UNED Research Journal.
Vol. 17, JAN-DEC, 2025.
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Karolina Moncada-Barrientos1 & Andrea Brenes-Soto1
1. Universidad de Costa Rica, Escuela de Zootecnia, Centro de Investigación en Nutrición Animal (CINA), San José, Costa Rica; karolina.moncada@ucr.ac.cr; andrea.brenes_s@ucr.ac.cr
Recibido 25-X-2024 Å Corregido 04-XII-2024Å Aceptado 16-I-2025
DOI: https://doi.org/10.22458/urj.v17i1.5531
ABSTRACT. “Premium diets: acceptance and feeding behavior in adult dogs (Canidae)”. Introduction: The dog food industry has grown significantly, leading to trends like premium foods. With high demand and costs, assessing palatability is essential for ensuring positive animal reception. Currently, there are few studies of this type in Costa Rica. Objective: To evaluate adult dogs' acceptance and feeding behavior towards two premium commercial foods. Methods: We studied eight adult large-breed female dogs, feeding them three diets at various stages of the research: Control (used to “wash out” between tests), A, and B (premium diets). We used one-bowl tests for acceptance, and two-bowl tests for preferences. We used direct observation and videos to record behavior. Results: We did not find significant differences in the palatability tests. However, there were differences (p < 0.05) in the consumption speed in both tests, with Diet B being consumed faster (one bowl = 2.80 min; two bowls = 10.04 min) than Diet A (one bowl = 6.18 min; two bowls = 22.06 min). Additionally, there was a tendency to prefer consuming Food B first. The animals did not exhibit behavioral alterations. Conclusion: Both diets were highly palatable, but consumption favored food B. Over time, many of the observed behaviors decreased as the animals developed a routine.
Keywords: dog nutrition, commercial diets, palatability tests, animal conduct, Canis lupus familiaris.
RESUMEN. Introducción: La industria de alimentos para perros ha crecido significativamente, dando lugar a tendencias como los alimentos premium. Con una alta demanda y costos, evaluar la palatabilidad es esencial para garantizar una recepción positiva por parte de los animales. Actualmente, hay muy pocos estudios de este tipo en Costa Rica. Objetivo: Evaluar la aceptación y el comportamiento alimentario de perros adultos hacia dos alimentos comerciales premium. Métodos: Estudiamos a ocho perras adultas de raza grande, alimentándolas con tres dietas en varias etapas de la investigación: Control (utilizada para "limpiar" entre pruebas), A y B (alimentos premium). Utilizamos pruebas de un tazón para la aceptación y pruebas de dos tazones para preferencias. Usamos observación directa y videos para registrar el comportamiento. Resultados: No encontramos diferencias significativas en las pruebas de palatabilidad. Sin embargo, hubo diferencias (p < 0.05) en la velocidad de consumo en ambas pruebas, siendo la dieta B consumida más rápidamente (un tazón = 2.80 min; dos tazones = 10.04 min) que la dieta A (un tazón = 6.18 min; dos tazones = 22.06 min). Además, hubo una tendencia a consumir el alimento B primero. Los animales no mostraron alteraciones conductuales. Conclusión: Ambos alimentos fueron altamente palatables, pero el consumo favoreció el alimento B. Con el tiempo, muchos de los comportamientos observados disminuyeron a medida que los animales desarrollaron una rutina.
Palabras clave: nutrición de perros, dietas comerciales, pruebas de palatabilidad, conducta animal, Canis lupus familiaris.
INTRODUCCIÓN
El segmento de mascotas ha crecido considerablemente a nivel mundial debido a cambios en la estructura social humana (Reimer, 2017). Las nuevas generaciones dedican más tiempo a sus mascotas, especialmente perros, valorando su bienestar, lo que impulsa una mayor inversión en su nutrición y salud (Amaya, 2024; Promotora del Comercio Exterior de Costa Rica [PROCOMER], 2019). En Costa Rica, el 53% de los hogares tiene al menos un perro, considerándolo parte de la familia (Instituto Nacional de Estadística y Censos [INEC], 2024).
