M.U. Traspasado al Comité del
Circuito Primero de la Asociación Nacional de Educadores ANDE, folio 148.
[22] ANDE, Libro de Actas de Directiva Central n.° 1.
Cabezas, Antecedentes y fundación de la Asociación Nacional de Educadores.
Manuel Solís Avendaño, La institucionalidad ajena: los años cuarenta y el fin
de siglo (San José: Editorial UCR, 2006). David Díaz Arias, Crisis
social y memorias en lucha: guerra civil en Costa Rica, 1940-1948 (San
José: Editorial de la Universidad de Costa Rica, 2015).
[23] Balances: Iván Molina Jiménez, «La historiografía
educativa costarricense: un balance preliminar», Revista Estudios, n.°
34 (2017): 1-23. Ástrid Fischel Volio, «Historiografía y educación en Costa
Rica: un aporte», en Escuela, historia y poder. Miradas desde América Latina,
ed. por Alberto Martínez Boom y Mariano Narodowski (Buenos Aires: Ediciones
Novedades Educativas, 2006), 37-53. Gabriela Ossenbach Sauter, «Research into the History
of Education in Latin America: Balance of the Current Situation», Paedagogica
Historica 36, n.° 3 (2000): 841-867. Algunas obras:
Astrid Fischel Volio, Consenso y represión. Una interpretación sociopolítica
de la educación costarricense (San José: Editorial Costa Rica, 1987). Juan
Rafael Quesada Camacho, Educación en Costa Rica 1821-1940 (San José: Editorial
Universidad Estatal a Distancia, 1991). María Eugenia Dengo Obregón, Educación
costarricense (San José: Editorial Universidad Estatal a Distancia, 2002).
Jorge Mario Salazar Mora (editor), Historia de la educación costarricense
(San José: EUNED, 2003).
[24] Molina, La educación en…, Divide el texto en tres
períodos: la formación del sistema educativo (1580-1892), el sistema educativo
reformado (1893-1949) y la modernización insuficiente (1950-2014).
[25] Destacan los siguientes trabajos: Víctor Hugo Acuña
Ortega, La huelga bananera de 1934 (San José, Costa Rica: CENAP-CEPAS,
1984). Víctor Hugo Acuña Ortega, «Vida cotidiana, condiciones de trabajo y
organización sindical: el caso de los zapateros en Costa Rica, 1934-1955», Revista
de Historia, n.° Especial (1988): 223-244. Vladimir de la Cruz de Lemos, Las
luchas sociales en Costa Rica: 1870-1930 (San José: Editorial de la
Universidad de Costa Rica, 2004). Marc Edelman, Campesinos contra la
globalización: movimientos sociales rurales en Costa Rica (San José:
Editorial de la Universidad de Costa Rica, 2005). Patricia Alvarenga Venutolo, De
vecinos a ciudadanos: movimientos comunales y luchas cívicas en la historia
contemporánea de Costa Rica (San José: Editorial de la Universidad de Costa
Rica y Editorial de la Universidad Nacional, 2005). Mario Oliva Medina, Artesanos
y obreros costarricenses 1880-1914 (San José: EUNED, 2006). Marielos
Aguilar Hernández, Costa Rica en el siglo XX: luchas sociales y conquistas
laborales (San José: Editorial de la Universidad de Costa Rica, 2009).
Sindy Mora Solano, La política de la calle: organización y autonomía en la
Costa Rica contemporánea (San José: Edit. UCR, 2016). Ciska Raventós Vorst,
Mi corazón dice NO: el movimiento de oposición al TLC en Costa Rica (San
José: Editorial UCR, 2018).
[26] Díaz, Historia de la …, 17. Molina, La
educación en…
[27] Gerardo Contreras Álvarez escribió la historia de las
tres organizaciones. Apuntes para la Historia de la Asociación de Profesores de Segunda
Enseñanza A.P.S.E. 1955-2005 (San José: Imprenta Nacional, 2005), Historia de la Asociación Nacional de Educadores (San
José: Imprenta y Litografía PROLITSA S.A., 2013), Historia del Sindicato de
Trabajadoras y Trabajadores de la Educación Costarricense: 1969-2019 50 años de
luchas (San José: SEC), 2019. Otras organizaciones carecen de investigaciones
rigurosas.