En cuanto a su comportamiento alimenticio, los perros, como sus ancestros salvajes, suelen acaparar y consumir rápidamente su comida como señal jerárquica, incluso con abundancia de recursos, especialmente en presencia de otros animales (Muller, 2015). Sin embargo, comportamientos agresivos o erráticos relacionados con la alimentación pueden indicar trastornos que comprometen su bienestar (Ramírez et al., 2019). Los perros también forman lazos de apego con los humanos, lo que puede alterar su comportamiento alimentario en presencia de cambios o nuevos individuos (Barrera et al., 2009).
Los alimentos para perros, y en general para mascotas, están disponibles en gran cantidad de presentaciones. El término premium se refiere a productos que son desarrollados para otorgar al animal una nutrición óptima (Case et al., 2011; Kumcu & Woolverton, 2015). Los ingredientes utilizados poseen buena biodisponibilidad de nutrientes y alta digestibilidad (mayor al 85%) (Kahraman et al., 2022). Entre estos se encuentran proteínas de alto valor biológico (carne de pavo, cordero o salmón) y fibras vegetales fermentables y no fermentables, como la pulpa de remolacha y los guisantes, que contribuyen a una digestión saludable y benefician la flora intestinal (FEDIAF, 2019; Kahraman et al., 2022). Junto a estos ingredientes, se incluyen alimentos funcionales, que no solo aportan nutrientes esenciales, sino que también mejoran funciones específicas del organismo, promoviendo la salud general y reduciendo riesgos de enfermedades. Estos alimentos, como probióticos y ácidos grasos, están formulados para beneficiar la microbiota intestinal y el bienestar del animal (Baritugo et al., 2023). Estos productos, aunque más costosos, poseen una alta densidad de nutrientes, permitiendo utilizar porciones menores que compensan las diferencias de precio (Case et al., 2011).
La calidad de los ingredientes y su procesamiento impactan directamente la palatabilidad, siendo las proteínas animales las más apetecibles (Case et al., 2011). La medición de este factor se realiza mediante pruebas como la de aceptabilidad (“un tazón”) o preferencia (“dos tazones”), evaluando cantidades consumidas y velocidad de consumo (Hall et al., 2018; Tobie et al., 2015).
Expuesto lo anterior, se evidencia la importancia del uso de técnicas para la evaluación de palatabilidad de alimentos con elaboración premium. Por lo tanto, nos surgió la necesidad de realizar la presente investigación, la cual tuvo como objetivo evaluar la aceptación y preferencia de dos alimentos comerciales premium mediante la evaluación de su palatabilidad, así como del comportamiento alimenticio, en perros adultos en mantenimiento.
MATERIALES Y MÉTODOS
La investigación la realizamos en la Escuela de Adiestramiento y Criadero Viento Salvaje, en Concepción, San Isidro, Heredia, Costa Rica (10°0’36” N, 84°0’30” W), a 1390m.s.n.m. La zona tiene un clima templado, con temperaturas entre 16°C y 23°C, y una precipitación anual promedio de 2944mm.
Utilizamos ocho perros adultos (hembras) de razas grandes: tres border collie, dos pastores belgas malinois, un pastor alemán, un labrador retriever y un doberman. La edad promedio fue de cuatro años y el peso promedio de 22,23 ± 1,01kg. Ninguna de las perras estaba castrada, sin embargo, no observamos signos evidentes de proestro, estro o actividad reproductiva cíclica, lo que indica la ausencia de eventos asociados al ciclo estral. Para reducir posibles efectos derivados del cambio de persona encargada, realizamos visitas semanales al criadero durante tres meses previos al experimento para establecer un vínculo humano-animal. Todas las perras estaban sanas y las desparasitamos una semana antes del inicio del estudio, de acuerdo con su peso corporal.
Durante el estudio, alojamos a los animales individualmente en caniles de 5m x 2m, techados, con bebederos y comederos de acero inoxidable. Los comederos, rotulados con el nombre de cada perro, los lavábamos diariamente con jabón neutro.
Una semana previa a las pruebas, observamos el comportamiento de los animales para identificar conductas relacionadas con la alimentación y niveles de actividad. Durante este período, monitoreamos directamente a cada individuo tanto al momento de alimentarse como a lo largo del día. Es importante destacar que las investigadoras nos encargamos personalmente de suministrar el alimento a cada animal. El experimento duró 40 días e incluyó tres dietas: Dieta Control, Dieta A y Dieta B (Tabla 1). La Dieta Control consistió en el alimento balanceado habitual del criadero, mientras que las dietas A y B fueron alimentos premium extrusados a base de cordero y arroz, fabricados en el mismo mes. La Dieta A era importada, y la Dieta B, de producción nacional.