[28] Contreras, «Las organizaciones gremiales…
[29] Guillermo Vargas Salazar, «Los sindicatos y la educación
pública en América Latina: el caso costarricense», en Sindicatos docentes y
reformas educativas en América Latina, María Margarita López (Río de
Janeiro, Brasil: Konrad Adenauer Stitung, 2008), 13-44.
[30] Abarca, Historia de la Sociedad de Seguros…,
Díaz, Historia de la Caja de Ahorros…, Abarca, Historia de la Junta
de Pensiones…, David Chavarría Camacho y Vinicio Calderón Blanco, Historia
de la Sociedad de Seguros de Vida del Magisterio Nacional, 1920-2020 (San
José: Editorial Costa Rica, 2023).
[31] Desde sus inicios, el término andino o andina es de uso
común a lo interno de la organización y se utiliza para designar la afiliación
o pertenencia de una persona. No debe confundirse con el gentilicio de los
Andes.
[32] Cabezas, Antecedentes y fundación… ANDE,
ANDE siembra y cosecha…
[33] Contreras, Historia de la…
[34] Sindy Mora Solano, Memoria del 75 aniversario de la Asociación
Nacional de Educadores y Educadoras (ANDE) (San José: ANDE, 2017).
[35] Juan Ferrando Badía, «Grupos de interés, de promoción y de presión: institucionalización de los grupos de presión», Revista
de estudios políticos, n.° 213-214 (1977): 20-21, https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=1427633
[36] David B. Truman, The Governmental Process: Political
Interests and Public Opinion (New York: Knopf, 1951).
[37] John R. Wright, Interest
groups and Congress: lobbying, contributions, and influence (Boston: Allyn
and Bacon, 1996), 15-22.
[38] Ibíd., 22-23. Cumplen con requisitos como que su nombre
no aparezca en urnas electorales, utilizar parte de sus recursos para influir
sobre decisiones tomadas por los poderes legislativo, ejecutivo o judicial, y,
que su organización sea externa a las instituciones que busca influenciar.
[39] Giovanni Sartori, «Gruppi di interesse o gruppi di
pressione? (Una discussione sul neopluralismo)», Il Mulino, n.° 8
(1959): 7-42.
[40] Gabriel. A. Almond, «A functional approach to comparative
politics», en The Politics of the Developing Areas (Princeton, N.J.:
Princeton University Press, 1960).
[41] ANDE, Libro de Actas de Directiva
Central de ANDE, n.° 7, folios 595-596. ANDE, Libro de Actas de Directiva
Central n.° 18, folio 248. Mora, Memoria del 75 aniversario…, 193-195.
[42] Antonio Baylos, ¿Para qué
sirve un sindicato? Instrucciones de uso (Madrid: Los Libros de la
Catarata, 2012).
[43] Ibíd.
[44] Jean Meynaud, Nouvelles etudes
sur les Groupes de Pression en France (Paris: Armand Colin, 1962).
[45] Badía, «Grupos de interés…:
27-36.
[46] Charles Tilly y
Lesley J. Wood, Los movimientos sociales, 1768-2008: desde sus orígenes a
Facebook (Barcelona: Crítica, 2010).
[47] Alain Touraine, «Los movimientos sociales», Revista
Colombiana de Sociología, n.° 27 (2006): 255,
https://revistas.unal.edu.co/index.php/recs/article/view/7982
[48] Ibíd., 258.
[49] Ibíd., 261-263.
[50] Sidney Tarrow, El poder en
movimiento. Los movimientos sociales, la acción colectiva y la política (Madrid: Alianza
Editorial, 1997), 21.
[51] Tarrow, «El poder en…: 22-25.
[52] Tilly y Wood, «Los
movimientos sociales…: 21-22.
[53] Ibíd., 24-25.
[54] Weber, «Economía y sociedad…: 5.
[55] Ibíd., 20.
[57] Analiza los trabajos de Hannah Arendt,
Michael Oakeshott, Robin George Collingwood, Carl Schmitt y Jacques Rancière.
James Alexander, «Notes Towards a Definition of
Politics», Philosophy 89, n.° 348 (April 2014): 296,
https://www.jstor.org/stable/24779080
[58] Ibíd., 300.
[59] Giovanni Sartori,
«What is «Politics»», Political Theory 1, n.° 1 (February 1973): 5-26,
https://www.jstor.org/stable/191073
[61] Cuando el poder se oculta es simbólico, oscurece el
origen de su procedencia y su objetivo es la dominación. Michel Foucault, Un
diálogo sobre el poder y otras conversaciones (Madrid: Alianza Editorial,
2001), 31. Norberto Bobbio, Diccionario de Ciencias
Políticas (México, D.F.: Fondo de Cultura Económica, 1981), 1217.