TABLA 1
Alientos usados en la investigación
Principales ingredientes |
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Composición nutricional |
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Control |
Maíz, acemite de trigo, harina de subproductos avícolas, harina de carne y hueso, semolina de arroz. |
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Humedad: 12% Proteína cruda: 19% Extracto etéreo: 8% Fibra cruda: 4,5% EM= 3000 kcal/kg |
A |
Harina de cordero, arroz blanco, arroz integral, cebada, harina de avena, pulpa de remolacha deshidratada, harina de pescado. |
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Humedad: 10% Proteína cruda: 22% Extracto etéreo: 13% Fibra cruda: 6% EM= 3778 kcal/kg |
B |
Harina de cordero, harina de arroz, avena, remolacha, cebada, aceite de girasol, sabor natural de pollo. |
|
Humedad: 12% Proteína cruda: 24% Extracto etéreo: 10% Fibra cruda: 5% EM= 4000 kcal/kg |
Las cantidades ofrecidas las establecimos de acuerdo con la composición nutricional de cada dieta y según los requerimientos energéticos específicos de cada animal, mediante la siguiente fórmula (Kienzle y Rainbird, 1991; Finke, 1994):
𝑋=𝐾∗𝑃𝑉0.67
Dónde:
K= constate de actividad.
PV= Peso Vivo del animal en kilogramos.
Realizamos dos pruebas siguiendo las metodologías de los ensayos de palatabilidad: un plato (aceptabilidad) y dos platos (preferencia) (Hall et al., 2018; Tobie et al., 2015; Yukiko et al., 2018):
a) Prueba de un plato (aceptabilidad): Ofrecimos cada dieta (A y B) durante 7 días, utilizando el primer día como adaptación. Evaluamos la cantidad de alimento consumido y la velocidad de consumo, medida con apoyo audiovisual (Fig. 1).
A/A+B
Donde:
A: Dieta A
B: Dieta B
Catálogo de comportamiento en los perros a evaluar
Comportamiento |
Definición |
Acercamiento al alimento |
Acercamiento y exploración olfatoria del animal durante la primera hora después de ofrecido el alimento. El perro evalúa el aroma y la temperatura del alimento. |
Prensión del alimento |
Agarre del alimento con la boca y el tiempo que le toma llevarlo a cabo por primera vez. El perro evalúa la facilidad de prensión de las croquetas. |
Respuesta al sabor |
Masticación o no del alimento. El perro evalúa el sabor y propiedades físicas (tamaño y forma) del alimento. |
Patrón de actividad |
Uso del espacio en el canil y las posturas corporales que muestra el animal cuando es ofrecido por primera vez el alimento. |
Fuente: Adaptado de Aldrich & Koppel (2015); Bourgeois et al. (2006); Le Brech (2013); Tobie et al. (2015).
Fig. 1. Herramientas utilizadas para la evaluación detallada de cada animal. A: Cámara de video HD; B: Cámaras de teléfonos celulares; C: Observación directa; D: Cámara fotográfica digital.
Análisis estadístico:
El diseño experimental fue completamente al azar, evaluando las dietas de forma independiente en cada perro. Las diferencias entre medias se analizaron con ANOVA, considerando efectos fijos (dieta y día) y aleatorios (variabilidad individual entre perros).
El modelo utilizado fue el siguiente:
yijk = μ + Di + Tj+(DT)ij + (βk) +εijk
Donde:
• yijk: variable respuesta.
• μ: efecto promedio de la respuesta.
• Di: efecto de la Dieta.
• Tj: efecto del Día (variación a lo largo del día y del periodo de prueba).
• (DT)ij: efecto de la interacción de la Dieta y el Día.
• (βk): efecto perro (variable aleatoria).
• εijk: error experimental.
Los datos obtenidos los analizamos con el software SPSS versión 23 del paquete estadístico de IBM (Arbuckle, 2014).