[62] Bobbio, Diccionario de Ciencias…, 470.
[63] La cultura política está definida por las formas de
relacionarse utilizadas por los individuos para coordinar el trato mutuo; es
decir, lo que se suscribe y espera en lo público. Javier de Diego Romero, «El
concepto de ‘cultura política’ en ciencia política y sus implicaciones para la
historia», Ayer, n.° 61 (2006): 260,
https://www.revistasmarcialpons.es/revistaayer/article/view/diego-concepto-de-cultura-politica-en-ciencia-politica,
Stephen Chilton, «Defining Political Culture», The Western Political Quarterly
41, n.° 3 (September, 1988): 427-432, https://www.jstor.org/stable/448596,
Ronald P. Formisano, «The Concept of Political Culture», The Journal of
Interdisciplinary History 31, n.° 3 (Winter, 2001): 407-421,
https://www.jstor.org/stable/207089
[64] El periódico se distribuye de forma mensual e incluye los
detalles sobre el accionar de la organización.
[65] Mora, Memoria del 75 aniversario... Este texto toma
como base La Voz de ANDE del período 1983-2017.
[66] Entrevista realizada a José
Antonio Castillo Araya, presidente de ANDE en 1995. Cartago, 30 de agosto de
2021. Ana Lucía Gutiérrez Espeleta, Ciska Raventós Vorst y Carlos Sandoval
García, Voces de la huelga: testimonios de maestras(os) y profesoras(es)
sobre el movimiento magisterial de julio a setiembre de 1995 (San José:
IIS-SINDEU, 1996).
[67] Programa Estado de la Nación, Manual metodológico, Base
de datos sobre acciones colectivas en Costa Rica (San José: Instituto de
Investigaciones Sociales-Universidad de Costa Rica/Programa Estado de la
Nación, 2015), https://estadonacion.or.cr/?basedatos=acciones-colectivas,
Alejandro Alvarado Alcázar, «Protestas. Una contribución del Instituto de
Investigaciones Sociales (IIS-UCR) a la investigación de los movimientos
sociopolíticos en Costa Rica», Anuario de Estudios Centroamericanos 42
(2016): 565-570, https://revistas.ucr.ac.cr/index.php/anuario/article/view/26972,
Comité de Seguimiento y Análisis de la Protesta Social y la Acción Colectiva en
el Instituto de Investigaciones Sociales (IIS-UCR), Protestas. Base de datos
de acciones colectivas. Guía de codificación (San José: IIS-UCR, 2019)
https://protestas.iis.ucr.ac.cr/publicaciones/analisis PROTESTAS prioriza
noticias publicadas en los sitios web de diarios de circulación nacional, en
especial de La Nación, La Extra, crhoy.com y Semanario Universidad.
[68] Esta última base facilita identificar a ANDE como actor
individual, pues posee etiquetas de búsqueda específicas. Entre 2013 y 2020 se
ubicaron 220 registros que mencionan a ANDE. En 38 de esas menciones, la
entidad aparece como único actor de la acción registrada, con 20 acciones de
declaración pública.
[69] Los datos de la
década de 1940 inician en 1942 con la creación de ANDE. La década de 2010 llega
hasta el 2017.
[70] Ciska Raventós Vorst, «De la
imposición de los organismos internacionales al «ajuste a la tica».
Nacionalización de las políticas de ajuste en Costa Rica en la década de los
años ochenta», Revista de Ciencias Sociales, n.° 76 (1997): 115-126.
Jorge Rovira Mas, Costa Rica en los años 80 (San José: Editorial
Porvenir, 1989). Manuel Rojas Bolaños, Los años ochenta y el futuro incierto
(San José: EUNED, 1997). Alvarenga, De vecinos a…
[71] Mora, «La política de…
[72] Ibíd.
[73] Estas alianzas estratégicas incluyen a actores como la
Asociación Nacional de Empleados Públicos (ANEP), APSE, el Bloque Unitario
Sindical y Social Costarricense (BUSSCO), JUPEMA, SEC, la Unión Nacional de
Empleados de la Caja y la Seguridad Social (UNDECA), trabajadores del sector
público o la generalidad de los trabajadores de la educación pública.