RESULTADOS
Palatabilidad y preferencia:
-Prueba de un plato
Consumo de alimento y tiempos promedio durante las pruebas de palatabilidad
Dieta |
Consumo (g) |
Tiempo de consumo (minutos) |
Rango de tiempo de consumo (minutos) |
A |
361,36±81,00a |
6,18±2,02a |
3,00-6,30 |
B |
359,00±30,50a |
2,80±2,30b |
2,10-3,90 |
Letras iguales indican diferencias no significativas entre dietas (p > 0,05).
-Prueba de dos platos
Resultados de prueba de preferencia de ambas dietas
Dieta |
Consumo (g) |
Tiempo de consumo promedio (minutos) |
Rango de tiempo de consumo (minutos) |
Relación consumo* |
A |
324,40±29,04a |
22,06±24,00a |
1,08-132,00 |
0,46±0,018a |
B |
367,00±24,02a |
10,04±11,08b |
1,01-66,02 |
0,54±0,018b |
* (A/A+B)
Letras iguales indican diferencias no significativas entre dietas (p > 0,05).
Fig. 2. Frecuencia de inicio de consumo de uno de los alimentos.
Fig. 3. Frecuencia de finalización de consumo de uno de los alimentos.
Comportamiento: Evaluamos constantemente el comportamiento de los animales durante el estudio. Eran dóciles, fácilmente manipulables y muy enérgicos, manteniéndose activos en el canil (ladrando, caminando o jugando). Su lugar preferido variaba, pero solían echarse cerca del bebedero o en las tarimas del fondo. Durante las noches, la mayoría descansaba o dormía tranquilamente, aunque sonidos inesperados activaban su conducta exploratoria y defensiva, provocando ladridos y movimientos para identificar la fuente del ruido.
Para la medición correcta del comportamiento de estos animales, durante la prueba de palatabilidad, utilizamos un catálogo de comportamiento, por medio el cual evaluamos la respuesta al alimento ofrecido. Un resumen de los resultados de este se muestra en la Fig. 4.
Nota: Cada número corresponde al número de animales realizando cada actividad.
Fig. 4. Resumen de catálogo de comportamiento utilizado en la evaluación de los animales.
Respecto a la prensión, los ocho animales tomaron el alimento con la boca en la primera hora, evaluando la facilidad de prensión, y masticaron las croquetas para evaluar sabor y propiedades físicas, como tamaño y forma.
En el uso del espacio del canil, al inicio del tratamiento A, siete animales se movieron por el canil mientras comían, pero esta conducta disminuyó durante la semana. En el tratamiento B, ningún animal presentó esta conducta desde el inicio, consumiendo el alimento de inmediato. En el tratamiento AB, al principio ningún animal se movió, pero al finalizar, seis permanecieron inmóviles y dos comenzaron a desplazarse. Ninguna de las ocho perras mostró anomalías en la postura al recibir las dietas.
DISCUSIÓN
Palatabilidad: Debido a que no encontramos diferencias significativas (p < 0,05) entre el consumo de los alimentos en ninguna de las dos pruebas de palatabilidad, constatamos que ambas dietas fueron aceptadas por los animales. Esto indica que, en general, ambos alimentos poseían textura, tamaño, sabor, olor y temperatura agradables (Amandus, 2003). La aceptabilidad de ambos alimentos podría explicarse por su formulación a base de harina de cordero. Callon et al. (2017) señalaron que los alimentos elaborados con proteínas de origen animal presentan una mayor aceptación en comparación con aquellos basados en proteínas vegetales. Además, al tratarse de alimentos premium, es esperable que incluyan ingredientes de alta calidad, como grasas cuidadosamente seleccionadas y componentes palatables, como el saborizante, lo que contribuye directamente a su palatabilidad (Kelly, 2012). Por otra parte, Silva et al. (2010) también encontraron una alta palatabilidad en alimentos a base de harina de cordero y arroz, teniendo un consumo promedio de 323,62g, y presentando una clara preferencia de este sobre uno de otra fuente de proteína.
Asimismo, la neofilia pudo tener cierto impacto; es decir, el ofrecimiento de una dieta nueva pudo haber influido en un adecuado consumo de alimento. Esto debido a que los animales probaron una fuente de proteína diferente de la que venían consumiendo, la cual era de origen vegetal y podría haberles causado un mayor deseo de consumo (Gómez, 2010; Silva et al., 2010).
No obstante, y a pesar de la aceptabilidad de ambos alimentos, al encontrarse diferencias significativas (p < 0,05) en el tiempo de consumo de ambas pruebas, en la relación de consumo, y al tener una mayor frecuencia de inicio y finalización de consumo el tratamiento B (prueba de dos platos), se pudo afirmar que la dieta B fue la preferida por los animales y, por ende, la más palatable. La frecuencia de primera elección de las dietas se ha asociado tradicionalmente al aroma del alimento (Trivedi et al., 2000). Por tanto, la dieta B fue más atractiva, ya que poseía un olor más apetecible para las perras.
Además, la dieta B poseía un nivel mayor de proteína cruda y un nivel menor de fibra cruda, conteniendo entre sus cinco principales ingredientes el saborizante. Esto pudo ayudar a mejorar la palatabilidad sobre la dieta A, ya que le brindaba un sabor y un olor más concentrado. Mesas (2011) menciona que los saborizantes hacen que el animal se sienta más atraído por el alimento, lo que justificaría que su consumo sea con mayor rapidez y en mayor cantidad. El tamaño de partícula también pudo influenciar; las croquetas del alimento B eran más grandes que las del A, lo cual pudo aumentar la facilidad de masticación de los animales. Esto concuerda con lo encontrado por Figge et al. (2022), quienes realizaron un estudio donde se evaluó el potencial efecto del tamaño de las croquetas sobre la palatabilidad de alimentos secos extrusados y balanceados en caninos de diferentes tamaños/razas. Descubriendo que todas las razas, sin importar el tamaño, prefirieron las croquetas grandes sobre las medianas y pequeñas.
El estudio realizado por Hall et al. (2017) mostró un patrón de consumo similar al que observamos en la presente investigación. Los autores encontraron que, cuando los perros tienen una preferencia, tienden a consumir primero y en mayor cantidad el alimento preferido, en lugar de mezclar ambos. Este comportamiento fue evidente en el individuo 3 del presente estudio, quien siempre consumió en primer lugar y por completo la dieta B. Los mismos autores mencionan que esta es una conducta muy común en las pruebas de evaluación de palatabilidad de panel de perros.
Por otro lado, los datos de Smith et al. (1984) también concuerdan con los del presente estudio, en donde algunos perros solo cambiaban la dieta consumida después de agotar toda la comida del otro tazón, pero también había algunos perros que tendían a cambiar con más frecuencia (Smith et al., 1984). Estos hábitos alimenticios podrían ser un reflejo de las estrategias oportunistas que emplean los perros salvajes, donde suelen aprovechar recursos limitados como desechos o restos de animales, frecuentemente acaparados (Creel et al., 2023). Sin embargo, se necesitan más estudios con observaciones a largo plazo de comportamiento de alimentación canina.
El origen de cada dieta también pudo haber afectado la palatabilidad, partiendo de que la dieta A era importada y la B producida en el país, lo que podría representar alimento más “fresco”. De esta manera, se evita someter al producto final a transporte y/o conservación por varios días antes de poder ser consumido por el animal, lo que podría representar problemas de compresión y fricción que alteren la calidad del alimento (Pinto et al., 2022). No obstante, debido a la escasez de materia prima para fabricar alimentos para perros en Costa Rica, muchas de estas materias (maíz, algunas harinas de fuentes animales, saborizantes, entre otros) deben ser importadas y, por tanto, también tendrían algún efecto en el producto final, pese a que sea fabricado localmente (López, 2019).
La elección de la dieta B en particular puede asociarse a varios factores. El propio animal puede influenciar dicha elección, esto debido a afirmaciones anecdóticas en torno a esos alimentos o a efectos de novedad (Bourgeois, 2003). Por otro lado, el alimento en sí también puede ser el responsable (Rawson, 2004), teniendo en cuenta que la calidad de las materias primas usadas, la formulación (niveles de inclusión), el procesamiento, las características fisicoquímicas (densidad, pH, tamaño, forma), el grado de desecación de las croquetas, el tipo de grasas y los saborizantes adicionados pueden afectar su calidad y palatabilidad (Toro, 2004). No es posible conocer en específico cuál o cuáles de estas características, ya sea por sí solas o interaccionando, son las que lograron que las perras la prefirieran por sobre la dieta A, dado que la mayoría de la información que se necesitaría es confidencial.
Comportamiento: Estos resultados se explican considerando que la domesticación ha moldeado el comportamiento del perro moderno, requiriendo cierta dominación humana. No obstante, los perros destacan por su extrema sociabilidad (Sundman, 2019) y han conservado patrones primitivos, como el comportamiento de festín o hambruna, que los lleva a consumir más calorías de las necesarias (Beaver, 2009). Según Bradshaw (2006), estos patrones varían según la raza; los perros grandes tienden a comer más y más rápido que los de razas medianas o pequeñas. Esto se reflejó en el presente estudio, donde las dietas ofrecidas fueron consumidas en su totalidad en la mayoría de los casos.
El lugar donde se alimenta a los perros es crucial. Jones (2018) destaca la importancia de mantener una ubicación fija, tranquila y libre de interrupciones para que los animales puedan alimentarse con comodidad. Además, Gottfried (2021) enfatiza la relevancia de establecer una rutina consistente, ofreciendo el alimento a las mismas horas del día para evitar conductas anormales relacionadas con la alimentación.
Por otro lado, la relación entre el perro y la persona que lo alimenta también influye. Según Kienzle et al. (1998), los perros se sienten más cómodos y exhiben comportamientos más naturales al ser alimentados por alguien con quien tienen un vínculo. En nuestro caso, para garantizar resultados confiables, nos encargamos de los animales durante todo el proceso y fortalecimos nuestra relación con ellos mediante visitas semanales al criadero durante tres meses previos a la recolección de datos.
La elección de los alimentos por parte de los canes está muy ligada al olfato, influyendo en la experiencia sensorial de la alimentación (Bradshaw, 2006; Horowitz et al., 2013; Houpt et al., 1978; Houpt & Smith, 1981). Para la mayoría de estos animales es importante tener un primer acercamiento al alimento, en donde puedan realizar una exploración de este. Hall et al. (2017) encontraron en su estudio que el 89% de los perros consumieron más cantidad del alimento que escogieron primero; por ende, se puede constatar que los perros en general seleccionan su comida durante una fase de muestreo y que la selección del alimento se basa en el olor o en información potencialmente visual.
En cuanto a la actividad de prensión y consumo del alimento, Beaver (2009) comenta que los perros alojados individualmente comen todo lo que pueden cuando es ofrecida la comida fresca, comen inclusive más de lo que necesitan para su mantenimiento. Ligado a esto, la naturaleza voraz de estas razas (la cual ya fue mencionada anteriormente) va a hacer que muchas veces los animales tomen el alimento por la boca y lo ingieran en los primeros minutos de estar en contacto con el mismo (Bradshaw, 2006).
No obstante, los perros pueden mostrar preferencias, rechazos o comportamientos específicos hacia los alimentos por diversos factores (Barcelos, 2024). Bradshaw (2006) señala que los sesgos sensoriales predisponen a los perros a preferir ciertos alimentos sobre otros, lo que puede estar influido por fenómenos como el efecto de novedad, la neofobia o el rechazo debido a aversión tras una experiencia de enfermedad.
AGRADECIMIENTOS
Agradecemos a Central Veterinaria S. A. por la ayuda brindada durante el desarrollo del proyecto, así como a la Escuela de Adiestramiento y Criadero Viento Salvaje, por abrirnos sus puertas y permitirnos realizar esta investigación. También queremos externar nuestro agradecimiento al Centro de Investigación en Nutrición Animal (CINA) de la Universidad de Costa Rica por su apoyo.
ÉTICA, CONFLICTO DE INTERESES Y DECLARACIÓN DE FINANCIAMIENTO
Declaramos haber cumplido con todos los requisitos éticos y legales pertinentes, tanto durante el estudio como en la preparación de este documento; que no hay conflictos de interés de ningún tipo, y que todas las fuentes financieras se detallan plena y claramente en la sección de agradecimientos. Asimismo, estamos de acuerdo con la versión editada final de esta publicación. El respectivo documento legal firmado se encuentra en los archivos de la revista.
La declaración de contribución de cada autor es la siguiente: K.M.B.: Diseño del estudio, recolección datos experimentales, análisis de datos y escritura del artículo. A.B.S.: Diseño del estudio, análisis de datos y escritura de información. Todos los coautores.: aprobación final del manuscrito.
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